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 Un Viaje a Las Pesadillas

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Johan



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Dom Jul 18, 2010 9:02 pm

Johan contempló con un extraño sentimiento cómo caía muerta ante sí aquella niña. Se dispuso a la defensa contra el minotauro, pero pronto notó que éste no tenía interés en él. Suspiró aliviado y dejó que por unos segundos su mente digiriera lo que acababa de hacer. Era cierto que no era la primera vez que asesinaba a alguien. Dentro de los experimentos humanos de su amo tuvo que él mismo acabar con la vida de personas, no una, sino varias veces en todos esos años de esclavitud. Pero algo había diferente en esta vez, era la primera vez que lo hacía siendo libre, sin el temor al látigo de su amo, aunque, por otro lado, lo había hecho para defender su vida.

- Bien hecho - le pareció oír una voz en su mente, una voz parecida a la suya, aunque un poco más áspera. Supuso que simplemente imaginaba, que era sólo producto de la impresión por lo que acababa de hacer.

Caminó para salir de allí mientras aún rumiaba en su cabeza lo ocurrido, explicándose a sí mismo que había hecho lo correcto y que probablemente nada dentro de este mundo era real.

Así llegó finalmente ante una calle llena de gente. Aquello era lo que menos esperaba encontrarse al salir de su cautiverio. Mientras veía a la gente que pasaba sin prestarle mayor atención notó a otra niña que le hablaba. Pensó por un momento si debía asesinarla, tal como la anterior.

- Mátala - le pareció oír dentro de su mente.

Sin embargo decidió que no era necesario. No tenía ningún dato que le permitiera inferir que estaba en una prueba similar a la anterior.

Hasta que vio a aquella horrenda criatura.

El muchacho echó a correr de inmediato, adentrándose entre la multitud. Con su agilidad élfica se desplazó con presteza por entre la gente, aprovechando además su baja estatura. Hizo un recorrido de tal manera que el perro debiera obligatoriamente pasar entre la gente para alcanzarle, intentando con ello distraerle, pero al ver que el animal pasaba sin importarle mayormente las otras personas el chico dobló en una esquina. Aprovechando que el ruido de la gente haría que el perro difícilmente sintiera sus pasos y que el olor de la multitud camuflara el suyo se dispuso a poner en ejecución un plan.

En vez de seguir arrancando se quedó pegado a la muralla, fuera de la vista del animal. Con la espada en alto esperó, guiándose por el atronador sonido de las patas de la furiosa criatura que iba directo a donde él había doblado.

El chico respiró profundo, limpió su mente, sólo tenía una oportunidad para lo que quería o era elfo muerto. Entonces sintió que ya era inminente, que las patas estaban solo a la vuelta, corriendo furiosas. Dio un paso corto para agarrar impulso, dispuso sus sentidos, vio como el perro giraba para entrar al callejón, aún sin percatarse de que el niño estaba apostado contra la muralla. Cuando finalmente se percató ya el chico descargaba con todas sus fuerzas un corte sobre la base de una de las patas del animal, pensando que sería inútil atacar al cuello, ya que tenía 3 cabezas, mientras que sin una pata sería incapaz de perseguirle.

Confió en la potencia de la espada, ya que había visto la facilidad con que había rebanado a la niña sin mayor esfuerzo.

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Dhuum



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Miér Jul 21, 2010 12:20 am

Todo pasó demasiado rápido para que pudiera asimilarlo. Se sentía abrumado ante la imposibilidad de haberle hecho nada a esa copia suya o lo que fuese. Nunca le había pasado nada semejante en toda su vida, fuese contra el oponente que fuera , animal o hombre, elfo o enano, nunca jamás había dudado a la hora de atacar.

Se encontraba en un estado de shock, tenía la mente totalmente embotada y se sentía incapaz de pensar en nada que en el rostro desfigurado de su copia, y por tanto, el suyo.

Cogió la espada, y pese a parecerle excesivo, se hizo un pequeño corte en el antebrazo para notar el dolor y que este le hiciera volver en sí un poco más. Apenas notó nada pero poco a poco, mientras de relamía la herida metiéndose parte del antebrazo en la boca, fue volviendo en si lentamente.

Se sentía abrumado por ese sueño. La última vez que se sintió así fue en un torneo de arqueros organizado en su ciudad natal, en el cual tubo que enfrentarse al resto de jovenes de la ciudad. La tensión de el "¿Decidiré bien?" era perfectamente equiparable a la que sintió en esos momentos al pensar" ¿Debo dejar de tensar la cuerda, o debo esperar un segundo más?".
Ese torneo no lo ganó, pero recordó esas sensaciones y se sintió, valga la redundancia, como si ya hubiera vivido esa decisión, cosa que pese ano darle ninguna pista le dió fuerzas.

Algo dentro, quizas equivocadamente, le decía que debía volver a intentarlo por el camino de los espejos. Quizás el clon le mataría esta vez, pero debía intentarlo. La verdad es que no lo sabía...

Entonces reanudó su camino hasta los espejos con las manos en el respectivo pomo de cada una de las espadas preparado para recivir cualquier ataque.

Caminó entre los espejos esperando que estos le volvieran a cerrar el paso por atrás, esta vez con una seguridad renovada en si mismo.

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Taranea Solare



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Jue Jul 22, 2010 7:48 pm

Subía con los nervios prácticamente entre las manos, clavando uñas y hasta dientes en cada rama con intención de ir mas alto, así de menos podría dar la vuelta entera. Llego a ramas delgadas donde solo pocos pueden caminar sin caer, su agilidad le encantaba aunque en estos momentos, el pelo erizado de la cola y orejas no le permitan pensar en nada más que el miedo de tener colmillos clavándose en su trasero.

Los lobos, son su segundo miedo y la gata no estaba feliz al saber que estaba ahí abajo. Era capaz de matarlos… no. Quizá enfrentarlos pero estaba segura que a los 2 minutos lloraría tirada en el suelo, gritando “basta.” Por lo que decidió la opción de huir despavorida como loca.

Mas la solución no funciono… estando entre esas ramas delgadas, un aleteo le saco de sus pensamientos, rebusco entre la oscuridad… Aves a esta hora de la noche. Bueno, quien sabe cuál sería la hora y si realmente era de noche, puesto que la parte de la charca –donde sintió escalofríos por solo pensar en el agua profunda- era aun de día. Mas aleteos y se aferro fuertemente a la rama de arriba, lista para volver a saltar…

Las aves era su diversión. Cazar a esos bichitos pequeños con alas débiles y luego devorarlos… si, taranea cumplía con todos esos estereotipos felinos que la gente suele poner debajo de la palabra “gato”. De pronto, junto con el aleteo, un hocico feroz, con dientes filosos asomo.

-¡pero qué coño!-

Grito, soltando la rama de arriba y trastabillando. Cayó al suelo pero alcanzo a sostenerse con sus garras, de forma que no bajo más que un par de leños más abajo. Miro hacia arriba, el lobo aun ahí… con cuidado se soltó, cayendo sobre otra de las ramas más grandes, casi troncos de aquel árbol.

Más de uno aparecieron y Taranea quiso gritar, mas la voz quedo hecha un nudo en su garganta, sus ojos dilatados y sus orejas bajas, saco la espada en un intento vano de defensa… mas de pronto, la loba que le pareció ser la que lideraba el grupo –quizá era la hembra dominante- hablo.

-¿Por qué de nosotros escapas bella gata?-

Tartamudeo, pegándose al tronco principal, con una espada en la mano y la otra clavando sus uñas en la madera. Negó suavemente, eso no podía ser, los lobos no hablaban o volaban, a menos que fueran l-licanos y en ese caso no podían tener alas. Sus ojos como platos, mostrando sus pequeños colmillos afilados.

-yo… tu… ¿que son?-

Pregunto temblorosa. Trataba de mantener la compostura pero ¡joder! ¿Quien podría en esa situación? Se quedo expectante a su respuesta… miro hacia abajo, si de pronto le atacaban, era capaz de tirarse desde 4 metros del suelo… se rompiera lo que se rompiera.


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Scart
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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Jue Jul 22, 2010 11:11 pm

Johan:

Una voz parecía hablar a Johan en su cabeza, pero ignorando esa voz se centró en la chica, y en aquella criatura que apareció, mirándole con ojos furiosos, o, mejor dicho, en apariencia, aquello que parecían ojos, era una marca en el pelaje de la criatura, al igual que las mariposas, este tenia estos dibujos en la piel que servia para amedrentar a los demás.
Al ver a su ama, la niña que hablaba con el elfo, corrió a saludarla, pero el elfo corrió lejos, pensando que era por el por quien iba.

La niña, preocupada por lo que aquella persona hacia con una espada en aquel reino tan pacifico corrió tras el, articulando palabras que no llegaron a los oídos del elfo.

-¡Amigo, amigo! ¡la espada!-Dijo corriendo tras el, pero su débil voz era camuflada por las voces de las demás personas, y ninguna llegaron a ser escuchadas.

El elfo dobló la esquina, y preparó el golpe, la niña aminoró el paso, y sus pisadas fueron camufladas por la de aquella enorme bestia que la seguía tranquilamente.
Entonces una pata entró en el campo de visión del elfo... una cabeza, y cuando alzó la espada... la niña apareció y le miró con una mirada de miedo. Pero el elfo ya bajaba la espada, no podía detener aquel ataque...

-¿A... mi... go?-Consiguió decir mientras la espada bajaba a su cabeza, y justo antes del impacto, su grito de miedo y terror... el ultimo sonido que la niña pronunció, un sonido espantoso y helador.

El cuerpo sin vida de la niña se desplomó al suelo, su cabeza, tenia un corte vertical, la sangra manaba, de su cuerpo, y aquel enorme perro se agachó y la empezó a tocar con el hocico, como si esperase que despertase, algo que por su puesto no hizo, aquella "mirada" seguía siendo feroz, pero de sus bocas salía un aullido que parecía un llanto lastimero.
La gente se agolpó a su alrededor, lanzando gritos al elfo, preguntándole por que había matado a la niña, tras el se encontraba un muro que le cortaba el paso, y ante el, algunas personas le rodeaban preguntándole incrédulos por que hacia eso.

Dhuum:

De un corte con su espada logró despertarse y poder pensar bien.
Una corta deliberación, haciendo caso a su interior se adentró en el pasillo de espejos, estos seguían deformando su imagen, pasó una fila... pasó dos, pasó tres... pero la entrada no se cerraba ¿que era eso? ¿no se cerraba? ¿acaso le avisaban de que algo malo pasaría y le daban otra oportunidad? No... no creía... ¿si tantas oportunidades daban como es que nadie salía de aquel mundo? ¿o tal vez fuese que el no saber apreciarlas los había matado? dos oportunidades seguidas, parecía demasiado extraño.

Cuando llegó a la sala circular, se encontró algo que no esperó... el espejo del centro había desaparecido, en su lugar había un ataúd cerrado. Y en su tapa, había escritas unas palabras. "Aquí descansa Dhuum, elfo lunar
La puerta permanecía abierta... esto era extraño... ¿Abría la tumba que parecía dedicada a el mismo? ¿o por el contrario se daba la vuelta y probaba con la cueva?
Podía parecer tentador... pero el salir implicaría darle la espalda a la tumba, y no parecía una idea muy buena.

Taranea:

Taranea huyó de los lobos, pero estos le siguieron hasta que la voz de la líder hizo parar a la gata.
Cuando aquella loba escuchó las palabras de la felinus y el tono en el que lo dijo dio una carcajada amistosa mientras intentó responderle.

-Tranquila, no te haremos nada, somos solo lobos, solo te queremos ayudar. Vemos que estás perdida por aquí, sigue este camino y llegarás al castillo que hay al final, allí te ayudarán, si lo deseas te podemos escoltar

Dos lobos se pusieron a los lados de la loba y los demás se colocaron tras ellos, y esperaron la respuesta de la gata.

Scart:

Scart se adentró en la cueva, escuchaba el goteo del agua que se filtraba por algunas gritas, y al final, un bello canto.
Aquel sonido descubrió que procedía de una mujer, que sentada en una piedra cantaba mientras se cepillaba el pelo tranquilamente.
La melodía atrajo al chico hasta el final, y cuando estuvo cerca haló con su voz tranquila e inocente de siempre.

-¡Que voz mas bonita!

Entonces la mujer, sin dejar de cantar empezó a girar su cabeza.
Scart miraba atento a la mujer, esperando ver el rostro de aquella mujer... nunca imaginó que se arrepentiría eternamente de aquello.
El rostro de la mujer era espantoso, horrible, siniestro. Su cara de color marrón claro, estaba desfigurada, su rostro parecía quemado por fuego, sus ojos precian perlas negras y brillantes, y su boca llegaba de cada lado del rostro.

Scart al verla quedó paralizado, y la mujer sonrió de oreja a oreja, literalmente, sin dejar de cantar se levantó y se acercó al chico, pero la falda que tenia flotaba por el aire, sin mostrar nada bajo ellas, la mujer levitaba.
Colocó una mano en el pecho del niño y mientras flotaba a su alrededor sin parar nunca de cantar contemplaba al niño desde todos los ángulos.

Al final se colocó ante el, y abrió su boca, la cual, una vez abierta pareció cubrir toda la cabeza, dejando ver un montón de afilados dientes, y dejando manar un apestoso olor a pescado que golpeó la nariz al chico. Al parecer, Scart seria su comida.
La parálisis le impedía moverse... sentía las fauces de la mujer acercándose a él lentamente...
Entonces una imagen llegó de pronto a su cabeza, y el cántico de la mujer pareció apagarse.

La imagen era de una niña de cabellos dorados, una sonrisa tranquila, y de su edad mas o menos, entre sus manos tenia un arpa que tocaba tranquilamente con una melodía muy bella... entonces notó que de nuevo podía moverse.. aquella chica... no sabia quien era... es como si la conociese de otra vida... pero aquello le había permitido recuperarse.
Sintió deseos de escapar, pero se contuvo, y formuló una pregunta.

-¿Por que me haces esto?-ijo mirando a la mujer.

Esta cerró la boca rápidamente y miró al niño incrédulo.

-Arquee es mi naturaleza-Contestó la mujer mirándole.-¿Como resististe mi canto? Nadie jamás lo ha soportado

-Recordé... a alguien a quien quiero-Dijo Scart sintiendo con solo recordarlo que esa sensación le venia al verla.

-Yo también amé una vez...-Dijo la mujer mirando a otro lado, después miro de nuevo al chico y sonrió.-Bueno, t eres inmune a mi canto, no puedo matar a alguien que no esté paralizado, no es mi naturaleza hacer eso...

Se alejó flotando y tirando de una antorcha un trozo de la cueva se movió dejando paso a un túnel con algunas antorchas que guiaban e camino.
Scart pasó por ella siguiendo las indicaciones de la sirena y contiguo por ella.
Camino durante varios minutos, hasta que al final salió de esta, y se encontró ante un enorme lago.

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Johan



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Jue Jul 22, 2010 11:47 pm

El muchacho habría podido jurar que había esperado a confirmar visualmente la presencia del perro antes de atacar, pero sin embargo lo que ahora se encontraba ante si no era la pata del animal, sino la cabeza cercenada de la niña. ¿Sus sentidos lo engañaban?, ¿era alguna especie de truco de este extraño mundo?, ¿era que estaba loco, tal como indicaba el hecho de escuchar voces en su cabeza?... no estaba seguro cuál era la respuesta.

No podía sentir remordimiento en aquel lugar, después de todo, nada allí era real, todo era producto de aquel sujeto de la flauta, de la magia, de un sueño, cualquier cosa, pero no era la realidad, en la realidad no aparecían criaturas gigantes que luego se cambiaban por niñas, tampoco habían minotauros y gatos al servicio de alguna prueba para cruzar una reja. No, nada allí era real.

Le gente comenzaba a rodearle y él no estaba seguro de qué le convenía hacer. Realidad o no, sólo se iba a meter en más problemas si atacaba a la multitud. Alguien quería que se bañara en sangre y no pretendía hacerlo, no iba a dejarse llevar por otros, tomaría sus decisiones.

Por lógica, si aquellos sujetos eran producto de un conjuro, no tendrían diferencias individuales, serían una masa que se comportaría en torno a una idea común, como demostraba el hecho de que lo rodearan de manera tan homogénea. Si atacaba sería meterse en problemas con todos, quizás incluso con todo el pueblo.

- No es lo que imagináis, no he querido dañarle, he visto un perro atacarme y me he defendido, pero lo siguiente que he podido ver es a la niña muerte, alguien me ha engañado - dijo el chico bajando la espada, aunque manteniéndola empuñada en caso de que requiriera defenderse.

- Soy sólo un niño, no ando por la vida matando gente, ha sido un lamentable mal entendido, error, coincidencia -




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Dhuum



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Vie Jul 23, 2010 3:31 pm

Se le planteaba una contradicción delante suyo mismo. Si abría el sarcófago intuía que iba a ver su cuerpo mancillado por el frío toque de la muerte, y eso no podría soportarlo en ninguno de los casos.

Tenía ya desde pequeño un inmenso miedo a que su cuerpo perdiera belleza, una belleza racial que tenía adjudicada desde su nacimiento.
Sabía, y le habían repetido multitud de veces, que el envejecimiento era un proceso gradual y natura, puede que bello en parte, pero él seguía sin poder soportarlo.

Simplemente no podía...Pero... Si se giraba podía ser que apareciera otro de esos clones y le atacara por la espalda, esta vez matándolo definitivamente...
Todo fuera por no verse a sí mismo muerto, se dijo mientras echaba a correr volviendo atrás hacia la entrada de la cueva, en la cuál decidió que debía entrar.

En sus alrededores empezó a buscar algo con lo que hacer una antorcha y encenderla, para mejorar la visión que iba a obtener dentro de la cueva, porque sin luz sería aún más débil que yendo desarmado.

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Taranea Solare



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Lun Jul 26, 2010 7:01 pm

Las cosas desafiaban su lógica. ¿Qué estaba pasando? La gata levanto la vista hacia el cielo, mirando fijamente la luna, su labio inferior temblaba un poco… un momento. ¿Dónde estaba su adorada Phobos? Aquella verdosa a la que gustaba de observar y cantar durante las noches de pie en el tejado… Deoir, si bien era hermosa, nada le atraía tanto como lo verde y malsano de su hermana, con la que se sentía identificada. Distinta a las demás mujeres, rechazada por la sociedad… oculta por la máscara de ser “normal”.

Eso le decía que ya no estaba en Utopía… le aterro más aun el hecho. Taranea era una chica cobarde por naturaleza y la idea de que ya no podía refugiarse en lo poco que sabía de utopía le crispaba los nervios, si es que se podía más. Tartamudeo al escuchar a la loba, decía que no le harían nada y que solo eran lobos. Con una ironía respondió.


-Si, solo lobos que vuelan y pueden darme alcance en cualquier parte del bosque, en segundos por cierto…-

Su voz temblaba del miedo que sentía. Tan solo pensar en un montón de perros con dientes que le seguían por el bosque, volando además era… escalofriante. Se dio cuenta de que esos sarnosos le seguirían a donde quiera que fuera, más aun cuando le dijeron que estaba perdida. Le surgieron ir por un camino y llegar a un castillo donde le ayudarían. Dijo que podían escoltarle.

Bueno, esto era mejor aun, ir por el bosque, a oscuras, donde las nubes en momentos ocultaban la luz de la luna y no dejaban nada a la vista, acompañada por perros voladores que bien podrían tender una trampa… ir a –si es que existía- un castillo en medio de no sé donde, del que jamás había escuchado hablar… Taranea trago saliva, mientras bajaba del árbol de un salto, sin enfundar su espada, temblando a cada paso. Escuchaba claramente las hojas de los arboles crujir bajo sus pies, dos de los lobos se colocaron uno a cada lado y los demás detrás. Si la chica estuviera menos asustada, podría haber llorado, pero tampoco sabía como iban a reaccionar los pulgosos.

Avanzo a través de aquel sendero, a paso rápido. Tenía miedo de que si se detenía ellos decidieran comerle ahí mismo… el sendero era un especie de camino de tierra en medio de arboles que se arrejuntaban y donde el silencio reinaba, seguramente debido a los lobos. El césped crecía desparramándose en momentos por aquí y allá, amenazando con cubrir el camino mas siempre un hilillo de tierra seca se hacía ver. En ocasiones, ni la vista nocturna felina le ayudaba a ver el camino y más bien avanzaba a oscuras, derecho. Mentalmente no se dejaba de repetir “joder, que este sueño pare”. Sí, eso era… un sueño y pronto acabaría. Tenía que acabar pronto….



off: disculpen la tardanza. Acepto cualquier castigo .__.

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Scart
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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Lun Jul 26, 2010 8:46 pm

Johan:

Johan bajó la espada, e intentó explicar que no había sido a propósito, el pensaba que aquellas personas eran irreales, gente creada del sueño… lo que no sabia era que todas aquellas personas eran reales, en aquel mundo muchas personas atrapadas hace mucho habían quedado, y perdiendo sus recuerdos habían pasado a formar parte del mundo.

-¿Atacarte? ¡En esta ciudad ha reinado la paz durante años! Mira a Cery-dijo un hombre adelantándose y señalando al enorme perro.-Has matado a su dueña… es un pobre e inocente perro, y no intentes decir que te engañaron, aquí nadie posee magia.

-Dejar al niño-Dijo un elfo adelantándose entre la multitud y mirando mal al anterior hombre.

-¡Elfos! Repugnantes elfos…. No sabéis mas que causar problemas-dijo de nuevo el hombre acercándose al niño y cogiéndole de un brazo con fuerza.

Dhuum:

Dhuum se dio la vuelta y escapó de aquel sitio… pero nada pasó, el ataúd siguió como había estado antes, la entrada siguió abierta, y Dhuum salio…
Empezó a buscar materiales para hacer una antorcha, pero nada, solo habían árboles, allí fuera, y sus ramas no eran muy útiles para prender fuego.

Entonces un silbido… aquel sonido fue aumentando en intensidad… provenía de la cueva oscura… Dhuum miró y entonces, un objeto brillante salió disparado, y le hizo un feo corte en la cara.
Del corte empezó a brotar gotas de sangre que resbalaban por su mejilla.
Por lo menos ya sabia algo mas… dentro de la cueva haba algo peligroso.

El silbido comenzó de nuevo, alertándole de que podría volver a disparar en cualquier momento. ¿Qué hacer? ¿De nuevo los espejos? ¿o arriesgarse con aquella cosa?
Que seria mayor… el miedo a ver su cadáver o a morir.
Un momento… esa trampa mas gente habría caído… aquellos que se metiesen en el pasillo verían una tumba… deberían ver la propia… y… tampoco estaba seguro de que hubiese dentro… podría ser algo peor, pero tal vez hubiese una salida… fuese lo que fuese debería actuar rápido, o seria atacado de nuevo.

Taranea:

Los lobos rieron ante el comentario de Taranea, mostrando que tenían un sentido del humor.
Taranea bajó del árbol, y accedió a la compañía de los lobos, los cuales bajaron al suelo y la siguieron, a excepción de la loba con la que había hablado, la cual se colocó a su lado y caminó junto a ella.

Tranquilamente fue escoltada por los lobos, siguiendo el camino de verde, y sin ningún problema llegó al palacio.
El castillo era imponente, enormes muros de piedra, altísimas torres, y diversos estandartes y banderas colgaban de los muros, luciendo bellísimos colores.
Había algunos guardias con brillantes armaduras y grandes lanzas vigilando el palacio, y al ver a la gata corrieron hacia ella.

Pero al llegar, aunque pareció tener intención de detenerla la sorpresa fue enorme al ver que al llegar a su altura se arrodillaron y bajaron la cabeza.

-¡Oh! ¡La reina ha regresado!-Dijo uno sin mirarla a la cara.-Reina, acompáñenos… no merece estar aquí a la intemperie sola

La escoltaron al interior del castillo, Taranea ni siquiera pudo negarse por la rapidez de la situación, y si se daba la vuelta comprobaría que los lobos habían desaparecido misteriosamente.
Fue conducida hasta una bellísima sala decorada con tapices, los cuales tenían su cara, su cuerpo… era ella.
En el centro, un trono de oro y terciopelo rojo presidía la estancia, los guardias la dejaron y se fueron de la estancia.

Taranea estuvo unos momentos sola, cuando de pronto una pequeña puerta se abrió, y de ella apareció una mujer… tenia alas a la espalda, sus cabellos castaños le llegaban hasta los hombros, era mas o menos de su misma altura, y sus piernas eran largas, solo se cubría el cuerpo con una manta blanca. La mujer de ojos color miel se acercó con cara de preocupación a Taranea.

-Mi señora… la eché de menos…-Dijo alargando una mano y tocándole un hombro a Taranea, su piel era sueva, y solo sujetaba la manta con una delicada mano, y a esa distancia no cubría todas las zonas de su cuerpo.

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Off: no hay castigo, aunque intenta que no se repita Smile

Scart:

¿Y ahora? Había un lago ante el, pero no había barco para cruzarlo… a ambos lados de el se extendía un camino arbolado… a la derecha un bosque… ¿¡pero que demonios!? En el bosque era de noche, pero ante el era de día! Aquel bosque no le daba buena impresión… A la izquierda podía ver un camino que conducía a una ciudad.
Si… una cuidad, perfecto, ese era su territorio, iría a echar un vistazo.
Pero entonces ante el la chica del pelo amarillo apareció.

-¡Hola! Eres un chico muy listo… llegaste lejos… mas que los demás… ¿vas a la ciudad? ¡allí hay otro! Espero que lo pases bien con él… yo voy al bosque, ¡luego nos vemos!

La chica tras decir aquello se deshizo como llegó, y Scart caminó en dirección a la ciudad tranquilamente.
Se preguntó quien seria el otro, tal vez fuese alguien amable que le ayudase, tal vez pudiesen salir los dos juntos… pero… ¿y si no lo era?
Tendría que esperar y verle mas tarde.

Aquel camino era tranquilo, el calor del sol le relajaba y el olor de los árboles y la humedad del agua le agradaban.
Entonces un gato blanco se le colocó delante. Scart se sorprendió al verlo y lo tomó en brazos. El gato se acomodó y empezó a ronronear, lo que le sacó una sonrisa al niño, ¿Quién habría abandonado al gato?
Lo cierto es que no le importaba demasiado, el lo cuidaría por el momento.

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El ladrón



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Johan



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Mar Jul 27, 2010 12:05 am

Nada tenía sentido en aquel lugar. ¿Cómo es que de pronto aquel hombre conocía hasta el nombre del perro?, ¿cómo es que un perro gigante de 3 cabezas era llamado pobre e inocente?. El chico se sintió acosado y atrapado en aquel lugar, las miradas sobre él eran duras, parecían dispuestos a someterle a la ley o algo por el estilo. ¿A nadie le importaba que fuera sólo un niño?.

El hombre parecía enojado, aparentemente era el que llevaba la voz de líder. Era un tipo algo fornido, cuya presencia intimidaba al pequeño, en especial al ver que era apoyado por tanta gente y él estaba solo, rodeado, sin escape posible.

El niño trató de buscar apoyo en las personas, buscó con su mirada entre la gente alguna mirada comprensiva, alguien dispuesto a darle una mano. Puso sus ojos en una anciana, pero ella le miraba severamente, luego en un hombre que tapaba la vista de su aterrada hijita, quizás él tendría compasión de un niño, pero rápidamente notó que el hombre se encontraba furioso por el horror causado a su retoño, no servía. Puso sus ojos en una dama humilde, de unos 40 años, ropas sencillas, seguramente madre de varios hijos, ella le miraba con cierta compasión, mas no parecía dispuesta a hacer nada, parecía incluso tener miedo de lo que la turba podría hacer. Otras personas le miraban simplemente con odio, algunas simplemente estaban allí por curiosidad.

De ese análisis concluyó que no todos compartían una consciencia en común, al contrario, había individualidades, de modo que no eran una simple ilusión. Se preocupó aún más.

Entonces una luz de esperanza llegó al lugar, un elfo, tal como él, intervenía en su favor. El hombre que le acusaba insultaba a su raza, mostraba desprecio por los elfos. El niño sintió que le apretaba el brazo.

- ¡Ay! - se quejó exagerando un poco y poniendo cara de niño lastimado, buscando apoyo en la multitud - Me hace daño, me odia por ser un elfo, no ha sido mi culpa lo ocurrido, lo siento, pero este hombre me odia por ser elfo -

El chico miró a la gente en busca de auxilio, exagerando un poco el apretón del hombre y fingiendo que trataba de librarse de él. Más de alguna persona miraría aquella situación como abuso contra un niño elfo, o al menos eso esperaba Johan que ocurriera.

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Dhuum



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Mar Jul 27, 2010 12:32 am

Off: Siento hacerlo tan corto, pero es que ando escaso de tiempo y es eso o no responder :S

Decidió volver atrás corriendo también. Se sentía como un cobarde, totalmente indeciso ante decisiones arriesgadas en las que su vida estuviera en juego.

Llegó al lugar inicial en el que tomó su decisión en su momento, ahora iba a volver a enfrentarse a sus miedos, a prácticamente el más fuerte que tenía.

Pasó por en medio de los espejos caminando lentamente, mentalizándose que en unos segundos vería ante sus ojos la peor de sus pesadillas, su cuerpo mancillado por la muerte.
Tan absorto estaba en eso que no notó el dolor punzante en su mejilla ni la caliente sangre brotarle de él. Tenía cosas más importantes en las que pensar.

Una vez llegó ante el sarcófago suspiró fuertemente y empezó a mover la losa que lo cubría, la cuál cedió lentamente ante sus esfuerzos.

Entonces vio...

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Dhuum, el elfo.
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Taranea Solare



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Miér Jul 28, 2010 5:30 am

La loba caminaba junto a ella. Taranea miraba al animal con sorpresa y preocupación. La noche parecía avanzar tan lenta… la brisa acaricio los cabellos de su nuca, dándole un escalofrió. Avanzaron por el camino de verde…

“y esta llego con una grácil figura… consiguió crear un extraño país…”

El castillo era imponente. La chica levanto la vista, con la boca entre abierta… grandes ventanas de un color verde, con adornos florales, mas allá, dos torres altas, con banderas del mismo color. La felina observo con total asombro ¿A dónde le llevaban? Había más colores en los estandartes que cuelgan grácilmente, perdió el aliento unos segundos, Taranea encantada con la vista de aquellos ladrillos fortificados, la puerta de madera, grande y amplia, con picos que se clavaban en la tierra al ser bajado el portón.

Varios guardias con brillantes armaduras cuidaban la entrada, una rosa verde en su pecho y escudo marcada. Lanzas altas, vigilantes del lugar. Taranea sintió que la sangre se le iba a los talones cuando los miro ir hacia ella, saco su espada instintivamente, y se dio cuenta de que los lobos ya no estaban. Casi se esperaba recibir una herida en la espalda, mas de nuevo, las apariencias engañaron al darse cuenta de que nada le había lastimado. Durante segundos cerró los ojos, mas cuando vio que nada paso, los abrió con lentitud. Ante ella, los hombres se arrodillaron, colocando una de sus manos en el pecho, como un saludo.

Taranea no lo creía, arqueo la ceja, sorprendida. Bajo la espada más por no saber que sucedía exactamente que por otra cosa… cuando escucho aquellas palabras, no lo entendió del todo. Reina… ¿reina?... ¡Reina! Dijo que no merecía estar a la intemperie sola y, los lobos se habían marchado. Miro hacia todos lados, siendo escoltada sin entender la situación… aunque pudiera no se abría negado, puesto que el haberle llamado reina ya le intrigaba bastante. Si era un error, esperaba que durase más tiempo.

Entraron por un camino de piedra, a los lados, había algunas carretas, con cañones, árboles, arbustos con flores de colores. Un ambiente de calma y júbilo se respiraba. Una que otra sirvienta le miro al entrar, Taranea parecía encantada con la situación que pronto había tomado un matiz más interesante y calmo.

El interior era aun más bello, un gran salón, con cuadros de colores en el suelo, un candelabro grande en el techo y escaleras hacia arriba. A un lado, una habitación a la que fue llevada, supuso seria alguna sala real cuando vio aquellos tapices, En el centro, un trono de oro y terciopelo. Los guardias le dejaron, quedándose ella unos segundos solos en los que acaricio los descansabrazos de aquel trono, deseando que fuera suyo.

“y su mente por el poder y la belleza tomada fue…”

Después de unos segundos, una puerta se abrió. Al girarse velozmente, una mujer apareció. A las hermosas, blancas en su espalda abiertas… cabellos castaños hasta los hombros, piernas largas que solo cubría con una manta blanca. Ojos color miel, un rostro de preocupación mostraba. La mujer arqueo una ceja, Taranea no creía lo que veía, era una de las cosas más hermosas de su vida. Se acerco, dando un paso al escuchar que esa icaria –si, tenía que serlo- le decía que le echaba de menos. Una de sus manos se alargo, tocando su hombro, piel suave y delicada… Taranea observo sus curvas, aquellas que la manta no cubría… una de sus manos gráciles sujetaba aquel trozo de protección.

-Señora… entonces soy la reina de este lugar…-

Murmuro, un poco a tono de pregunta. Sonrió, sus ojos fueron en el cuerpo de la icaria, de arriba abajo, relamiéndose suavemente los labios. Se mordió el labio inferior antes de volver a hablar, respirando lo más tranquila que pudo, la situación le hacía sentirse afortunadamente lujuriosa.

-si soy tu… señora… y me extrañaste… no te importara darme un beso… ¿verdad hermosa?-

La gata casi no podía creerlo. Si era su reino, si ella era la reina… tenia poder absoluto… era… casi mágico.

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Scart
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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Miér Jul 28, 2010 7:48 pm

Johan:

Aunque intentaba que la gente le apoyase las personas no querían ayudar a alguien que había causado la muerte de una inocente niña.
Un elfo salió a su defensa, solo una persona.
El niño exageró cuando el hombre le tomó del brazo, las demás personas no intervinieron, algunas simplemente se echaron hacia atrás, otras sonreían, y solo el elfo se entrometió.

-Deja de maldecir nuestra raza y deja tranquilo al niño o te las verás con migo.

El elfo avanzó y le propinó un puñetazo en la cara al hombre, el cual soltó inmediatamente al niño y le dio al elfo un puñetazo en el estomago, aquel golpe consiguió que se doblase de dolor, y con el aliento que tenia le dijo una palabra al niño.

-huye…

La gente miró furiosa al niño… su ciudad llevaba mucho tiempo en paz, y ahora había conflicto, la ciudad dividida, entre los que querían castigar al niño-la mayoría- y unos cuantos que querían ayudarle y sentían lastima por el.
La gente comenzó a pelearse, y algunos se dirigían hacia el niño, con intenciones, precisamente no buenas.

Dhuum:

El elfo decidió regresar a la sala de espejos, corrió por el pasillo sin pensar, sin mirar, solo intentando alejarse de la cueva y regresar al sarcófago.
Llegó, y lo abrió… entonces vio…
Una sorpresa, el ataúd estaba vacío… nada había dentro, pero al abrirlo la puerta se cerró, quedando dentro de la sala de los espejos, delante de un ataúd vacío.
Encima del ataúd apareció la niña de cabellos azules.

-Oh… por fin...pensé que tendría que matarte… intentar meterte en la cueva fue una estupidez, vamos… se veía a la lega que era un trampa, podría haberte matado, pero acabas de llegar y habría sido aburrido… aunque si fallas en la primera prueba cuando llegues mas lejos te será mas difícil…se mas cuidadoso a partir de ahora-Dijo tranquilamente la niña.-¡Oh! Espero que esto te sirva de recordatorio…

La niña señaló la herida de su mejilla, la sangre empezó a introducirse en la herida, y este se cerró… pero en su lugar quedó una horrible cicatriz que podía ver en su rostro a partir de los espejos de la sala circular.
La niña desapareció en el acto, y entonces bajó la mirada, ¿Qué hacer ahora? Entonces vio que en el interior del ataúd, en la parte de abajo, había un hueco que descendía verticalmente, y una escalerilla de madera y cuerda para descender por ella. Abajo, había un suelo a no mucha profundidad, y en el había una antorcha que iluminaba una parte de la sala inferior.

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Off: no pasa nada, me vale Smile

Taranea:

Taranea pidió un beso a la icara, esta se mordió el labio inferior de forma picara.

-Claro que no-Dijo la icara.

Su mano bajo lentamente de su hombro a la cintura de Taranea, y la rodeó delicadamente, mientras la otra mano dejaba su manta y la extendía hacia el otro lado de la cadera en un abrazo Nada mas retirar su brazo la manta empezó a descender, pero antes de que cayese dejando ver su pecho esta paró, y la icara también, fue como si todo se hubiese congelado, excepto Tararea. Una vocecilla se escuchó a su lado, y al girar la cabeza vio a la niña de cabellos verdes.

-Hola… veo que te va bien por aquí… ¡eres la reina! Que suerte… creí que acabarías ahogada en el lago… bueno… mientras no se te suba a la cabeza… bueno, me voy, que tengo mas gente a la que ver… adiós…

Nada mas acabar la frase, la niña de desvaneció, y todo comenzó a moverse de nuevo, la manta cayó al suelo, mostrando es espectacular cuerpo de la icara al desnudo, mientras rodeaba a Taranea en un calido abrazo, y acercaba sus labios a los de Taranea.

Scart:

Con el gato en las manos Scart avanzó por el camino, escuchando el ruido de las aguas y los pájaros, oliendo el embriagador aroma de los árboles y la hierva que pisaba, deleitándose con las bellas vistas que tenia ante el, y sintiendo el calido abrazo de los rayos del sol.
Felizmente llegó hasta la ciudad, miro extrañado la calle, no había nadie, era raro ¿Dónde había ido todo el mundo.

Caminó un poco por las calles hasta dar con un descomunal tumulto de personas peleándose. Sintió la tentación de acercarse a ver por que, pero entonces el gato se le escapó de las manos y corrió a la calle del frente. Scart corrió tras él.

-¡Gatito no te vallas!

Nadie notó su presencia cuando cruzó la calle del tumulto, cuando entonces un niño se quejó de que un hombre le hacia daño, pero el pequeño ladrón ni siquiera lo escuchó. mientras Scart corría tras el gato, el cual le conducía por extrañas calles oscuras, hasta que llegó a un callejón sin salida, tomó al gato y al darse la vuelta vio ante el a la chica rubia.

-¡Hola! ya llegaste… ¿viste al chico que estaba aquí? Bueno, yo ahora iré a ver que tal le va, pero tu… toma-Dijo la niña tendiéndole tres llaves de oro, una rematada con un picas, otra con un diamante, y otra con un trébol.-Debes dárselas a los otros, así podremos jugar juntos.

Scart tomó las llaves que colgaban cada una de un cordón de oro individual, las miró extrañado ¿para que serian? El caso es que debía entregarlas.
Miró de nuevo donde estaba la chica, pero había desaparecido… así que tomó al gato de nuevo y guardó las llaves entre sus ropas.

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El ladrón



Invitado Si, si... tu, Invitado >: D mira, aqui tengo tus coronas... te dejé sin blanca por fiarte de mi carusa muajaja
Spoiler:
 
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Johan



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MensajeTema: Re: Un Viaje a Las Pesadillas   Jue Jul 29, 2010 5:49 am

El pequeño elfo comenzó a notar a la gente reaccionar ante lo que ocurría. El elfo que le había ayudado estaba en problemas y eso no le gustaba, no le gustaba que otros sufrieran por él. Con la espada hizo un significativo, pero no letal corte en la pierna del hombre, para que dejara en paz al elfo que le había ayudado, aprovechando que se encontraba junto a él, para luego acercarse a la gente que comenzaba a formar bandos. En esta maniobra tomó de la mano al elfo que le había ayudado y lo llevó con él, luego le soltó, quería asegurarse que no le hicieran daño, después de todo, le debía un favor.

- Gracias, si no hubiera sido por ti aquel hombre me hubiera llevado a la ley o quizás algo peor – dijo el pequeño en el camino a su benefactor.

Evidentemente, se acercó a los que veía que le apoyaban, ya que podía observar cómo un grupo de personas se acercaban, siendo evidente que no tenían buenas intenciones para con él.

El niño comenzó a blandir la espada en defensa, hiriendo a algunas personas, aunque trataba de no apuntar a matar, sino más bien sólo a herir, a modo de disuasión a sus posibles atacantes. Estaba asombrado de lo fácil de maniobrar que era aquella espada y lo efectiva al momento de herir a otros.

¿Por qué la gente lo atacaba de manera tan desmedida? Era cierto que había matado a una niña, pero aún así le parecía exagerada la reacción de la multitud.

- No quiero hacer daño a nadie, ya he dicho que no era mi intención asesinar a esa niña y no es mi intención que corra sangre por mi causa – gritó el niño para tratar de calmar a la multitud, aunque manteniéndose firme en su defensa con la espada.

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Un Viaje a Las Pesadillas

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