Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ñúçäàéòå íîâà òåìà   Íàïèøåòå îòãîâîð

Ñòðàíèöà 6 îò 7 Previous  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Next

Ïðåäèøíàòà òåìà Ñëåäâàùàòà òåìà Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Mnemea on Íåä Þíè 07, 2009 8:02 pm

La bohemia frunció el ceño e inconscientemente se acarició una ceja, mirando escrupulosamente las puertas, como si sus ojos pudieran ver más allá y desvelarle lo que escondían. Pero no estaba dispuesta a asumir nuevamente el riesgo de enfrentarse al juicio de los muertos, y se conformaría gustosa con lo que su intuición humana, simple y razonable, pudiese proporcionarle. Comenzó a analizar el estado de las puertas, absorta en sus pensamientos, cuando percibió un cambio brusco en el aire y una voz le llegó, distante, disparando todas sus alarmas. Miró con los ojos bien abiertos a quien les había dirigido la palabra, y retrocedió instintivamente al tiempo que Kastam arrinconaba al recién llegado con su espada.

Reconocieron al mismo tiempo a Maltheus, y Mnemea se llevó una mano al pecho, intentando calmar los latidos desbocados de su corazón. Andaban sobre un hilo que podía romperse en cualquier momento, y la caída les costaría algo más que la vida. Respiró hondamente, serenándose, pasando una mano ligeramente temblorosa por su rostro algo pálido. Pronto la imagen desapareció, y Mnemea volvió a a recuperar la energía y la serenidad, limpiándose una mancha invisible de la falda. No intervino en el pequeño roce de sus compañeros, ella en su lugar lo habría abofeteado por asustarlos de aquél modo, y se limitó a suspirar hondamente, tomando aire con tranquilidad.


''Corazón, debiste quedarte fuera.''
Bajó el tono de voz hasta que apenas fue un susurro, y miró con condescendencia al hombre que al parecer había renunciado a su salvación. El valor de los suicidas no estaba valorada como debía.''Ahora no podemos regresar a la puerta, nos tienen encerrados en su propio juego, y nuestra vida pende de la puerta que abramos.'' Apoyó la frente en una mano, comenzaba a dolerle ligeramente la cabeza, las visiones siempre pasaban factura, y el cansancio, las emociones, y el día tan intenso que cargaba a espaldas no le hacían la carga más ligera.

''No abras ninguna puerta sin consultárnoslo antes, no queremos más sustos. Debemos salir por una bodega, si nos equivocamos de puerta... Nos encontraremos en otra vida, quizá.''


Mnemea puso los brazos en jarras y miró ambas puertas con detenimiento, buscando alguna marca, moho, humedad, pisadas, cualquier indicio que pudiese proporcionarle los datos necesarios para salir de aquél enclave, pero aparentemente ambas puertas parecían haber sufrido el mismo trato y no había manera de diferenciar la una de la otra. Con el ceño fruncido, la gitana se inclinó a los pies de una puerta, y deslizó el dedo por la rendija que quedaba libre entre ésta y el suelo. Acto seguido lo olió, esperando percibir el aroma del vino, o del alcohol. Actuó del mismo modo con la otra puerta, y frunció el ceño, sin decir nada, plantándose delante de ambas puertas.

Si no recordaba mal, las bodegas solían almacenarse en las plantas bajas de los castillos, la humedad y el frío parecían ser buenos criterios a la hora de almacenar los toneles, y el calor agriaba el vino. Con aquél pensamiento en mente la gitana miró la puerta que estaba más abajo de de las escaleras, a todas luces parecía ser la que los sacaría de aquella ratonera, mas aún así debía andarse con pies de plomo, e intentó recordar los olores que había percibido con anterioridad de cada puerta. A espera de clasificarlos, miró a su compañeros y se cruzó de brazos, apoyándose ligeramente contra una pared. El dolor de cabeza se estaba intensificando por momentos.


''Las bodegas tienden a estar en sótanos. Es muy probable que ésa puerta ''
Dijo, señalando con el mentón a la puerta más baja. ''sea la que buscamos.''

Miró nuevamente las puertas, si el olor no les daba la respuesta siempre le quedaba su suposición, y si estaba equivocada, entonces no tendrían otra salvación que la que pudiera elaborar en unos instantes.


Mnemea especula con la puerta número dos.

Mnemea
Ladrona de Destinos

Cantidad de envíos: 151
Fecha de inscripción: 07.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
460/1000  (460/1000)
Raza: Humana

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Jahre on Íåä Þíè 07, 2009 9:24 pm

A veces, confiar en los muertos es una buena opción; como lo hizo Mnemea al saber la contraseña del cuarto de la reina, que otrora fuera de un rey; el mismo que se le presentó entre desmayos, quizás para acercársele, o quizás por una ciega confianza. Fuese como fuese, les había ayudado.

Otras veces, es mejor no confiar en nada, ni en nadie; como demostraba Kastam ahora mismo; con su espada en el cuello de Maltheus, con un enojo visible. Aunque otras, la desconfianza era peor; si no hubiese desconfiado y se hubieran ido por la puerta principal, nada de esto hubiera pasado; se hubieran ido con total seguridad.

Unas más, un poco de ayuda era bueno. Maltheus arriesgó su propia vida para regresar con ellos, aunque nuevamente la desconfianza de Kastam les jugo de mala forma. Si hubieren creído en sus palabras, hubieran visto la puerta desierta, libre para largarse por ahí.

Las otras veces, era mejor dejar todo a la suerte. Unas veces te escupía en la cara, la gran doncella; las otras se metía contigo a la cama; y te alegraba toda la noche. En esta ocasión, le sonrió a Mnemea; ya fuera porque su instinto le decía que esa debía ser la bodega, o ya fuera por pura adivinación.
Externó su opinión, y como fue la única opción; el grupo decidió ir hacia esa puerta. Era madera recubierta con tachuelas de metal; igual que la otra. Y era gruesa, igual que la otra. También, ambas, tenían golpes; pero una ligera diferencia estaba:
La que eligieron los espías, estaba sucia, como todas. La otra, también estaba sucia; tenía polvo, tierra, moho, y sangre.
Esa era la diferencia. Una pequeña gota de sangre, pegada al pomo de la puerta, era lo que las diferenciaba.


Entraron en la bodega, y poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a una oscuridad, tanto del cuarto, como de la noche. Desde allí, donde estaban, se veían dos grandes ventanales; ambos blancos, dejando ver perfectamente lo que sucedía fuera. Y allá precisamente, se veía sólo el oscuro cielo y el, más oscuro, bosque.
Dentro, el cuarto era más grande que los anteriores; apenas entraban, un pasillo corto les dejaba dos opciones: Izquierda o derecho. Todo lo demás estaba tapizado con cajas, y entre caja y caja, algún instrumento de tortura. Unas botellas en ocasionales viñeras, y cada uno de un sabor particular.
El cuarto olía a humedad, y sobre cada caja, de madera todas y al menos de un metro y medio, había polvo.

Sobre el suelo, cuando avanzaban, bajo sus pies, podían sentir algo parecido a una serpiente; pero que no se movía en ningún momento.



Detrás, los tres guardias, soltaron un suspiro. Pese a todo, debían cumplir el mandato de su señora. Aunque cierto era, que también era mejor que se fueran por la bodega. Aquello de la otra puerta no podían verlo, no aún. Ya llegaría el momento, ya llegaría cuando estuvieran con Ixelon.

_________________________________

La suerte, Mnemea, te ha ayudado; en un papel, frente a mi pc, tenía anotados los cuartos y como has elejido el de la izquierda, ha sido la bodega. Ahora, tienen frente a ustedes un "laberinto" de cajas; y dos grandes ventanales.

Jahre
Ace of Spades

Cantidad de envíos: 544
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Maltheus on Âòî Þíè 09, 2009 3:55 am

Aquel contacto de la fría hoja casi saca de quicio al mago, no es que le sorprendiera la reacción, para nada, pero aquella punta tocando su piel era algo que a duras penas podía soportar. Hizo una mueca de disgusto mientras seguía a sus acompañantes por la bodega, el olor a humedad era agobiante para el joven, debía tapar su nariz y su boca con la manga de su abrigo debido al polvo que levantaba las pequeñas corrientes de aires producidas por su paso. El sitio era estrecho y demasiado oscuro, un tropezón podía crear un desastre ya sea por caer sobre las cajas o caer en alguna de las maquinas de tortura -no seria muy agradable caer dentro de una doncella de hierro-, el mago iba con precaución midiendo sus pasos en aquel laberinto; luego de haber caminado un trecho comenzó a sentir el olor etílico de las botellas, seguramente más de una se habría roto dentro de las cajas despidiendo aquel fuerte aroma. Luego de unos minutos llegaron hasta una bifurcación. Nuevamente había llegado el momento de elegir entre continuar la ruta original o ir hacía la izquierda, Maltheus dudaba que hubiese en aquel sitio algún guardia; y si llegaba a haber alguno, seguramente estaría totalmente ebrio.

- ¿Cual creen que es el mejor camino? Quizás debamos seguir hacia adelante, no se si sea demasiado útil comenzar a ir en circulos por estar cambiando el rumbo en cada bifurcacion.

Su argumento para seguir adelante era tan frágil como el aire pero de una forma u otra llegarían a la salida, si es que había alguna en aquella bodega.
Mientras decidían que camino tomar el mago volvió a pasar su mirada por el lugar, los cajones se alzaban como paredes limitando los movimientos del grupo, algunos habían comenzado a pudrirse debido al tiempo que pasaron allí y también debido a la humedad del ambiente. Los clavos oxidados sostenían los tablones de madera, algunos parecían a punto de salir disparados debido a que apenas se encontraba sujetos a la madera y otros se encontraban totalmente doblados. El polvo cubría todo por igual, una capa grisácea que apenas podía vislumbrarse debido a la escasa luz de la noche. En las paredes de piedra no faltaban grandes telas de araña entre cada bloque, lo mismo ocurría con las esquinas del techo y el suelo. El mago aun sentía a sus pies aquel extraño bulto similar a una serpiente pero ignoraba totalmente que era aquello por lo que habían estado pisando todo ese tiempo.

Maltheus

Cantidad de envíos: 87
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
430/1000  (430/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Kastam on Âòî Þíè 09, 2009 7:24 pm

El nómada, a medida que avanzaba, se percató de la oscuridad que les envolvía, acompañada de un insoportable olor a humedad y a viejo insoportable. Arrugó la nariz, debería acostumbrarse a aquel olor, al menos durante su pequeña estancia ahí. Pero aun así, todo a su alrededor apestaba, y eso era fácil de advertir, y no solo por el olor, si no por lo podrido que estaban los bordes de las cajas, e incluso algunas cajas en sí, además de la presencia de númerosas telarañas en las esquinas de la habitación, y hasta juraria que habría algo de moho si se pusiera a buscar, pero eso, era algo que no haría desde luego.

Los dos ventanales, lograron alegrarle el día. Ya tenían una forma de escapar, pero antes debían salir de aquel laberinto de podridas cajas y nauseabundo olor. En cuanto avanzó un paso, se percató de la existencia de algo abultado bajo el suelo, invisible para sus ojos, pero a fin de cuentas se encontraba ahí, enarcó una ceja, y avanzó un par de pasos indicando que le siguieran, aunque volvió a pararse y miró a su alrededor.

-Mirad, no sé que narices es lo que estoy pisando, pero desde luego no me agrada mucho. Tal vez puede conducirnos a la salida de este pequeño laberinto, o ser una trampa, por lo que haremos una cosa. Dejad una marca reconocible en el camino, para no perdernos, y seguiremos la cuerda. – comenzó a explicar él seriamente, mirando a sus dos compañeros. –Me agradaria comprobar si respira, tal vez no se mueva, pero eso no quita el hecho de que respire, asi que, que alguien en silencio lo compruebe – avanzó un par de pasos más, con la mirada fija en el ventanal.

-Y bueno, ya podeis ir discutiendo quien desciende primero conmigo por la ventana – añadió poco después, aun con la espada en la mano, dando unos pasos, siguiendo el bulto que se encontraba bajo sus pies.

La noche sin duda había caido fuera del castillo, y eso significaba más posibilidades de no ser visto a la hora de su fuga, pero eso tambíen, les daba poca ventaja a la hora de poder observar aquella oscura bodega.

Kastam

Cantidad de envíos: 242
Fecha de inscripción: 25.05.2008

Ficha de personaje
Nivel: 2
Experiencia:
1210/1000  (1210/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Mnemea on Âòî Þíè 09, 2009 8:12 pm

Contuvo la respiración, aún tensa e insegura, cuando abrieron la puerta. Esperaba encontrarse allí con la muerta, a la que tantas veces había burlado y que tantas otras le había aconsejado, mas la suerte, amiga traicionera y sobre la que no le gustaba apoyarse en demasía, se inclinó a su favor y desveló una bodega sombría y lóbrega. Se detuvo unos instantes antes de adentrarse en la bodega, lanzando una última mirada a la otra puerta, preguntándose qué podría ocultarse allí, mas olvidó las pesquisas, no saciaría su curiosidad pagando con su cuello. Alzó el mentón y entró con paso firme en lo que aparentemente era su única salida, paso firme y andar elegante, el dolor de cabeza tan sólo llegaba a nublarle ligeramente la brillante mirada de jade.

Agradeció la presencia de ventanales, el sentimiento de opresión desapareció cuando vislumbró el cielo nocturno, y echó de menos encontrarse bajo su mirada desconsiderada y salvaje. Supo en ése instante que jamás sería capaz de vivir en cautiverio, y que a pesar de todo, su vida era la de una ambulante, nómada, al igual que Kastam. La bohemia dedicó unas miradas recelosas y serias a los instrumentos de tortura, en un silencio férreo, con los labios apretados. La sombra de su rostro indicaba que no era la primera vez que las veía, y sólo ella sabía cómo de cerca las había tenido.

Optó por ello concentrarse en el olor a madera podrida, al polvo que se acumulaba sobre las cajas, también medio podridas a su vez. Repentinamente, y sin previo aviso, Mnemea se detuvo, pálida, mirando al suelo con un brillo extraño en la mirada. Sentía bajo sus pies desnudos una superficie escamosa, y retrocedió antes incluso de que Kastam tomase la palabra. No andaría sobre aquella superficie siempre y cuando pudiese evitarlo, y se agachó, recelosa, para deslizar la mano en una caricia sobre la extraña superficie inmóvil del suelo. Los sentidos le decían que era una serpiente, mas la lógica se estrellaba con ellos.


''El camino que se presenta sobre tan dudoso suelo no puede ser nada seguro. Aún así, no sabría decirte, mi alma, cómo seguir adelante. Uno de los túneles bien podría llevarnos directamente a las afueras, y ambos a una mazmorra.''


Suspiró, cansada, necesitaba un descanso con urgencia, el día había sido duro. Todo lo que quería en aquellos instantes se reducía a tumbarse bajo el manto de estrellas de la noche y cerrar los ojos, lejos de aquella fortaleza. Se pasó una mano por la frente al tiempo que cambiaba el peso de un pie a otro, el aire cargado de la bodega pesaba a su alrededor, y sin mediar palabra cogió una botella y la lanzó con fuerza contra uno de los ventanales. El estrépito del cristal al romperse le pareció una melodía armoniosa para sus oídos y al instante el ambiente cargado pareció disiparse, trayendo algo de frescura.


''Maltheus, cariño, no me siento en condiciones de meterme en una ratonera sin haber salido de otra.''
Tampoco le parecía conveniente abandonar a su compañero tan a la ligera, pero había sido él quien había regresado voluntariamente junto a ellos, y si la gitana debía elegir entre quedarse sola y atravesar un túnel o un pasaporte directo a las calles despejadas, no dudaría un instante.'' Tal vez podamos hacer una cuerda para bajar los tres por la ventana...''Se acercó al ventanal que había hecho añicos y miró hacia abajo, calculando mentalmente la distancia que los separaba del suelo. ''Kastam, corazón, yo bajaría contigo. Sólo tenemos que buscar una cuerda para Maltheus y salir de este infierno...''

Mnemea
Ladrona de Destinos

Cantidad de envíos: 151
Fecha de inscripción: 07.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
460/1000  (460/1000)
Raza: Humana

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Jahre on ×åò Þíè 11, 2009 2:03 am

Seguir derecho fue la mejor opción que tuvieron; el cuarto era rectangular y se abría hacia los ventanales; dar vuelta a la izquierda los llevaría a topar con pared. Derecho en cambio, los llevaba justo hacia los ventanales.
En cambio, la mente de Kastam y Mnemea no dejaba de hacerles malas jugadas. Una pensando en que podría ser una serpiente, y el otro pensando en que aquello estaba vivo. Cierto era que parecía una víbora, pero era muy delgada como para serlo, y muy larga también. Además, hubiese reaccionado ante las pisaduras de ellos; y quizás si hubiesen tenido luz, verían que era de un tono café y no verde, que la punta donde empezaba no era una cola, sino un nudo de cuerdas.

El sonoro crujir de los cristales frente al golpe que Mnemea les arremetió con una de las botellas, alertó a Jahre; y andando entre el bosque, a tientas y con dificultad, pudo ver que esa era una buena salida.
El vacío del vidrio, fue llenado con aire frío que llegaba desde fuera y cubría cada parte de la bodega. El olor agrio, pútrido y a vinagre fue rápidamente sustituido por aire fresco, neutro. Sin olor, pero que se marchaba con todos ellos.

El aire les hizo bien; se relajaron y sintieron tranquilidad por unos ratos; como si las ganas de vivir, y las posibilidades de salir de allí, se hubiesen incrementado en demasía con sólo tocar el aire. La luz de la luna que empezaba a subir entraba ya y les dejaba ver parte de la bodega, la parte justa donde estaban parados y uno o dos metros más atrás; lo demás seguía difuminado, difícil de verse. Pero podían ver que debajo de ellos, algunos vidrios estaban en el suelo; pues no todos se fueron hacia delante. También, veían que aquello que pisaban antes, ahora estaba enredado alrededor de sí mismo, y que lejos de ser una criatura con vida, era una cuerda gruesa, y resistente; pese a la humedad y quizás con posibilidades de que se resquebrajara si se le ponía mucho peso, parecía fiable. Detrás, vieron que algunas ratas corrían muy pegadas a las cajas, y que de algunas de ellas, de las cajas, salían granos de maíz, o de trigo. Y en las partes podridas, o con agujeros, salían y entraban ratas a su placer. El fuerte ruido les había despertado y estaban nerviosas.
Pero estas ratas no eran como las del subterráneo, eran de cuando menos, cinco centímetros de cuerpo y otros siete de la cola.


Del ventanal hacia abajo, eran cuando menos tres metros de caída libre, para ir a dar a un improvisado patio
-recubierto de un césped medianamente grande- que se mezclaba a su vez con el bosque donde el elfo les esperaba, desde donde los veía como podía.
La piedra poco tratada del castillo, con ligeras imperfecciones, les proporcionaba un camino para escalar, aunque también podría ser traicionero; la humedad podía hacer que resbalaran y, si estaban muy lejos del suelo aún, podían caer y perder la vida en el choque.

_____________________________________________

Vale; esto ya está acabando xD Así que espero, que no se metan en más problemas ¬¬ xD

Jahre
Ace of Spades

Cantidad de envíos: 544
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Maltheus on Ñúá Þíè 13, 2009 5:02 pm

((perdón por la tardanza))

El mago se aproximó a la ventana y se quedo algunos segundos recibiendo el aire fresco del exterior, luego de haber pasado por una sala de torturas, una mazmorra y luego aquella bodega ya se había olvidado de lo bien que se sentía respirar aire fresco. Se asomó para intentar vislumbrar algo con la ayuda de la luz de la luna, abajo solo pudo divisar levemente el pasto y la hierba que se movían mecidas por el viento nocturno, el resto era solo oscuridad.

- Si vamos a utilizar sogas será mejor quitar cualquier fragmento de vidrio de los bordes de los ventanales... no sería agradable caer al vacío por culpa de un descuido así.

Apenas terminó de decir aquello llevo su izquierda a la espada corta y la desenfundó, con la empuñadura del arma comenzó a quitar a golpes cualquier fragmento puntiagudo de vidrio que pudiese cortar la soga, una vez que todos los fragmentos habían sido removidos guardó su arma. Aún había que conseguir dos cosas: La primera de ellas era una soga que pudiese aguantar el peso de los espías, la segunda era un objeto lo suficientemente resistente para hacer contrapeso desde adentro y evitar un lamentable accidente.
Los minutos pasaban y la única cuerda visible era la que tenían a sus pies, era lo bastante larga como para llegar hasta abajo y lo suficientemente gruesa para dar más seguridad al momento de descender; pero era tan pesada como segura y algunas partes se encontraban mordisqueadas por los pequeños roedores que había en aquella habitación, además era difícil que aquellas cajas de madera pudiesen soportar el peso de algo así. Maltheus paseo por la bodega en busca de algo que utilizar pero todas las cajas le parecían inseguras, ya sea por la podredumbre de la madera o simplemente por que parecían muy frágiles, repentinamente surgió una idea que llevó al mago hasta una de las maquinas de tortura que había visto al pasar; era la doncella de hierro, podían utilizarla como un perfecto contrapeso pero correrla hasta los ventanales seguramente produciría un ruido demasiado fuerte, ninguna otra idea llego a la cabeza de Maltheus.

- Oigan, podríamos utilizar aquella doncella de hierro para usarla de contrapeso. No digo que sea la única opción... pero es lo primero que vino a mi mente, podemos arrastrarla hasta que este lo suficientemente cerca de los ventanales y en caso de que no parezca demasiado resistente podemos llenar su interior con algo del contenido del las cajas. ¿Que dicen?

Maltheus

Cantidad de envíos: 87
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
430/1000  (430/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Kastam on Íåä Þíè 14, 2009 7:17 pm

El nómada respiró, ventilando sus pulmones, expulsando aquel fetido olor a humedad y a antiguo por un aire fresco y limpio, proveniente del exterior. Al fin, la libertad también se podía respirar ya, pero ahora debían buscar una manera adecuada de salir de alli, todos y cada uno de ellos, antes que los guardianes que anteriormente habian oido, y a alguno visto, les detectaran e intentasen cualquier cosa para frustrar su intento de huida. Estaba claro que lo que habian tomado como una serpiente o algo peor, sin duda alguna, era una cuerda, que por el paso de los años y de las ratas, estaba destrozada. Negó con la cabeza al observar su estado y dedicó una nueva mirada a la ventana. Tan cerca la huida y tan dificil buscar el medio para acceder a ella. Movíó su cabeza, inspeccionando la zona, antes de oir nuevamente la voz de Maltheus, además de observando que hacía. Retiró los restos de vidrio con su empuñadura, comenzando a quitar a golpes los fragmentos de vidrio. Suspiró, asi no haría más que descubrir su presencia.

En silencio, y ayudandose de su guantelete, trepó por el muro, y accedió al ventanal, agarrandose fuertemente con la mano con el guantelete. Se subió, y observó lo que les esperaba fuera. La libertad, los bosques, la noche. El aire puro volvió a inundar nuevamente sus pulmones, respiró y se bajo nuevamente, de un salto.

-La cuerda no será lo suficientemente resistente, solo soportará a uno de nosotros, asi que, elegid quien se queda con la cuerda, el otro tendrá que bajar conmigo a la antigua ausanza Teyren - dijo seriamente. -Descender de forma escalonada hacia abajo del todo, ¿quien se apunta? - dijo entre irónico y divertido.

Miró a ambos compañeros mientras observaba nuevamente su entorno. Si, tal vez si ataban la cuerda a algo lo suficientemente pesado, podría soportar el peso de uno de los miembros de aquel peculiar grupo. Pero el otro, debería bajar, junto con el nómada, escalando la muralla, si es que se podía, y si no, habría que deslizarse pared abajo con la ayuda de su guantelete, algo que prefería evitar, pues era lo más inseguro para él y su acompañante.

-Asi que, en vuestras manos está la decision - concluyó él.

Kastam

Cantidad de envíos: 242
Fecha de inscripción: 25.05.2008

Ficha de personaje
Nivel: 2
Experiencia:
1210/1000  (1210/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Mnemea on Ïîí Þíè 15, 2009 4:22 pm

La gitana se apartó dejando que Maltheus limpiase los restos de vidrio que aún quedaban en la ventana, y apoyó la mano sobre una de las cajas podridas para recuperar la compostura. Sabía que el dolor de cabeza, y la angustia que empezaba a formársele en la boca del estómago, eran consecuencias de sus dos visiones, pero también intuía que sentirse presa en una jaula de piedra y metal la oprimía, haciendo que se resintiese más de lo que normalmente debería. Afortunadamente, la perspectiva de encontrarse lejos de aquella fortaleza liberó algo la carga de su mente, y se despejó con resolución al tiempo que contemplaba, aún recelosa, la gran cuerda que atravesaba el cuarto, e ignoró los pequeños chillidos de las ratas que se apelotonaban a lo largo de las paredes. Pronto estaría fuera, y aquello la animaba como un único objetivo, como si sólo la idea le devolviese las fuerzas para enfrentarse a toda una guardia.

Dio unos pasos ligeros y elegantes para situarse cerca de su compañero, mientras empujaba la gran doncella de hierro con fuerza hasta hacerla caer con gran estrépito sobre el suelo. Aquello levantó una gran nube de polvo que mareó a Mnemea, y tosió mientras recuperaba el aliento, apoyada sobre la pared. Hacía tiempo que había abandonado todo resquicio de discreción, agotada tanto física como moralmente, sin preocuparse por otra cosa que no fuese la salida. Al ver que ninguno de los dos hacía amago de moverse, suspiró y se alejó con brusquedad de la pared, tomando la cuerda y anudándola con unos dedos firmes y ágiles gracias al entrenamiento que había supuesto la vida para la bohemia.

Tiró entonces la gran cuerda por la ventana, quien osciló unos instantes antes de estabilizarse, totalmente perpendicular con el suelo, y puso los brazos en jarras, con una mirada satisfecha. De sentirse en condiciones, bajaría ella misma por la salida improvisada, pero ya no confiaba en la fuerza de sus brazos, y temía que un resbalón le costase algo más que una fractura. Se arregló el pelo una vez más, con un gesto ausente, ensimismada, con la vista fija en el suelo. Había sido un día memorable, pero se había acabado el juego de ser espía y ahora era momento de volver a la calle, a luchar por enlazar una noche con otra sin que ello le costase la vida.


''Cielo, esto ya está listo. Empieza a bajar y nosotros te alcanzaremos abajo.''

Se alejó de la ventana, le brillaban los ojos con una emoción intensa y difícil de definir, mientras se acercaba a Kastam. No tardó apenas un segundo que recuperar el rostro enérgico y la mirada alegre que la caracterizaba, y golpeó con suavidad el hombro del hombre, sintiendo un pequeño escalofrío cuando lo hizo. Aquello le hizo fruncir el ceño, y lo miró extrañada a los ojos, preguntándose qué habría podido captar su atención de aquella manera. Sea como fuere, Mnemea estaba demasiado cansada para poder responder a lo que la llamaba, probablemente Kastam portase algún objeto de índole espiritual, lo que explicaba el escalofrío. Le guiñó un ojo, como si nada hubiese pasado, y sonrió ligeramente, vivaracha.

''Ahora veremos de qué estás hecho, mi vida. Sácanos de este agujero y ten cuidado de no arañarme la ropa por el camino, cariño.''

La sonrisa de la bohemia se amplió, con ello quedarían en paz, o al menos eso esperaba. No sabía hasta qué punto se habían arriesgado para mantenerla viva cuando se encontraba inconsciente, pero esperaba que lo que hubiese hecho antes de caer desmayada hubiese compensado con creces la carga que había supuesto. No se encontraba en condiciones de establecer más deudas de las que ya cargaba para con su vida.

Mnemea
Ladrona de Destinos

Cantidad de envíos: 151
Fecha de inscripción: 07.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
460/1000  (460/1000)
Raza: Humana

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Jahre on ×åò Þíè 18, 2009 2:48 am

El elfo escuchó un sonido amortiguado. Creyó por un instante que uno de los enviados había muerto, quizás los habían emboscado y todo se había ido al gaje. Pero se relajó al ver que lo único que había pasado, era que habían arrojado una gran cuerda contra le suelo; para darse una vía de escape. Sonrió aliviado. Ya estaban con los dos pies afuera, ya sólo faltaba que no volvieran a meterse.

Dentro, los tres viajeros terminaban de hacerse su salida, y de quedar de acuerdo en cómo largarse de una vez. Llegaron a la conclusión de, como Kastam había ofrecido, que dos bajarían escalando, y el tercero se iría por la cuerda. Y la decisión estaba elegida; Maltheus treparía por la cuerda.
Ante las palabras de la gitana, el alto humano se flexionó sobre el ventanal y tomó la soga con ambas manos. Se aferró a ella y empezó a bajar los pies; con cuidado y despacio. A cada paso, iba soltando un poco la cuerda e iba entrelazando los pies alrededor de ella; lento pero seguro. El viento, débil, apenas y movía a Maltheus. Sintió, a mitad de camino, que la soga se soltaba e iba rápidamente hacia abajo. Y se sintió cerca de la muerte.
Lo que pasó, es que el metal de la doncella, al caer, había partido la cuerda, y estaba sujetada sólo por pequeños hilos que acababan de partirse. Pero fuera la suerte, o el tal “L. Kee” quien quiso que Maltheus no terminara de caer; en lugar de ello, todo quedó suspendido; y ninguno de los tres se dio cuenta.
El elfo había visto eso, y actuó justo a tiempo. Detuvo el tiempo como otrora, y empezó a andar tranquilamente hacia el humano, que se encontraba como mucho a dos metros del suelo, pero empezaba a caer de espaldas, por lo que el golpe si bien no lo mataba, le dejaría unas costillas rotas y alguna fractura grave. Pese a ello, el elfo actuó justo a tiempo y pudo ir hasta él, y tenderle los brazos, como si quisiera cachar una canasta de comida. Y entonces, preparándose, regresó todo a la normalidad y el Humano terminó de caer. Jahre amortiguó un poco el golpe, pero no pudo con todo. Dejó caer al humano a poco más de medio metro, pero la hierba actuó como colchón y detuvo por completo la otra parte del golpe.

Entre tanto, Mnemea se había abrazado a Kastam y ambos empezaban a bajar por la pared, auxiliados por la extraña garra que el hombre llevaba consigo. Ella iba con los ojos cerrados y apretando fuerte; y él con una extraña incomodidad. Quizás los muertos de ella, y el guantelete de él, eran una mala combinación. O quizás los secretos del uno, eran las respuestas del otro. Eso, sólo lo sabrían ellos. Bajaban gracilmente, pese al peso extra, Kastam se acoplaba muy bien; como un ladrón experto.
Quizás, lo más difícil en el camino de ellos fue un traspié o dos; pero nada que lamentar.

Cuando estuvieron los cuatro sobre el suelo; Jahre les indicó que guardaran silencio, y entre señas, les dijo que lo siguieran. El elfo los metió al bosque, y llegando a un claro, extendió la mano; como relajado.
-¿Y bien, que ha pasado allá dentro? ¿Dónde está el elfo?

___________________________

Vale, con este masteo, doy por terminado mi labor xD
De ustedes, espero un último post (uno c/quien xD), donde se explicará lo que quieran; las despedidas etc xD Luego, te ruego que cuando postees Mnem (que eres la última) me mandes un MP y entonces pasaré a otorgar las calificaciones.

Jahre
Ace of Spades

Cantidad de envíos: 544
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Maltheus on Ïåò Þíè 19, 2009 6:50 pm

Los ojos de Maltheus se abrieron de par en par al ver como aumentaba su velocidad en el aire, vio como el extremo cortado de la soga también comenzaba a caer justo arriba de él. Pensaba que nunca más vería un amanecer, moriría aquella noche por culpa de una cuerda mordida por las ratas. Todo por haber entrado y buscar lo que decía un simple pergamino que estaba en una biblioteca. Los cabellos le tapaban el rostro, sus manos y pies se encontraban inmóviles; en su mente casi podía imaginarse el momento del impacto, sus costillas rotas, sus pulmones bloqueados ante semejante impacto, las costillas crujiendo. Por un momento todo se volvió blanco... un blanco infinito, no podía asegurar cuanto tiempo se encontró en aquel vacío, pero al volver del mismo sintió unas manos en su espalda y sus piernas para momentos después encontrarse tendido sobre la hierba solo con un ligero dolor en la parte de atrás de su cabeza y algunas magulladuras en la espalda y los codos. Su mirada se cruzó, entonces, con la ya conocida figura de Jahre que parecía estar acariciando sus muñecas por intentar atrapar algo. El mago se levantó lentamente mientras llevaba una mano a su nuca.

- Nunca más bajare de un sitio usando cuerdas...

Vio, aun en las paredes del castillo, a Mnemea siendo sujetada por Kastam, ambos se encontraban descendiendo utilizando el guantelete del nómada para sostenerse de las rocas. Por un momento el mago pensó que fue el único en tener las peores situaciones durante la misión. Pero no podía quejarse... estaba vivo, allí estaba Jahre así que podría pedirle la recompensa e irse tan rápido como... bajo de la torre. Luego de que Jahre les indico que lo siguieran, solo entonces, el mago recordó que llevaba sus dos pulseras aún en su bolsillo. Llevo su mano izquierda al mismo y luego extrajo los dos brazaletes y se los puso.

Cuando llegaron al bosque el mago escucho la pregunta del juglar. Recordó, entonces, que la vez que se encontraron fuera del castillo, en el puente levadizo, olvidó mencionar que el elfo había perecido en las prisiones así que lo haría en ese momento.

- Oh si, el elfo. Había olvidado mencionarte ese pequeño detalle. Murió por el veneno de una serpiente, no teníamos nada que hacer así que debimos dejarlo allí abajo.

Quizá sonó demasiado frío al referirse de esa manera a su ex-camarada, pero tampoco había mucho que decir. El elfo estaba muerto y eso era todo. El mago se aproximó al joven juglar con cierta curiosidad. Es que aún tenía dudas de cómo fue que terminó su estrepitosa caída sin sufrir mucho más que un par de rasguños y algunas magulladuras.

- ¿Acaso fuiste tú el que intento atraparme momentos antes? -Preguntó el mago- Es que creí sentir algo antes de tocar el suelo.

Si bien es cierto que no había nadie más en ese momento, Maltheus jamás sospecho que Jahre había detenido el tiempo, creyó que fue simplemente el hecho de que el juglar intentó detener su caída solo atrapandolo, aunque luego lo soltó, lo que le salvó la vida. Nunca sabría la verdad. Pero de una forma u otra Jahre había salvado su vida, era solamente que el mago no entendía como hizo el juglar para detener su descenso solo extendiendo sus brazos.

- Bah. Olvídalo -Dijo finalmente el mago-. Fue una misión... interesante...- "Aunque la próxima no voy a dudar en dejar morir a tan amables compañeros. Lamento más la muerte de Aerion." Pensó.

En ese momento recordó de donde fue que consiguió las magulladuras. No fue la caída, la hierba era demasiado espesa como para eso. Habían sido las cosas que había... sustraído de la habitación de la reina. Llevó su mano derecha a sus bolsillos y efectivamente sentía varias joyas y otros pequeños objetos de valor. Algunos seguramente se habrían perdido por el pasto durante la caída pero no tenía ganas de estar al lado del castillo el resto de la noche buscando cada pequeño collar o anillo.

Maltheus

Cantidad de envíos: 87
Fecha de inscripción: 05.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
430/1000  (430/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Kastam on Ñúá Þíè 20, 2009 3:40 pm

En cuanto Mnemea se abrazó en torno a su cuello, agarrandose bien a él, aquella incomoda sensación volvió. El guantelete volvía a producir aquellos dolores pero debería aguantar, por el bien de ambos y su fuga de aquel maldito castillo. Comenzó recorriendo la pared para llegar a la ventana, y ahi se agarró con fuerza para de un buen salto, cruzar al otro lado de ella. De momento iban bien, al menos eso parecía. En el momento que comenzaron a descender, miró hacia abajo y suspiró. Si se la pegaban, desde luego ambos morían, pero era algo que no iba a permitir. El guantelete, le servía bastante bien como punto de apoyo, además de una buena seguridad en el momento del descenso, ya que si por cualquier circunstancia se desprendía de la pared, siempre podía volver a agarrarse con su ayuda a algun saliente. Iba bajando lentamente, con seguridad, pues no pretendía que ambos, la gitana y él, se estrellasen contra el suelo. Aunque debido al dolor, aquel descenso se le hacía insufrible. Tuvo más de un desliz y casi caen, pero rápidamente y gracias a su garra, se volvía a agarrar a la pared. En cuanto ya estaban cerca del suelo suspiró aliviado:

-Bien, fin del descenso... - dijo mientras de un salto se desprendía de la pared y caia perfectamente en el suelo, sin sufrir ambos el menor daño. -Puede soltarse ya, señorita Mnemea - dijo tranquilamente mientras, una vez suelta la gitana, se estiraba, pues desde la ultima escalada similar a aquella que había hecho, había sido años atras, en un lugar de cuyo nombre no se acordaba ya por el paso del tiempo. Observó a Maltheus durante un momento, por un instante juró antes que casi se mataba, pero algo pasó y no ocurrió nada, además del hecho de que cierto "aliado" había parado su caida. Fue entonces cuando el mago habló sobre la perdida del elfo y suspiró. Era una perdida para él algo molesta, pero podría vivir con ella, puesto que aquella misión que en un principio se antojó fácil, pero que a medida que transcurrió la misión, se tornó más complicada de lo que en un principio fué.

Miró a Jahre, nuevamente, aquel tipo que les había contratado:

-Espero que te haya comentado ya lo que hemos averiguado ahi dentro. Creo que ya es hora de la recompensa, si es que hay, y si no la hay, me da igual, ahora solo está en mi cabeza la idea de salir de aqui - dijo tranquilamente mirando de reojo a sus compañeros. Después, suspiró y negó.-Dejalo, simplemente me iré y punto final, prefiero no perder más tiempo aqui y que me cacen los guardias de la reina - dijo tranquilamente.

Se ajustó un poco sus ropajes, junto con su guantelete y observó que todo estaba en orden, su equipamiento, sus armas, todo. Además, aun tenía lo que había sustraido del tesoro de la reina, algo simple, pero que le podría dar dinero al menos para sobrevivir una larga temporada. Se rascó la cabeza y negó.

-Bien, creo que ya va siendo hora de despedirse, un placer haberos conocido y... si me requerís para algo más, es hora de decirlo, ahora o nunca, y si no, pues... hasta que nuestros caminos se vuelvan a cruzar, supongo - dijo mirando fijamente a sus compañeros y finalmente a Jahre, aquel tipo que nos había metido en aquel entuerto.

Kastam

Cantidad de envíos: 242
Fecha de inscripción: 25.05.2008

Ficha de personaje
Nivel: 2
Experiencia:
1210/1000  (1210/1000)
Raza: Humano

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Re: Capítulo 1: Memorias de un antiguo relojero

Ïèñàíå by Mnemea on Ñúá Þíè 20, 2009 4:45 pm

El descenso hasta el suelo se convirtió en la etapa más larga de su vida, como si no fuese a tocar nunca el suelo y estuviese condenada a pasar la eternidad aferrada a Kastam, entre pequeños resbalones, sintiendo cómo algo, algo que no quería identificar, la llamaba con una insistencia y una fuerza abrumadora. Debió suponer, al tocar el hombro del nómada, que abrazarse a él no sería una buena idea, pero había optado por ignorar la advertencia, y ahora hacía gala de todo el control mental que era capaz de reunir para ahuyentar a lo que fuese que buscaba contactar con ella. Cerraba los ojos con fuerza, evitando cualquier distracción, alzando una pequeña barrera mental que le proporcionó algo de seguridad para resistir hasta que sus pies finalmente, y para su alivio, tocaron el suelo.

Suspiró aliviada, y se soltó del cuello de su compañero mientras daba unos pocos pasos de baile con elegancia, contenta al fin de saberse libre nuevamente. Puso los brazos en jarras, el mareo se había desvanecido, pero no con ello el dolor de cabeza, y el cuerpo le pedía a gritos un buen descanso, agotada tanto física, como moralmente. La vida en la calle era dura, en ocasiones debía hilar varias noches seguidas sin poder dormir como debía, pero cuando al esfuerzo físico se le añadían las dos visiones, entonces la energía se le iba como un río imparable, y se quedaba exhausta. Afortunadamente, el encargo había llegado a su fin y podría retomar su vida nómada a la que sabía que no sería capaz de despedirse.

Aquello le hizo recordar que era el momento de disolver el grupo, y frunció el ceño cuando miró a los tres hombres que había conocido aquel día. Se mesó el cabello mientras ambos informaban al elfo de los acontecimientos que habían tenido lugar en su interior, poco podía decir ella de utilidad, tenía grandes lagunas en los momentos más importantes de su espionaje, y no creía que los detalles sobre cómo había perdido el conocimiento resultasen de una importancia relevante. Se acercó con paso ágil a Kastam, sonriente, el aire fresco de la noche obraba maravillas en Mnemea, y volvía a irradiar energía.


''Poco más te voy a decir yo que no te hayan dicho ellos, lucero. El encargo ya está hecho, tú tienes lo que querías y nosotros lo que necesitábamos, ahora es momento de recogerse. Cada mochuelo a su olivo.'' Sonrió ante la ironía de aquellas palabras, ella no tenía un hogar en el que resguardarse, mas no por ello permitió que se reflejasen los pensamientos en su rostro. Tomó a Kastam de la barbilla, mirándolo profundamente, y se alzó sobre la punta de los pies para quedar a su nivel, reduciendo la distancia que separaba sus rostros. Se desvió en el último momento para depositar un pequeño beso en su mejilla, y se alejó para guiñarle un ojo, coqueta. ''Espero que volvamos a vernos, tesoro.''

Lanzó un último guiño al elfo y una pequeña sonrisa a Maltheus antes de mesarse el cabello una última vez. ''Que la suerte guíe vuestros pasos.'' Y se alejó, sin mirar atrás, mientras palpaba la bolsa en la que guardaba las pequeñas adquisiciones que había hecho a lo largo de su incursión. La recompensa de Jahre podía esperar, había visto lo que era capaz de hacer, detener el tiempo no era una habilidad que se pudiese menospreciar, y tal vez algún día necesitaría de sus servicios como él había precisado los suyos. Prefería dejar la cuenta pendiente para proponerle, llegado el momento, un trueque. Económicamente había encontrado sustento para algo más de dos meses, y siempre gustaba de guardarse cartas debajo de la manga, nunca sabía cuándo las necesitaría.

Alzó la vista, sonriente, y exhaló un suspiro profundo de satisfacción mientras tarareaba una canción que aprendió de la compañía a la que perteneció, tiempo atrás.

Mnemea
Ladrona de Destinos

Cantidad de envíos: 151
Fecha de inscripción: 07.02.2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
460/1000  (460/1000)
Raza: Humana

Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî Go down

Ñòðàíèöà 6 îò 7 Previous  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7  Next

Ïðåäèøíàòà òåìà Ñëåäâàùàòà òåìà Âúðíåòå ñå â íà÷àëîòî


Ñúçäàéòå íîâà òåìà   Íàïèøåòå îòãîâîð
Permissions of this forum:
Íå Ìîæåòå äà îòãîâàðÿòå íà òåìèòå