
Utopía Medieval El Renacer |
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| | Moldeando la Montaña Escarchada | |
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| Autor | Mensaje |
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Johan

Cantidad de envíos: 348 Fecha de inscripción: 07/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 22, 2010 4:09 am | |
| El muchacho escuchó con mirada atenta y sin interrumpir el discurso del enano. Se veía que era un hombre con formación y clase, no era de aquellos enanos que simplemente saben pensar en la roca y en su hacha, aquellos enanos que eran a veces ridiculizados en los comentarios de los elfos, no, aquel enano inspiraba respeto a cualquiera, a pesar de su estatura. Así mismo como respeto, se veía también algo de aquel odio por tanto sufrimiento en aquel discurso.
Una palabra de aquella misión llamó su atención... bruja. Debían lidiar con una bruja. Aquello agregaba un sabor especial, ya que el pequeño aprendiz de mago tendría la oportunidad de conocer magia diferente a la drow, pero de todas maneras magia negra. Quizás podía sacar interesante información de aquello, quizás aprendería nuevas cosas, trucos que le servirían para desarrollar sus propios conjuros. Definitivamente era la misión para él.
Por otro lado, la misión implicaba infiltración más que combate directo, lo que le otorgaba mayor a utilidad a un sigiloso, disciplinado y pequeño elfo.
Una vez terminada la intervención de los enanos el muchachín se sentó en la barra de aquella posada y le dijo con voz amable a la mujer.
- Señora, ¿Podrían traerme algún plato de comida caliente?, el viaje me ha dejado los huesos congelados y no he comido bien en mucho tiempo - dijo el muchacho procurando poner tierna voz a la enana a cargo de la posada.
Aquel lugar parecía diseñado especialmente para el muchacho. Todo allí calzaba justo para su tamaño, dado que su estatura no era muy diferente de la de los adultos entre los enanos. Gustoso contempló el lugar, se acomodó y comenzó a juguetear con la silla mientras esperaba su ración de comida.
Mientras esperaba buscó conversación con quienes serían sus compañeros. Prefirió hablar a la mujer de cabellos verdes, quien, de todo el grupo, era la que parecía menos peligrosa.
- Señorita, tiene usted un bello cabello, ¿puedo saber a qué raza pertenece?, digo, no he visto humanos con ese color de cabello. Claro, yo soy un elfo, como puede ver - dijo el muchacho moviendo con sus dedos la punta de sus orejas al tiempo que sonreía en un alegre gesto.
- No se confunda con mi apariencia, tengo conocimientos en la magia de la curación, de modo que puedo ser de utilidad sanando las heridas del grupo para mantenernos en forma. Además, creo que mi baja estatura y agilidad pueden ser de utilidad si lo que queremos es infiltrarnos. ¿Le parece bien el plan de la señora enana o considera que es mejor considerar una alternativa?... perdón, a veces hago muchas preguntas sin dar tiempo suficiente a responder - sonrió finalmente el niño, guardando al fin silencio. Miró al hada en espera de su respuesta. _______________________________________  |
|  | | Astralrider

Cantidad de envíos: 124 Fecha de inscripción: 18/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 22, 2010 5:23 am | |
| La entrada de un sujeto, de aspecto famelico y desgarbado y vestido con raidas ropas negras ademas de muy anciano, hizo que Rydia volteara a verlo, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, e instintivamente se arrebujo aun mas, en la elegante capa blanca con raros simbolos morados que ribeteaban las orillas y el grueso capuchon que cubría casi todo su rostro, fue entonces cuando afortunadamente el enano comenzo a hablar explicando la situación actual, por la cual el pobre habia solicitado ayuda...una banda de humanos antropofagos, hacia tiempo que no escuchaba absolutamente nada de canibales, pensaba que era una leyenda humana, tuvo un pensamiento cruel, quizá se comian a los enanos por ser criaturas pequeñas y regordetas, y el invierno suele ser crudo...Agachó la mirada un tanto apenada por el pensamiento y se restrego las manos de manera nerviosa.
Entonces dijo que tenian que derrotar a una bruja, una extraña sonrisa surcó los finos labios de aquel angelical rostro,"Valla una bruja...la mejor amiga de un hada...pon a cualquier inepta que sepa un par de conjuros al mando de una tribu de descerebrados y la volveran como su diosa en la tierra" pensó Rydia, y sus dedos se hundieron el gran pedazo de pan que la enana habia traido a la mesa, Rydia deposito dos monedasde plata en sus manos como agradecimiento, y entonces aquella reunion termino, con algunos consejos por parte del enano, sobre que deberiamos de descanzar y conocernos mejor pues era una tarea en equipo, volvi a sonreir y no dictamine juicio alguno.
Entonces uno de los jovenes que se encontraban ahi se aproximó...era bastante pequeño, sin duda alguna apenas un niño, no se habia percatado de que varios mechones de su cabellera verde resbalaban por el capuchon y quedaban visibles, y al parecer habia llamado la atencion de la criatura, Rydia lo escudriñó rapidamente sin despojarse del capuchon, lo primero en lo que reparo fue en sus orejas puntiagudas...no era un humano, entonces era un alivio, no queria ser descortes con aquel niño, afortunadamente era un pequeño elfo al parecer.
Sin quitarse el capuchon de su rostro, y aun con media cara oculta por las sombras de aquella albina capa, Rydia respondió con un tono de voz languido...sumamente languido-Eres observador pequeño elfo...soy un hada de la tierra...vengo de un reino extinto ya...soy la ultima superviviente de aquel lugar- entonces una sonrisa aparecio en sus labios, la parte de su rostro que se podia apreciar mas debajo de aquella capa que tambien mantenia celosamente resguardado su cuerpo.-tambien ademas de toda la lista de habilidades que dices tener, veo que eres muy bueno conversando -una mano blanca, cubierta por un guante de color verde que dejaba al descubierto los dedos de la mano, dio unas palmadas en la cabeza del muchacho, y a continuación volvio a coger el pan que se encontraba en su mesa, y le ofrecio un trozo al pequeño.-Es bueno que sepas magias curativas...las magias que yo conozco son en su mayoria de ataques...mmmm creo que yo puedo hacerme mucho mas pequeña que tu, y tambien comparto tu idea sobre tu agilidad...el plan de la enana no me parece tan mal, aunque no creo que tampoco sea lo mas correcto dirigirnos a un ataque tan directo, aun no conocemos el terreno, ni los peligros naturales que puedan existir en esta tierra...en cuanto a lo ultimo no me molesta que me hagas preguntas, las personas como nosotros vivimos muchos años, y la paciencia es una de nuestras principales virtudes...lo aprenderas con el paso de los años...yo tengo una pregunta para ti...¿que hace un elfo menor de edad solo y tan lejos de los bosques...?, y la principal pregunta¿ por que has aceptado esta misión tan peligrosa...no es un juego...puedes correr riesgos, y la muerte de un infante siempre es bastante deprimente- _______________________________________ "Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"  |
|  | | Suspiro

Cantidad de envíos: 395 Edad: 24 Localización: Toluca, México Fecha de inscripción: 27/04/2009
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 22, 2010 6:54 am | |
| La situación de los enanos era en términos generales lo que menos le preocupaba al Lord, no era la aventura sino los héroes dispuestos a llevarla a cabo lo que atenazaba a Suspiro a esa montaña, y aunque escuchó atentamente el problema y entendió a la perfección el plan, la idea de actuar en grupo seguía siéndole demasiado extraña ,aunado a eso, la palabra bruja no le dio confianza, puesto que si no entendía mal, esa era la forma en la que los humanos llamaban a las mujeres que conocían aquel arte llamado magia que aun no había tenido la oportunidad de siquiera de haber visto, así que el entendimiento del mismo se encontraba demasiado lejos de su alcance, sin hablar ya de tratar de usarlo, además de que siempre que escuchaba hablar de la magia, se preguntaba porque, siendo algo que todo mundo conocía, aun no había tenido oportunidad de verla, aun más, sonaba como algo ciertamente muy útil, así que no podía entender porque sus maestros nunca lo instruyeron para usarla…
- ¿Que mas da?, cortarles la cabeza aun no me ha fallado, intentare hacer lo mismo con esta
Murmuro para si el Lord Oscuro mientras avanzaba con paso lento y cansino por el establecimiento, incluso uno de sus pies se retrasaba ligeramente haciendo su paso un poco tambaleante, le pasaba siempre que no estaba en combate, las cicatrices de su cuerpo se apoderaban de su mente y le hacían creer que las heridas seguían abiertas, solo el calor de la batalla le libraba de aquellos pensamientos.
No le sorprendió encontrarse con que las personas esquivaban su mirada, incluso se había percatado que uno de los presentes se cubría de su presencia como si el frío de las montañas se hubiera impregnado en su cuerpo, estaba ya acostumbrado a ese tipo de reacciones, pero al ser solo un joven, casi un niño pues aun hace menos de diez años se le consideraría como tal, no podía evitar que de vez en cuando algunos pensamientos banales le atormentaran con las dudas de ¿Cuál seria la reacción de la gente ante él si su cuerpo completo no fuera más que una enorme cicatriz?, ¿Cómo lo recibirían si su cuerpo aun fuera aquella dolorosa burla a la pureza?
Llegó al centro de la habitación y observando por la capucha tratando de cubrir su oscura piel hizo algo que siempre le proporcionaba una curiosa distracción, se acerco a cada uno de los obvios forasteros y se presento de la misma forma con todos, con una voz áspera y débil, casi un murmullo ahogado en humo se dirigió a cada uno de ellos.
- Mi nombre es Suspiro, espero serles útil…
Y después de decir aquellas palabras sacaba la huesuda mano de entre sus ropas y las ofrecía a su interlocutor; siempre había sido una delicia observar las diferentes reacciones que las personas tenían ante este gesto, algunos sentían pena por él, otros asco y toda la gama de emociones que pueden existir entre estas dos, algunos trataban de disimular sus reacciones, otros tantos eran menos discretos, pero, aun con su muy limitada experiencia, había llegado a descubrir que esta era una muy buena manera de darse cuenta del tipo de persona con el que trataba y siempre existía una satisfacción adicional, para aquellos que animaban a estrechar su mano, no había excepción en su mirada de sorpresa al encontrar un firme apretón que destruía su disfraz de debilidad.
Así que recorrió el lugar y recogió todas las reacciones de sus siguientes camaradas, a los que tuvieran algo que decir los escucharía con gusto, y si alguien deseara oír su opinión se la daría, después de todo no había demasiado que opinar, comulgaba con el plan concertado por los habitantes de aquel lugar y estaba siempre dispuesto a salir a la empresa a cualquier hora
Pero no era su voz la que el Lord deseaba oír, sino la de sus posibles compañeros, pues entre aquellas voces debería encontrarse la de la persona que le había hecho decidirse a entrar a aquella posada, pero su sorpresa fue demasiada al encontrarse con que aquel ser, era el mismo que le juzgaba sin apenas conocerle; tal vez se había adelantado en sacar conclusiones y aquello le había procurado haber aceptado una misión sin esperanza, pues estaba claro, que en aquel lugar no se encontraban personas de corazón puro, aunque tal vez no fuera una empresa perdida, la idea de conocer algo de magia de primera mano aun mantenía su interés en aquel lugar, así que después de recolectar impresiones sobre sus futuros compañeros, salir a acomodar su montura en las caballerizas y solicitar un poco de comida en la taberna, antes de que la noche terminara, el Lord Oscuro se acomodo en una silla confortable y sacando de entre sus alforjas una piedra para afilar, algunos aceites y paños se dio a la tarea de darle el mantenimiento a sus armas de forma casi ceremonial, pues sus manos se movían muy despacio a través de la hoja de sus armas eliminando cualquier imperfección que pudieran tener estas, era la único que podía hacer por el momento, él no tenia conocimiento sobre aquella zona, le correspondía a alguien más trazar el plan de acción para la aventura propuesta o en último de los casos, según el plan propuesto, debíamos esperar que el enemigo viniera a atacar como si el filo de las espadas cortara mejor a un enemigo que masacra en nuestra espalda a los pocos que aun se les resisten; la experiencia del Lord aun era muy poca y era aquello lo que le hacia anhelar el encuentro con lo desconocido y le hacia desesperarse ante la idea de una larga espera, pero si bien no había visto gran parte del mundo su entrenamiento le daba la suficiente entereza como para apegarse al plan que hubiesen trazado personas más experimentadas, así que se quedo en aquel sitio preparándose, sintiéndose como una flecha tensada en el arco, listo para el combate y deseoso de encontrar su blanco. |
|  | | Helena

Cantidad de envíos: 69 Fecha de inscripción: 03/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Dom Jul 25, 2010 2:05 pm | |
| Off: Como los vampiros pueden oler y reconocer la sangre humana, supuse que podrían asimismo oler y reconocer la sangre de los individuos de su propia especie. Lamento el error por mi parte, no volverá a suceder.
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La idea de la recompensa flotaba en su mente como el eco de una sugerente promesa. No prestó demasiada atención al plan expuesto por el segundo enano, de luengas y blancas barbas, pero sí se enteró en general de su objetivo. Este no era otro que acabar con la bruja de un campamento humano, el cual era el responsable de los ataques a Betasona. El por qué de estos no lo podía entender, y en cierto modo, no dejaba de sospechar alguna culpa por parte de los enanos. A fin de cuentas, era extraño que, sin motivos, los Kartza se lanzaran contra estos. Helena no se dejaría enternecer por la miseria de las gentes entre las que se encontraba; ¿Quién sabía si fueron ellos – daban igual las circunstancias – los que iniciaron la tentativa de lucha, y ahora reclamaban la venganza del despecho por la derrota?
Sin embargo, eso a ella no debía importarle. Más allá de la culpa, lo fundamental era que la vástago no saldría con las manos vacías de aquel asunto. A juzgar por la descripción del campamento, la bruja no parecía ser un sujeto fácil. No sabía qué armas tendría que poner en práctica, puesto que los hechiceros le atemorizaban un tanto. Dudaba a qué atenerse con ellos, y se veía en desventaja: Tendría que recurrir al factor sorpresa, o tal vez incluso al engaño para confiarla. No obstante, todas estas suposiciones perdían pie sabiendo que iba a tener que trabajar en grupo. Odiaba eso; cualquiera trabaja mejor solo, cuando obedece sus propias ideas y no necesita discutir con otros, que podrían estar equivocados.
- Contad con mi ayuda, buen hombre – dijo con voz clara y mesurada, puesto que aún no había emitido su juicio.
En la taberna habían entrado algunos nuevos individuos, que parecían forasteros. Uno de ellos era inconfundible: Las orejas puntiagudas lo delataban como un elfo. Un niño, a juzgar por su estatura y sus rasgos, pero elfo al fin y al cabo. Se preguntaba en qué podría servir de ayuda un individuo tan joven. ¿Tendría algún as en la manga? Así al menos lo deseaba, o no sería más que un lastre para el equipo. “Equipo…” Extraña palabra, si la asociaba consigo misma. Y no mucho más tarde, dos criaturas más hicieron acto de presencia, cada uno tan físicamente enfrentado al otro como el día y la noche. Por un lado, una joven embutida en una capa, cuyos cabellos verdes asomaban por la capucha que le cubría parte del rostro. Nunca había visto un ser humano con ese color de pelo; era francamente curioso. Pero si le contrarió la participación de un individuo tan joven, no sabía qué pensar acerca del siguiente, que se veía tan ajado que más parecía un anciano, aunque realmente no lo fuera.
No pudo evitar sentir un escalofrío al verlo. La dejadez en su apariencia era tan evidente que le producía rechazo; como Toreador, la beldad la embelesaba, pero la fealdad… Le inspiraba hacerse a un lado y alejarse. Por alguna extraña razón, sin embargo, lo observaba, hasta llegar a un punto en el que se giró para apoyar los codos en la barra. El vino seguía frente a ella, y no pensaba tomarlo, como era evidente. Tan sólo hacía oscilar el líquido rojo, similar a la sangre, poco después de lo cual dejó un par de monedas para pagarlo. |
|  | | Lord Estebanes Chauvinismo Exaltado

Cantidad de envíos: 806 Edad: 21 Localización: Frente al PC Fecha de inscripción: 13/08/2008
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   (0/1000) Alineacion: Legal Maligno
 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Miér Jul 28, 2010 11:15 pm | |
| La noche seguía su curso alumbrada por una Deòir que asomaba tímida por entre las nubes ennegrecidas, presagio de lluvia que nunca se cumplió; sobre la montaña escarchada algunos trataban heridas, otros cavilaban insomnes la desesperanza, y otros tantos preparaban funerales y alistaban cuerpos que serian incinerados al amanecer. Finalmente, sobre el tibio ambiente de la posada de Eisbär el grupo diverso de aventureros aguardaba a la incertidumbre, no hacía mucho el magnánimo Bohr de la estirpe de Godrim había abandonado la posada en compañía de los dos guardias blindados, dejando a su sobrino, cuyos padres habían tenido a bien llamarlo Dorn, para que cuidara de su hermana y acabara por brindar instrucciones o resolver las dudas que pudiera tener el grupo de viajeros, así que llenó una jarra de cerveza y se dispuso a pronunciarse al tiempo que daba sorbos y pasaba sus dedos por entre su barba cobriza, no hallando problemas para ser escuchado por cada uno de los presentes.
-Nunca llegue a conocer a aquella bruja, pero si puedo hablarles sobre los Kartza, guerreros y guerreras tan cruentos como habilidosos, no llevan más protección que unas cuantas pieles y mascaras, pero sin embargo poseen una flexibilidad y agilidad solo comparables a las de un Felinus- Pausó para dar un sorbo a su cereza y dejó escapar una leve sonrisa irónica antes de continuar –Y amigos míos, ellos son tan malditos como fecundos, por eso considero que el mejor momento para desarrollar su misión es el señalado por mi hermana, aquel en el que todas sus fuerzas van a estar concentradas sobre la entrada de Betasona. Aunque quien sabe, podrían considerar la posibilidad de la infiltración o incluso del engaño, pero si algo he notado de la versatilidad táctica de esos malvados, es que ni ellos ni sus líderes son estúpidos, eso desde luego es algo que les recomiendo discutir a ustedes mismos que son quienes enfrentaran el desarrollo de la empresa y quienes, tal vez, forjen la paz sobre esta montaña-
Habiendo pronunciado aquellas palabras Dorn Forjapromesas de la estirpe de Godrim avanzó hasta la cara interior de la barra y se dispuso a comer, sentado sobre pequeño barril vacio, la sopa caliente que su hermana le había servido una vez hubo cumplido todos los pedidos de los foráneos de quienes, con decidida humildad, se había negado a recibir pago alguno. Mayen se movía laboriosa, tratando ahogar en el trabajo la desolación profunda que le carcomía el alma, hacía unas horas muchos le habían hablado de la aparente muerte de su esposo, pero ante la imposibilidad de encontrar el cuerpo había guardado en secreto la esperanza de que de alguna manera estuviese vivo, situación que no logro más que ahondar su herida emocional, pues la batalla había sucedido cerca y los Kartza nunca tomaban prisioneros, y ahí estaba, atendiendo su posada bajo la máscara frágil de la despreocupación.
En cierto momento, después de reemplazar al aceite de una de las lámparas, Mayen avanzo hasta detrás de la barra, saliendo después con cinco llaves ancladas a un llavero de madera, cada uno con un numero tallado estilísticamente “101, 102, 103,105 y 107”, entregó una a cada uno de los aventureros, recalcando que nada tendrían que pagar por la estancia e indico con su dedo el pasillo poco iluminado y de sombras alargadas sobre el cual podían encontrar su habitación correspondiente, que no era más que un cuartito estrecho con una cama de colchón duro apta para cualquier humano promedio, una mesa con silla sobre la cual descansaba una lámpara y una ventana hacía el exterior de Betasona. Ahí podrían descansar cuanto gustaran, porque al día siguiente, nada hubo de suceder sino hasta pasadas las seis de la tarde.
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|  | | Johan

Cantidad de envíos: 348 Fecha de inscripción: 07/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 29, 2010 3:58 am | |
| El chico iba a contestar a la misteriosa mujer, que decía ser un hada, mas entonces pasó un extraño sujeto con apariencia de vagabundo saludando a todos. Su piel era negra y estaba marcado por múltiples cicatrices, mas el niño no sintió ningún repudio, no mostró señal de rechazo, ni siquiera miedo, al contestar tal saludo. En su vida Johan había debido tratar con cadáveres y esclavos, él mismo había sido esclavo, se había acostumbrado a no rechazar a nadie, a no sentir asco por ninguna condición del cuerpo humano.
- Soy Johan, un gusto conocerle señor Suspiro, espero yo también serle útil -
Cuando el chico al fin iba a contestarle a la mujer, un enano comenzó a hablar a viva voz, llamando la atención de los presentes. Parecía como si hablara para sí mismo, pero su volumen de voz daba a entender que esa no era su intención, era evidente que quería ser escuchado. Se mantuvo en silencio mientras aquel pronunciaba su discurso, prestando sus amplias orejas plenamente a reunir la información entregada.
Las criaturas que describía sonaban complejas de derrotar,muy ágiles y, para colmo, inteligentes. Al parecer era buena idea lo planteado por la enana.
- Perdón por no contestar de inmediato, pero estaba atento a lo que decía el enano. Por cierto, mi nombre es Johan - dijo el joven elfo al momento en que le servían un plato de estofado caliente. Sonriente se llevó un poco a la boca, para luego continuar.
- Pues a decir verdad, también estoy de acuerdo con atacar en silencio, si es posible terminar la guerra con matar a una sola persona vale la pena intentarlo, aunque me llama la atención el hecho, puesto que no había oído de una guerra terminada con la muerte de una sola persona. Sobre lo de los bosques, la verdad es que nunca he vivido en uno, nací en una ciudad y viví muchos años en una... bueno... en otro tipo de ciudad, no todos los elfos viven en el bosque, los elfos dorados no solemos habitar los bosques. Sobre la misión, bueno, me gustaría aclarar en primer lugar que no soy un infante, según los estándares, a mi edad se le considera a uno un joven, no un niño, es cierto que soy pequeño aún, pero créame que no me metería a una misión si no creyera que puedo salir de ella con vida, lo último que deseo es morir, tengo aún muchas cosas que hacer en este mundo antes de eso. Hace tiempo que no tengo tiempo para jugar, créame que no veo esto como un juego. Por último, mi muerte no sería deprimente para nadie, hace mucho murieron las personas que podrían llorar mi muerte -
Al terminar estas palabras el chico continuó comiendo con bastante empeño el plato de comida tan gentilmente dispuesto de manera gratuita frente a él. No solía comer platos calientes todos los días, así que cada vez que tenía la oportunidad lo disfrutaba hasta la última gota. Al terminar su ración, luego haber escuchado atento las palabras del hada, se despidió de ella con un amable gesto.
- Prometo serle útil al grupo y a usted, señorita, pero ya es hora de irme a la cama, ya tengo sueño y, como usted ha dicho, soy un menor de edad -
El pequeño elfo se dirigió a su habitación, la 107. La cama allí presente no era ningún lujo, pero el niño tampoco estaba acostumbrado a dormir entre lujos. Se quitó la ropa, dejándola en la silla, y se metió entre las sábanas. A los pocos minutos ya dormía plácidamente, soñando con aventuras donde demostraba su valía.
Al día siguiente se levantó temprano y salió al bosque, donde encontró un perdido cadáver de enano que aún no había sido llevado a ninguna parte por sus compatriotas, sino que yacía congelado en la nieve. Con él se entretuvo la mayor parte del día, realizando experimentos de magia sobre él. Pasaron las horas y finalmente el niño volvió al pueblo, a la posada, ya que sabía que pronto la acción habría de empezar y no quería que lo dejaran atrás. _______________________________________  |
|  | | Astralrider

Cantidad de envíos: 124 Fecha de inscripción: 18/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 29, 2010 6:52 am | |
| En la media cara que era visible de Rydia, apareció una sonrisa que circundó sus labios, mientras escuchaba a aquel anciano de nombre suspiro presentarse, el Hada inclino la cabeza en un ligero movimiento de asentimiento y le observó salir de la posada, mientras observaba al pequeño comer con impetú, Rydia dio una palmadita en la cabeza del pequeño elfo...le recordaba mucho en su forma de hablar a ella misma cuando aun era una niña, entonces el pequeño se levantó, y dijo que se iría a dormir pues ya estaba cansado, Rydia asentó en silencio, y se levantó de la mesa...se encamino hacia la entrada de la taberna , y se paró al lado del anciano que respondía al nombre de Suspiro.
-No tiene frío...la verdad es que estos lugares son mas gelidos de lo que me esperaba...afortunadamente tuve a bien traer esta capa de viaje conmigo...por cierto mi nombre es Rydia...lamentó no haberme presentado antes señor.-aun mantenía el anonimato de su rostro, pues la capucha seguía manteniendo oculto medio rostro del hada, mientras hablaba y prosiguió. -La enana dueña de la taberna nos ha entregado las llaves de nuestras habitaciones, será mejor que entre para elegir a una...es una pena ver a estas personas sumidas en el caos y la carencia total...ojala que se pueda terminar esta guerra sin derramar una sola gota de sangre, sin que ninguna cabeza callera...pero a vecez eso es demasiado pedir...creo que le estoy atosigando con mi platica...espero verlo mañana...que tenga buenas noches.-Rydia deslizó una mano blanca y fina como la nieve sobre la mano del anciano, la joven se introdujo nuevamente a la posada, llevando en sus manos la llave marcada con la habitación 102 y se introdujo en ella, no bien abrió un poco la ventana y una visita que al parecer llevaba mucho tiempo de esperar se introdujo en ella...Nefele...el cuervo, siempre le habia asombrado su don para encontrarla Rydia lo sujeto con ambas menos y beso su pico y su plumaje una y otra vez contenta de volver a toparse con su fiel amigo, Rydia le dio de comer unos trozos de pan que habia subido de la cena, y se recostó en la cama, se envolvio bien con su capa de viaje, se hecho las mantas encima y se quedó profundamente dormida...
A la mañana siguiente cuando ingresó a la sala común de la taberna, se aproximó despació con la tabernera enana y decidió entablar una charla con ella. -Es verdaderamente doloroso lo que esta ocurriendo en este pueblo...pero te hago la promesa de que todo volverá a ser como antes...quisiera saber algo, que apenas recorde para preguntarte hoy en la mañana....sabes acaso que clase de poderes posee esa bruja de los Kartza-Al igual que la noche anterior, Rydia llevaba el rostro oculto por aquella capucha de color blanco, y de vez en cuando observaba al pasillo de las habitaciones para visualizar si alguien mas aparecía... _______________________________________ "Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"  |
|  | | Suspiro

Cantidad de envíos: 395 Edad: 24 Localización: Toluca, México Fecha de inscripción: 27/04/2009
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 29, 2010 8:09 am | |
| Sin duda este iba a ser un viaje interesante, no dejaban de pasar ante sus ojos las impresiones que sus compañeros le habían dejado, él era casi el ultimo en aquella habitación, las armas hacia ya tiempo que estaban perfectas y el aire de la noche llenaba el cuarto con el frío de las montañas, incluso un poco de nieve golpeaba de vez en cuando contra las ventanas y el lento vaivén de su natural danza lo mantenía en un estado de contemplación que solo se podría entender como un descanso para los demás, por lo menos esa noche era poco probable que se dedicase a otra cosa que descansar, pero no podía correr ningún riesgo, debía estar seguro de que el cansancio fuera los suficientemente poderoso como para tumbarlo en su cama sin pensar en otra cosa, después de todo, tanto Johan como Rydia eran personas extremadamente interesantes, su opinión sobre ellos continuaba variando en su mente como la sucesión rápida de noches y días, sentía que eran buenas personas, pero tenia la extraña y siempre presente sensación de hipocresía, pero ellos no necesariamente eran así, en realidad el Lord no podía tener otra opinión sobre las personas que apenas conocía, después de todo, solo los verdaderamente puros de corazón merecían su ayuda, solo los nobles de alma merecían su dedicación, y comprobar la templanza del espíritu es una tarea ardua y difícil.
La noche avanzaba lentamente y se deslizaba en los relojes de arena grano por grano, Deòir alumbraba de manera tenue y sosegada aquel pueblo bañándolo con plateada luz, el aire de la noche me llamaba como un fiel amigo, me levante lentamente lejos de la vista de todos, arroje mi capa sobre la silla en la que me encontraba y olvide por completo mis cicatrices, me erguí en toda mi estatura y camine orgulloso hacia la noche, y justo donde imagine que estaría se encontraba algo que no podía faltar en ninguna posada, un gran tocón de madera y pequeños pedazos dispuestos a ser cortados para la leña, el hacha de trabajo era pequeña, pero en manejo y tamaño se asemejaban mucho a mis Khopesh así que en silencio y con precisión comencé la tarea, una sombra en la noche vestida de blanco, solamente deseoso de consumir mis energías para no necesitar pensar en nada más, un tronco tras otro mutilado y asegurado hasta que no hubo más material con el cual trabajar, mi montura recibió entonces los cuidados necesarios por mi propia mano, y aun la noche era joven, mis manos estaban entumecidas por el frío de aquella región, mi cuerpo sentía cada porción de piel a punto de congelarse, pero los laboriosos enanos seguían a lo lejos trabajando, recogiendo a sus muertos, haciendo los ritos funerarios, alumbrados solamente por Deòir y algunas antorchas, mi primera intención fue ayudar, mi instinto me dijo que seria descortés de mi parte el ofrecerme.
Mi mirada paseo por todos lados, mi cuerpo comenzó a temblar buscando conseguir un poco de calor, y poco a poco el frío y el tiempo apaciguaron mi mente, la energía que me quedaba se consumió por completo y el sueño comenzó a gobernar sobre mi ser, en realidad fue tan poderoso el impacto que me produjo que solo logre tomar mi capa y cubrirme con ella frente a la pequeña chimenea de la posada que aun irradiaba el calor de un fuego reparador y confortable, aquella fue mi habitación por esa noche, si alguien intento despertarme no lo consiguió, pues solo los ruidos diurnos de un nuevo día lograron traer mi alma de vuelta al mundo, el olor de un buen desayuno, el frío atenuado ahora que el sol brillaba en los cielos, pero frío al fin, la mañana comenzaba y mi cuerpo resentía la mala noche, solo una ayuda a mi fachada de debilidad, mi rostro descubierto y mi ropa visible, error de novato, después de cubrirme pedí algo caliente, me refresque y decidí salir a buscar algo en que ayudar, aun esquivaba de forma delibera a mis otros compañeros, encontrarme con Johan o Rydia podría resultar en algo que el pueblo considerara tragedia, y no podía darme el lujo de ser el motivo de algo así en un pueblo de guerreros resentidos, reconstruir casas, levantar escombros, limpiar los caminos, esa actividad entretuvo mis pensamientos y mis actos toda la mañana, inspeccionar un poco el terreno algo de la tarde y prepararme para el combate el tiempo que aun me quedo, sin embargo todo seguía tranquilo, nada se movía aun, la tensión en el aire comenzaba a oprimir mi corazón y tal vez también el de mis compañeros, eran las cuatro de la tarde y era hora de buscarlos, hablar de estrategia, ellos podían atacar de un momento a otro y la inevitable batalla hacia imposible que me concentrara en otra cosa que no fuera el combate, el momento era propicio, así que los busque por el pueblo, tal vez ellos mismos ya se encontraban en alguna reunión con ese fin. |
|  | | Addfwyn

Cantidad de envíos: 9 Fecha de inscripción: 29/06/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Jue Jul 29, 2010 8:38 pm | |
| Addfwyn, cosa rara, no habìa dicho absolutamente nada. El enano hablò y hablò y ella escuchò, pero no pareciò reaccionar. De alguna manera, su mente, enèrgica y punzante, estaba reflexionando. Cierto era, ella no era una intelectual. Su espìritu habìa sido hecho para la guerra y quizà su tranquilidad por ahora no resultaba congruente con esa apariencia fatal. Pero la garou habìa sido herida por cuchillos màs dolorosos que los de una espada o una daga y esas heridas, que en el fondo nunca habìan curado del todo, le habìan dejado como legado una pequeña dosis de reflexiòn, un momento de serena expectaciòn antes de hundirse en el frenesì de la batalla. Todo su ser se hallaba contenido en una màscara inmutable. Sòlo sus ojos plateados y refulgentes hablaban de sus sentimientos feroces, pero no sonreìa ya. Se preocupò por observar. Su mirada pasaba sobre cada uno de los presentes, evaluando su utilidad, sometiendo sus habilidades aparentes a juicio. Interiormente fraguaba planes acerca de quienes serìan aliados màs seguros, quienes permanecerìan hasta el final... y quienes, lamentablemente, no la acompañarìan hasta la punta de su misiòn. Le parecìa que todos tenìan diferentes razones para aceptar aquella empresa. Aunque no le llamaran mucho la atenciòn, ciertamente le resultaba ligeramente curioso. Al sentarse de nuevo en la barra, aparentemente apartada de los demàs y sin hablar con nadie, ya sabìa que nadie se le iba a acercar para entablar contacto. Pero, de algùn modo, no le importaba. Pese a su naturaleza completamente apasionada, no tenìa muchos amigos, y no le interesaba cultivar màs relaciones. No habìa venido allì a eso. Tambièn tenìa la suficiente experiencia para saber que podìa perder compañeros y dado que eso resultaba muy doloroso, a pesar de su implacable sentido de la muerte y su renuencia a compadecer a nadie, preferìa no sentir ningùn sentimiento molesto e incòmodo por ninguno de los presentes. Continuò callada por un rato, en la correcta suposiciòn que, una vez recibidas sus òrdenes, podrìa ponerse en movimiento. Al fin advirtiò un cambio en el ambiente al entrar aquel ser vestido de negro y sus iris plateados destellaron un momento al revelar su interès. A diferencia de los otros, Addfwyn no se estremeciò, ni de miedo, ni de asco. Era evidente que aquel desconocido, que decìa llamarse Suspiro e intentaba estrechar las manos de sus nuevos compañeros, no era agradable a la vista y su mirada apagada y negra podìa resultar inquietante por su fanatismo, pero ella no le temìa a lo que veìa en èl. Para ella, su aspecto marchito reflejaba una lucha encarnizada contra algo muy concreto y el hecho de que aquel ser hubiera pasado la prueba, por amargo que fuera el precio, merecìa su aprobaciòn. Cuando Suspiro llegò junto a ella, estrechò su mano con fuerza, miràndolo directo a los ojos y sin temblar. La piel le resultò àspera y poco agradable, pero aquello despertò su curiosidad profesional. ¿Què habrìa pasado con aquel individuo para acabar en ese estado tan degradante? Inclinò la cabeza en ligera señal de reconocimiento, pero no respondiò, porque sus gestos hablaban màs elocuentemente. Luego se balanceò en su asiento, mientras el enano seguìa explicando cosas. Ella escuchaba, consciente de que no era la primera vez que oìa semejantes cosas. Habìa habido algunos rumores entre su clan y todos habìan sentido desprecio por criaturas tan inmundas. El hecho de que les acompañara una bruja le hizo sentir aùn màs animadversiòn. Su hacha comenzò a vibrar de impaciencia y ella acariciò con cariño su mango, sumida de nuevo en algunos planes, sin dejar de estar atenta a lo que le ofrecìan. Agradeciò, hasta cierto punto, que las instrucciones hubieran acabado ya. Tomò la llave de su habitaciòn con cierto alivio... la sangre bullìa y no estaba muy segura de poder contenerse. Empezaba a sentir hambre, pero entendìa que era mejor descansar antes de viajar. Se dirigiò rauda al lugar que le correspondìa y se encerrò sin màs. Dentro acompasò su respiraciòn hasta hacerla completamente serena e hizo ejercicios para fortalecer su curtido cuerpo. Luego se tendiò en el camastro y cerrò los ojos grises. Su hacha yacìa junto a ella, pareciendo destilar un descanso apenas concedido. Addfwyn sonriò en la oscuridad. - Oh, Klipperen- murmurò, con su voz como ascuas regocijada y casi lànguida- Mañana serà un buen dìa. Dicho esto, cayò en un sueño profundo. ... Al despertar, tuvo la sensaciòn de que una sombra se cernìa sobre ella sin que pudiese evitarlo. Por primera vez, Addfwyn sintiò una leve inquietud, no por su seguridad, sino por su futuro. Erguida y apenas inclinàndose sobre la cama que habìa ocupado hacìa unos momentos, llevò las manos a las runas que llevaba en la bolsita de terciopelo y, al sacarlas, las sostuvo entre sus dedos para infundirlas de su personalidad. Cerrò los ojos y se concentrò. De su antigua impaciencia, no quedaba ni el màs leve rastro. Su consciencia vagò en un estado de gracia muy conocido entre los guerreros de su pueblo. Sus facciones quedaron carentes de toda expresiòn. Entonces, lanzò sus piedras encima de la cama. Cayeron, cosa rara, en una lìnea recta. El labio de Addfwyn se torciò en una mueca irònica. Sòlo una runa habìa caido de forma que ella pudiese ver cuàl era. Las otras habìan caìdo boca abajo. - Dagaz- susurrò la garou con cierto humor oscuro. En la cama, la piedra parecìa arder entre las sàbanas. Su sìmbolo, era el de la doble hacha. Addfwyn recogiò sus instrumentos de consulta y tomò a Klipperen para girarla entre sus fuertes manos. - Esto significa una sola cosa- dijo para si misma- Cambio... y muerte. Para ellos, claro. Con su vitalidad estable, saliò del cuarto para reunirse con sus compañeros de batalla. ....
No habìa aùn mucha gente. Una de las mujeres que la acompañarìa, de capucha blanca, hablaba con la enana. Sin hacer ruido, a pesar de su exuberante corpulencia, se acercò. Sabìa que la enana la advertirìa, pero la desconocida no. Escuchò. -....quisiera saber algo, que apenas recorde para preguntarte hoy en la mañana....sabes acaso que clase de poderes posee esa bruja de los Kartza- Y se interesò. Si, tal vez sus compañeros serìan ùtiles despuès de todo... Sonriò casi con amabilidad. Necesitaba saber màs. - Perdona la interrupciòn- dijo con suavidad- eso suena muy interesante. ¿De verdad podemos contar con màs informaciòn? Su voz sonaba como un ronroneo, el descanso plàcido de alguien peligroso. Siguiò: - Mi nombre es Addfwyn- podrìa haber dado màs datos... pero no ahì, no aùn. Esperò la respuesta calmadamente. Faltaba gente, pero ya llegarìa. Addfwyn presentìa, con todo su ser, que aquel momento que ella anhelaba tan profundamente estaba a punto de llegar. La hora de actuar.
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|  | | Helena

Cantidad de envíos: 69 Fecha de inscripción: 03/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Sáb Jul 31, 2010 1:14 pm | |
| Podría arrepentirse de haber aceptado, ciertamente, pero no tenía nada que perder excepto un cuerpo bello y moribundo, y una promesa. Una promesa de noches eternas y un Beso inmortal, que si no moría en esta empresa, cumpliría aunque tuviese que recorrer los extensos y – en ocasiones – inhóspitos continentes de Utopía. No sabía siquiera si la niña habría muerto, víctima de los malos tratos o la enfermedad. Tan sólo deseaba que su vida se hubiera conservado para ella; para tomarla toda para sí, con la avaricia del amante febril, que desea a su amada sólo para él mismo. Los recuerdos de la chiquilla se agolpaban en su memoria como el compendio de un amor doloroso y breve.
La tristeza nubló fugazmente sus ojos mientras miraba el vino. No podía dejarse enturbiar por algo así, una noche como aquella. Apoyó nuevamente un codo en la barra, girando levemente el cuerpo para escuchar el resto de las descripciones pertinentes de los Katza. Nadie nunca dijo que el trabajo fuera fácil, aunque si alguna esperanza le quedaba de que así fuera, esta se desvaneció oyendo las palabras del nuevo portavoz enano. Parecía que la tribu poseía todas las facultades de una organización implacable para la lucha y el asesinato, aunque en ningún momento flaqueó la confianza en sí misma y en sus habilidades. Ella se había demostrado numerosas veces su capacidad de salir incluso casi indemne de situaciones en las que su vida corría serio peligro, y además, estando sola. ¿Qué iba a cambiar en aquella ocasión? El miedo, desde luego, no iba a tomar protagonismo entonces.
La enana que habló unos minutos antes extendió unas cuantas llaves a lo largo de la barra, para los viajeros como Helena que pretendían unirse a la aventura, y esta cogió una cualquiera de ellas. Entre sus dedos bailó la madera grabada, que se entretuvo en contemplar durante unos segundos antes de incorporarse del taburete en que estaba sentada. Era el momento de alimentarse, sea quien fuera la víctima. Así pues, caminó hacia la entrada y salió de allí, tras haberse envuelto nuevamente en su capa, y echando un último vistazo al silencioso panorama que dejaba atrás por no sabía cuánto tiempo. Las calles de Betasona estaban prácticamente vacías, frías, y oscuras; la vástago era de las muy pocas criaturas que transitaba el lugar, pero con el espíritu de un lobo hambriento y astuto. Los enanos nunca habían sido unas criaturas de especial belleza, y no obstante, la necesidad de reponer fuerzas superaba cualquier exquisitez física. Casi cualquiera.
No sintió remordimiento alguno por diezmar un alma más después de la invasión de los Katza. Lo que ella cometió aquella noche no fue un asesinato, ¿O acaso era asesinato el que cazaba un jabalí para la cena? No iba a coronarse como una santa, en cualquier caso, puesto que sólo por el placer de la sangre había acabado con la vida de muchos inocentes pudiéndose haber abstenido de ello. Pero en aquel momento no fue así, cualquiera lo comprendería. Y sabía que en un cierto momento del Beso, los humanos no sentían miedo. Era la paz de la belleza.
*****
La habitación era espartana, sin mucho ornamento, pero le serviría. Las portezuelas de la ventana, siendo cerradas, no permitían el paso de un solo resquicio de luz: Era algo que la tranquilizaba. En más ocasiones de las que hubiera deseado, se había visto obligada a recurrir a los armarios para su sueño diurno, puesto que al lecho alcanzaban rayos de sol. Pero en esta ocasión, viéndose exenta de ese peligro, se tendió en la cama con total tranquilidad y cerró sus ojos violeta. La expresión de su rostro se dulcificó mientras se abandonaba a la inconsciencia, hasta unas cuantas horas más tarde.
La noche no se diferenciaba mucho de la anterior, si bien el frío no calaba tanto por lo temprano de la hora. El ritual de la bebedora de sangre fue el de todos los atardeceres; el adecento de las vestiduras y las pequeñas perlas del pelo, seguido del uso de una jofaina para refrescarse el rostro. Envainó de nuevo los puñales en un sitio seguro de su cuerpo, y se envolvió en la capa aun sin ocultar el rostro bajo la capucha. Supuso que ya habría gente esperando afuera, como así lo pudo comprobar al salir a la recepción de la posada. Ya no faltaba mucho para ponerse en camino, y mientras tanto, se ocupaba de examinar a los que serían sus compañeros en la travesía, a modo de evaluación. ¿Quién faltaba ya? |
|  | | Lord Estebanes Chauvinismo Exaltado

Cantidad de envíos: 806 Edad: 21 Localización: Frente al PC Fecha de inscripción: 13/08/2008
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Dom Ago 01, 2010 6:59 am | |
| El nuevo día se abrió paso a través de una madrugada helada que, sin embargo, rebosaba de actividad, tanto así que, si la humedad materializada sobre los fríos cristales de la posada lo hubiera permitido, cualquiera en estado de vigilia hubiera podido observar la múltiple y silenciosa realización de solemnes ritos funerarios, ceremonia muda que ya había llegado a su fin en el momento en que el sol brilló en su máximo esplendor por última vez en lo que quedaba de aquel día de expectación, esperanza, sorpresas y sangre.
Al caer la tarde Mayen, que en la mañana había esquivado amparándose en una sincera ignorancia toda conversación con los aventureros, se encontraba encendiendo por última vez en su vida las luces trémulas que iluminaban la posada de su marido extinto. Fue entonces que se escucho por primera vez el sonido grave y recóndito que comunicaba la alerta de un ataque inminente, seguidamente la actividad desesperada sucedió a la calma aparente, era el momento para que aquellos quienes decidieron interferir en el destino de aquella montaña actuaran, el tiempo ahora era un enemigo más entre aquellos que habrían de encontrar sobre su camino.
Bohr Filosangriento de la estirpe de Godrim irrumpió en la posada con una serenidad aparente que significaba todo un contraste con la actividad del exterior, en donde enanos recios alistaban sus armas, escudos y armaduras, integrándose después en escuadrones herméticos que marchaban hacia el exterior de Betasona para asumir posiciones tácticas que el hombre que ingresaba ahora a la posada había dispuesto. Mientras tanto él avanzó decidido, sin saludar y por un instante, tan denso como la niebla que se empezaba a expandir, observó a Helena, ocultando la ira tras su máscara inmutable, consciente de todo el alivio que le significaría estrangular ese cuello escuálido con sus propias manos, y de, ciertamente, la poca dificultad que le supondría, pero no había vivido tantos años, ni había sobrevivido a tantas batallas si no fuera, entre otras cosas, un eficaz conductor de sus impulsos, así que continuó en su camino evitando interferir con la misión cuyo éxito tanta fortuna pudiera significar para él y su pueblo, entonces se pronunció, poco después de bendecir a su sobrina.
-Valerosos caballeros y valerosas damas, ha llegado el momento, de su abnegación, habilidad y coraje en este día podría devenir un destino pacifico para un pueblo sufrido que, desde luego, sabrá agradecérselo. Sean ustedes forjadores de la paz, tal vez sea su destino el cambiar destinos, será un reto, pero confío en su capacidad para afrontarlo-
Dicho esto, puso sobre su cabeza un monumental yelmo dorado que cubrió sus cabellos de un plateado luminoso, y prosiguió mientras se disponía para salir.
-No queda mucho tiempo, es imprescindible que salgan de la villa antes de que se desencadene la batalla, pues podría dejarlos atrapados en el interior. El campamento en cuestión se encuentra directamente al sureste de la salida de Betasona, en dirección a la zona boscosa, fácilmente podrían seguir las huellas que dejaron los invasores mientras marchaban hasta este lugar, siempre que tengan la precaución de no topárselos de frente. Buena suerte amigos míos, que Mahal les guie hacia el éxito-
El enano monumental abandono raudo el lugar, disponiéndose a guiar en primera línea a una centena de sus guerreros, que sobre sus posiciones se mostraban tan tenaces, tan inmutables y tan solemnes que habría resultado difícil adivinar como una simple tribu pudiera significar una amenaza para ellos. Al tercer sonar de la alarma, bajo una noche clara y brumosa, había iniciado una nueva beligerancia que teñiría el ambiente una vez más con el aroma fétido de la muerte.
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|  | | Johan

Cantidad de envíos: 348 Fecha de inscripción: 07/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Dom Ago 01, 2010 8:15 am | |
| Al parecer el pequeño elfo había vuelto en buena hora luego de sus experimentos nigrománticos, porque pudo divisar a al menos 2 de sus compañeros allí, la joven mujer de cabellos oscuros y aquel misterioso y delgado hombre cuyas manos eran tan ásperas. Los otros de seguro estarían por llegar o ya habrían llegado, pero él aún no los había visto.
Como cada vez, sus experimentos aún no daban resultados, pero eso no le desanimaba, algún día aprendería la compleja magia de la nigromancia y entonces podría cumplir su sueño, el sólo pensar en eso era suficiente para animarle.
El pueblo a su alrededor podía verse tenso, era como si pocas personas quedaran allí, como si estuviera muerta. Podía casi olerse en el aire la tensión de sus habitantes, algunos escondidos por no ser capaces de portar un arma y otros organizándose en silencio en sus batallones y listos para pelear hasta morir. La tenacidad de los enanos podía palparse en aquellos valientes corazones.
La alarma comenzó a sonar, haciendo que todos los otros sonidos cesaran de pronto por un momento. Era como si hasta los latidos de los corazones se detuvieran para dejar tiempo a la razón de entender que había llegado la hora, el momento de la muerte y la gloria. Aquel enano pronunció su discurso para animar al grupo, dando algunas instrucciones.
- Si vienen refuerzos y seguimos el camino de sus pasos podemos encontrarnos de frente con ellos, generando con eso un conflicto innecesario. Sugiero que vayamos por el bosque, guardando cierta distancia con las huellas. Yo puedo mantenerme al tanto de seguir las huellas, puedo usar mi vista élfica para ello - ofreció el niño al grupo.
Parecían estar finalmente completos y ya era hora de partir, tal como informaba la alarma. El pequeño se puso en movimiento para salir del pueblo. En el camino vio cómo los enanos ya se movilizaban en escuadrones para el combate, nerviosos, asustados, pero decididos a pelear hasta la última gota. Sintió un poco de compasión por ellos, que deberían enfrentar la crueldad de una batalla, aunque sabía, en el fondo, que era muy probable que él mismo se enfrentara a una situación de vida o muerte en las próximas horas. ¿Qué tipo de magia usaría aquella bruja?, se preguntó con ciertas ansias de saber la respuesta. Una vez avanzado un trayecto indicó hacia una zona más espesa en árboles.
- Sugiero que avancemos por entre los árboles, es más fácil pasar desapercibidos - dijo el niño, mientras se paraba sobre una roca para poder ver mejor lo que ocurría. _______________________________________  |
|  | | Astralrider

Cantidad de envíos: 124 Fecha de inscripción: 18/07/2010
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 | Tema: Re: Moldeando la Montaña Escarchada Dom Ago 01, 2010 9:35 am | |
| La enana no dió respuesta a la interrogante formulada por Rydia, era como si no quisiera entablar comunicación nadie...que obstinada pensó el Hada, despues de todo prestaremos ayuda a su aldea, lo minimo que podría hacer es responder a mis preguntas aunque fuese con un " no tengo la menor idea".
Fue entonces cuando una voz de una mujer a su lado, hizó que Rydia diera un brinquito en su asiento y volteara rapidamente, la persona que se encontraba a su lado, era una mujer, una de las chicas a las que habia conocido la noche anterior, Rydia puso una de sus manos en la madera del banco donde estaba sentada y sus uñas arañaron la madera dejando algunas marcas mientras escuchaba el comentario de la chica de nombre Addfwyn, una sonrisa apareció en los labios del hada, y entonces comprendió su mala educación.
Lentamente se empezó a despojar del amplio capuchón que mantenía su rostro oculto, y su cara quedo visible, facciones finas y angelicales, dignas de una hermosa muñeca de porcelana, los ojos de color verde aceitunado emitian una mirada con un dejo de nostalgia y sin embargo con una chispa y entusiasmo por vivir, y el largo cabello verde, caía como una cascada de esmeraldas brillantes y relucientes sobre sus hombros y espaldas, la hermosa hada respondió.-Por su puesto que no es molesta tu intromisión Addfwyn, perdona mi mala educación de anoche, no tuve tiempo de presentarme con nadie...Mi nombre es Rydia Loneheart, y soy un hada de la tierra...si la verdad es que desconozco que clase de poder tenga esa bruja...no es que este muy preocupada por eso, tengo algunos trucos grandes bajo la manga.-respondió guiñando un ojo con suficiencia.
Otra chica bajo, tampoco ayer le habia hablado, Rydia hizó una ligera inclinación de su cabeza para saludarla mientras dibujaba una sonrisa en sus labios.
Las horas pasaban mientras Rydia comentaba con Addfwyn diversas historias de los bosques donde la hada habia vivido, relatando sus aventuras y encuentros con diversos gigantes y otras criaturas y como habia tenido que escaparse ante la desventajas de tamaños, fue así cuando les sorprendió la hora señalada, el enano que las habia contratado apareció ante ellos, y Rydia ensombrenció su semblante mientras musitaba.-Y asi empieza.-se levantó del banco de madera y se dirigió hacia su alcoba, cogió su latigo y lo enrrolló junto a su cintura, y guardó su daga dentro de sus botas, y se aventuró fuera de la habitación, durante todo el transcurso o la mayor parte de este Rydia se mantuvo en silencio hasta que Johan hablo, volteo a ver a suspiro, a Addfwyn y a la chica que aun no conocía y le dijo a Addfwyn.-No me da muy buena espina irme por el bosque, si bien podemos ir cubiertos pero tambien creo que podrían estar apostados cerca de ahi preparando alguna emboscada- _______________________________________ "Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"  |
|  | | | | Moldeando la Montaña Escarchada | |
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