Utopía Medieval

El Renacer
 
Índice­Portal­Registrarse­Conectarse
Publicar nuevo tema   Responder al temaCompartir | 
 

 Diligencias inconclusas

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : 1, 2, 3, 4  Siguiente
AutorMensaje
Johan



Cantidad de envíos: 348
Fecha de inscripción: 07/07/2010

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
540/1000  (540/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Diligencias inconclusas   Miér Jul 21, 2010 2:25 am

http://www.hola-andorra.com/arinsal/pics/villefranche.jpg" border="0" alt="" />

Hay pueblos donde nunca ocurren cosas llamativas, lugares donde la gente vive en paz y pretende mantenerse alejada de los conflictos ajenos. Lugares donde las noticias tardan meses o años en llegar. Uno de esos pueblos era Niria, una pequeña localidad en la zona de Nair, tan pequeña que nadie recordaba ponerla en los mapas. A pesar de ello no era un lugar pobre, al contrario, en ese lugar la tierra era fértil y generaba generosos cultivos, de modo que la actividad principal era la agrícola.

En ese lugar la gente vivía tranquila, los jóvenes aventureros solían migrar de allí hacia otras tierras donde la guerra era más cercana o simplemente en busca de oportunidades mejores. Los que quedaban eran principalmente los viejos y los niños.

En ese lugar un solo hombre es quien imparte la justicia, el cual ni siquiera cuenta con soldados. Su nombre es Jaffar.
Spoiler:
 


Jaffar siempre ha sido un tipo duro, conoce bastante de combate, ya que es veterano de una antigua guerra, y es respetado en todo el pueblo. Basta su sola presencia para cesar un conflicto. Durante años esta figura ha sido suficiente para evitar mayores problemas en Niria, pero en las últimas semanas todo cambió.

Llegó un grupo de ladrones al pueblo, que ha atacado en diversas ocasiones, saqueando todo a su paso. Aparecen un par de veces por semana.

Jaffar, viéndose imposibilitado de controlar tal problema, en parte por el número de atacantes y en parte porque ya no es el mismo joven que blandiera la espada con facilidad tantos años atrás, ha decidido solicitar ayuda.

Ha puesto un letrero en varios puntos del pueblo, que reza lo siguiente:

Código:
Se solicita ayuda a los aventureros o mercenarios que pasen por este pueblo para capturar a un grupo de ladrones. Aquellos que ayuden en esta tarea de manera efectiva recibirán una recompensa en coronas de acuerdo a su labor.
Interesados pasar por la magistratura, el edificio blanco frente a la plaza, al mediodía.
Sólo se aceptará a aquellos que posean habilidades para la tarea.
Jaffar, magistrado de Niria



---------------------------------------------------------------------------------
---------------------------------------------------------------------------------

Bien, todos deben postear su llegada al pueblo, cómo ven el aviso y cómo llegan a la oficina de Jaffar. Cada uno puede tener sus propios motivos, pero recuerden que están ayudando a la autoridad judicial local, es decir, están actuando de acuerdo y para la ley.

De momento no tendremos turnos, cada uno es libre de postear como quiera. No se encontrarán con el resto hasta entrar a la oficina de Jaffar.

La oficina de Jaffar es sencilla, hay una mesa, algunas sillas y está adornada por cuadros que representan combates, espadas, escudos y otros símbolos bélicos. Sobre la mesa hay algunos pocos papeles, pluma y tinta. Jaffar está sentado tras la mesa en una silla más grande que el resto.

_______________________________________
Volver arriba Ir abajo
Astralrider



Cantidad de envíos: 124
Fecha de inscripción: 18/07/2010

Ficha de personaje
Nivel:
Experiencia:
0/0  (0/0)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 21, 2010 4:27 am

No tenía pensado soportar mas estar acampando en el bosque, desde hacia días se habia percatado de que a lo lejos se encontraba una pequeña ciudad, pero como suponia que debia de estar llena de humanos Rydia habia preferido quedarse a un dia de viaje de distancia de donde se encontraba aquel sitio...¿ que como sabia del lugar?...facil, por las mañanas y en la noche, escuchaba a los caballos galopar cerca de ella, en mas de una ocasion estuvo a punto de ser aplastada por las patas de uno por quedarse dormida en forma de hada...los humanos son tan desconsiderados,y encima esas gruesas nubes de humo que salian de la ciudad, sin duda alguna se debian a chimeneas y como es sabido donde hay chimeneas hay gente.

Pero las criaturas del bosque no dejaban de acosarla,y se estaba comenzando a artar, asi que haciendo de tripas corazon, decidió despuès de recoger unas cuantas yerbas del bosque y plantas, con las que despues fabricaria alguna que otra pocion, adquirir su forma de hada, y salir volando tan rapido como le permitian sus alas hasta la puerta de la ciudad...se detuvó unos instantes, no era una ciudad como ella se habia imaginado, todo lo contrario, era un pueblico de tercera categoría, la gente se veia humilde, pero Rydia esquivaba las miradas, adquirió su tamaño de humana, y avanzó con seguridad por las calles, la gente la observaba fijamente y no era para menos, pese a no tener la estatura de una modelo, Rydia tenía un fisico que mas de una desearía, de figuras bien proporcionadas, piernas largas y torneadas, lo mismo que su busto pronunciado y erguido, y una gruesa mata de cabello verde que se deslizaba hasta unos cuantos centimetros por abajo de su hombro. Botas altas de color amarillo con tacones gruesos, y un traje que asemejaba a un traje de baño de una sola pieza de color verde.La muchacha esbozó una sonrisa de desprecio al contemplar las caras de los hombres que la miraban codiciosamente y se detuvo a las entradas de una taberna donde leyó un anunció que despertó su interes...y parte de su codicia tambien.

Justo era el mediodia, asi que no le costo dar con la magistradura, era uno de los edificios mas elegantes que podía haber, la muchacha avanzó con decisión, y se detuvo unos momentos ante la escalinata que habia frente de ella, se detuvo unos momentos mientras veía a las personas entrar y salir..."Tranquila Rydia...lo harás bien, eres una diosa...y ademas son solo un puñado de ladrones, no creo que te cueste demasiado trabajo hacer un buen papel, asi que solo concentrate...y vamos"suspiró y se introdujo al interior del edificio, se le hacerco a la primera persona que observó un muchachillo que parecia ser alguien que trabajaba ahi y le dijo con tono de voz suave.-Estoy...es decir...vengo por el anuncio que esta pegado por todo el pueblo

_______________________________________
"Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"


Volver arriba Ir abajo
Lord Estebanes
Chauvinismo Exaltado


Cantidad de envíos: 806
Edad: 21
Localización: Frente al PC
Fecha de inscripción: 13/08/2008

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
0/1000  (0/1000)
Alineacion: Legal Maligno

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 21, 2010 7:41 am

Tiempo después, en medio de la atmosfera nauseabunda de un puerto atestado de gente, Esteban de Feyerabend había de pisar por primera vez tierra extranjera, la decisión, de la que tanto se había arrepentido en el vaivén de un viaje que cada vez se antojaba mas interminable, había sido la de iniciar su travesía viajando directamente al continente de reciente “descubrimiento” sobre el cual el Imperio pudiera iniciar una campaña conquistadora con el fin de establecer nuevas colonias. Su propósito era adentrarse en las tierras vecinas al territorio de Gar Or Nadrak y observar, tomar anotaciones que con suerte serian útiles en el futuro, útiles en una eventual campaña expansionista de Khardam sobre ese continente desconocido y con recursos naturales tan prometedores.

En cuanto tuvo oportunidad marchó lejos de ese ambiente incandescente y bochornoso que se le antojaba tan deleznable, encontró una carreta relativamente cómoda que se dirigía a los reinos interiores y durante más de una semana viajó en compañía de una obesa comerciante de modos grotescos que parecía inmune a la apatía insipiente de su compañero, y acabo en el trayecto del viaje por contarle la vida y muerte de tres generaciones de su familia. Mientras tanto Esteban se propuso la firme intención de tomar anotaciones sobre las costumbres y detalles geográficos de la región, aunque durante la mayor parte del viaje no pudo ver más que un inmutable paisaje de llanuras carcomidas por la erosión.

Gradualmente el paisaje cambió y donde antes había planicie ahora la tierra se alzaba y cedía ante el verdor de una vegetación poblada, era el momento adecuado para hacer una parada y adentrarse en la primera población donde la carreta de rumbo sin fin se parara para abarrotar con pertrechos, el momento adecuado para escapar del dialogo unidireccional, del rechinar de las ruedas y de los saltos cansinos que provocaban las piedras. Una vez descendió y acomodo sus pertenencias Esteban se encamino en una marcha parsimoniosa, observando a los niños jugar de forma perturbadoramente similar a los niños khardianos, observando la tierra labrada y las plantaciones diversas que acompañaban a las casas, preguntándose si encontraría una posada en la cual resguardarse de la noche, fue así que, tratando de hacer un dibujo sobre la arquitectura de una edificación, se encontró con el llamativo cartel anclado sobre la pared.

Lo leyó dos veces invadido por una vergonzosa emoción, aun sus reservas económicas le permitían prescindir de preocupaciones de índole económica, pero sin embargo la posibilidad patente de poner en práctica todo su entrenamiento en una batalla sin miramientos, a muerte, hizo que su investigación pasara momentáneamente a un segundo plano, aun cuando sabía que tal empresa le podía entregar apuntes valiosos, todo lo que le interesaba era esa sensación que varias veces había imaginado, el sentirse uno de aquellos bastardos vagabundos cuyas aventuras tantas veces había encontrado en la literatura, pero principalmente el sentir el peso de una vida que se extingue sobre sus manos, situaciones tan comunes para mercenarios y hombres que viven en el papel y de las letras, pero que habían resultado impensables para la vida de un aristócrata que ejercía una carrera militar en tiempos de paz.

Su camino continuó, sin embargo, con la misma calma y lentitud de antes, convencido de que inevitablemente se toparía con la plaza y con el mencionado edificio blanco, y así ocurrió tras unos minutos. Al entrar lo hizo con los mismos ademanes sobrecargados de siempre, con la omnipresente altivez y la conspicua petulancia con que trataba a sus súbditos.

-Vengo a razón del cartel pegado en una de las paredes, si es que todavía está en vigencia – Se limito a decir.

_______________________________________
..::Ficha de Esteban de Feyerabend::..

Volver arriba Ir abajo
Suspiro



Cantidad de envíos: 391
Edad: 23
Localización: Toluca, México
Fecha de inscripción: 27/04/2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
150/1000  (150/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 28, 2010 2:31 am

Habían pasado ya varios días desde la ultima vez que visitara un poblado, en realidad todo el tiempo la había pasado entre el caballo y las improvisadas guaridas que pudiera encontrar o hacer, y tenia que decir la verdad, estaba cansado, más que cansado, exhausto del camino, así que cuando su montura se decidió a entrar en aquel pueblucho el Lord no hizo nada para detenerlo, después de todo el camino era peligroso y la idea de una cama confortable por un día o dos le reanimaba un poco; no había tenido problemas durante el camino, demasiado andrajoso como para que alguien deseara asaltarlo y demasiado sigiloso como para que alguien lo recordara después de haber pasado de él.

Este es un buen pueblo, callado, tranquilo, y bueno, la mirada de desden de los habitantes es algo común así que no debería preocuparme por ello, pero estos tipos de verdad me molestaban, demonios, se que mi apariencia no es la de un flamante caballero pero salir de mi paso con tal desden es tal vez un poco demasiado grosero, pero en fin, tal vez lo único que necesitaba era encontrar una posada y descansar, y ahí estaba, justo frente a mi un sitio donde descansar, y fue entonces que una hoja paso volando cerca de mi como si quisiera decirme algo, no había nada que hacer, estire veloz la mano y la tome en el viento, aun revoloteaba en mi mano, aparentemente era un vehemente mensajero pues quería dirigirse a su siguiente destinatario, asi que la deje ir, era obvio, el mensaje auguraba no solo un lugar donde dormir la noche sino que en lugar de reducir mis monedas podía aumentarlas.

Jaffar había encontrado a su nuevo mercenario, pero con este aspecto, en fin, voz joven y espalda recta, adiós cojera, demonios, tenia que concentrarme demasiado en parecer normal cuando no estaba en combate, pero, malhechores, coronas, aventura y conocimiento, no se podía rechazar fácilmente aquella mezcla, además, talvez Jaffar seria una persona de noble corazón, tal vez en realidad necesitaba mi ayuda, y yo, como el bienhechor errante que era, no pensaba negársela.

La oficina combinaba con aquel pueblo, pequeña pero de buen gusto, no tenia pierde, destacaba como la ultima medalla de su principal ocupante, solo algo me preocupaba, aparentemente no estaba solo, dos siluetas habían entrado a la oficina mientras me dirigía a ella, no había opción, aparentemente tendría que demostrar mi valía en el momento de entrar, odiaba demostrar mi valía, los últimos que me pidieron hacerlo yacían en la tierra y ahora yo me veía de esta forma.

Entre a la oficina de manera arrogante y de forma erguida, ni siquiera pregunte, venia por el trabajo y lo conseguiría, no era una pregunta, yo era el indicado, ellos, bueno, ellos podían hacer lo que quisieran mientras el trabajo fuera mío.
______________________________________________________________

off: perdon por lo escueto, pero creo que urgia para continuar el rol, me enmendare en lso siguientes post
Volver arriba Ir abajo
Johan



Cantidad de envíos: 348
Fecha de inscripción: 07/07/2010

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
540/1000  (540/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 28, 2010 4:07 am

Las campanadas de la iglesia local resonaron con una parsimoniosa calma, dejando que las vibraciones del sonido se disiparan lentamente entre cada golpe. Nada en ese pueblo iba de prisa. En las calles no se oía más que un grupo pequeño de niños jugar y un comerciante vendiendo algún producto sin necesidad de alzar demasiado la voz.

Jaffar permaneció inmóvil durante todo este tiempo. Se había puesto de pie y miraba un viejo cuadro que representaba una histórica batalla. Estaba inmóvil, mientras oía los ruidos de pasos mezclarse con las campanas. Cerró los ojos un momento, aún de espaldas a los recién llegados. Por sus pasos pudo distinguir a 2 hombres y una mujer, de eso estaba seguro. Ambos hombres parecían mostrar decisión en su andar.

- ¿No es hermoso este cuadro?... es de una guerra de nuestro país, hace varios años, pero no demasiados, muchos de los sobrevivientes a ella aún viven… muchos de los que portaron espadas ese día siguen caminando por este mundo… muchos de los que murieron aún son llorados…-

Jaffar se dio media vuelta para ver a los recién llegados. Portaba cota de malla y una espada en su cinto, aunque su barba y sus arrugas ponían en duda que fuera capaz de blandirla correctamente.

- Mi nombre es Jaffar, soy el magistrado de este pueblo, soy el juez y soy el soldado, soy la ley en este tranquilo pedazo de tierra – dijo mostrando un porte solemne.

Miró por unos momentos a los aventureros. Una hermosa mujer de cabellos verdes, un harapiento, aunque de paso decidido y el que parecía ser un noble guerrero. Vaya grupo más heterogéneo.

- Aaaahh – suspiró – aún puede olerse en vosotros el espíritu guerrero de la juventud, las ansias de acción, de aventura… algún día yo fui como vosotros – dijo acariciando el pomo de su espada – bueno, con sólo veros puedo darme cuenta que son lo que buscaba para la diligencia pendiente. Estoy seguro que una mujer sola de su belleza debe ser fuerte para andar por tierras lejanas sola, mientras los caballeros parecen guerreros sin duda alguna, cada uno a su manera. Bueno, como decía, el orden en este pequeño pueblo lo manejo yo, esta espada se ha encargado de hacer de este pueblo el tranquilo lugar que hoy es, pero hace poco ha pasado algo inaudito, en las últimas semanas ha aparecido un grupo de rufianes de origen desconocido, porque ciertamente no son de los nacidos en estas tierras. Estos despreciables han atacado cada negocio, han robado las casas más ricas, han asaltado la posada y han roto toda la paz del lugar. Llegan en caballos, cada 2 o 3 días, para luego huir a las colinas. No se exactamente dónde está su campamento, pero no puedo tolerar que hagan lo que quieran por mi pueblo, no, nada de eso, pero a mi edad no puedo enfrentarme a un grupo de jinetes solo

Caminó unos pasos, hasta quedar mirando por la ventana.

- Hubiera ido por ellos, de ser más joven, pero eso ahora tendrán que hacerlo ustedes. Averigüen la ubicación exacta del campamento de los ladrones y luego organizaremos un asalto para acabar con ellos de una buena vez. ¿Tienen alguna duda?, ¿alguna sugerencia?, ¿algo en que pueda ayudarles este humilde hombre?

Jaffar quedó con su mirada atenta en los recién llegados.


==================================================================

Los turnos serán todavía libres, salvo que haya alguna batalla o algo parecido, una vez hayan contestado todos contestaré nuevamente.

_______________________________________
Volver arriba Ir abajo
Astralrider



Cantidad de envíos: 124
Fecha de inscripción: 18/07/2010

Ficha de personaje
Nivel:
Experiencia:
0/0  (0/0)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 28, 2010 7:01 am

Rydia agachó la mirada para ocultar una sonrisa tonta cuando escuchó que aquel magistrado habia sido en algun tiempo como el, la verdad era que le parecía bastante marchito, esa era la principal desventaja de los seres humanos su corta y rapida existencia, suspiro profundamente y alzó la vista para escuchar atentamente las indicaciones que el hombre comenzaba a hacer respecto a la situacion en la que se encontraba actualmente la aldea.

Mientras hablaba Rydia comenzó a observar a los hombres que estaban con ella, y con los cuales compartiría aquella misión, era la única chica del grupo, eso no le preocupaba, pero se habia desanimado pues esperaba que hubieran mas personas interesadas en el trabajo, tal parecía que por el pueblo no se paseaban muchas personas ajenas a este.

Aquellos dos guerreros, futuros compañeros de aquella aventura eran justamente los polos opuestos, uno parecía bastante elegante y con cierto aire de superioridad, el otro completamente marchito y anciano, pero Rydia sabia sin duda alguna que no se debe de juzgar a las personas por su apariencia, por lo que en cuanto aquel hombre se refirió a ella de aquella manera tan halagadora Rydia respondio en tono casual.-Bueno...tengo mis artimañas para valerme de los peligros del mundo.-dijo esbozando una suave sonrisa en sus labios, mientras escuchaba la situacion actual.

Como siempre su habitual curiosidad la hizó expresarse antes que los demas lo hicieran y pregunto con un tono de voz firme y seguro.-Quisiera saber si existen otras criaturas que habiten en esas colinas, es decir el trabajo suena demasiado facil en apariencia atrapar a una cuadrilla de ladrones no debe de ser cosa del otro mundo...sin embargo, no se si existan otras criaturas en las colinas donde ellos se refugien-

_______________________________________
"Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"


Volver arriba Ir abajo
Suspiro



Cantidad de envíos: 391
Edad: 23
Localización: Toluca, México
Fecha de inscripción: 27/04/2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
150/1000  (150/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 28, 2010 8:00 am

Aquella bella mujer había comenzado con la conversación, bueno, incluso estaba dispuesto a dejar que el caballero hablara antes que yo, después de todo, ellos seguramente sabrían más de ese lugar que yo; por lo pronto contemplaba a Jaffar, quien aparentemente era un veterano y que extrañamente veía en mi la vida de los jóvenes, supongo que no se puede engañar a alguien de su experiencia, pero realmente no importaba mucho el engañarlo o no, simplemente me agradaba ver a un verdadero guerrero, yo solo era un asesino y asesinos era lo único que había conocido en mi vida y ahora que al fin tenia un autentico guerrero frente a mi… no encontré diferencia alguna, la misma sangre en la mirada, las mismas cicatrices, la misma sed de sangre, igual de corrupto y podrido que el resto, igual de hipócrita, con la misma incapacidad de admitir sus fallas, yo soy un monstruo, pero nunca lo he negado, ellos, bueno, ellos solo se la pasan negando su verdadera naturaleza, jugando a ser salvos, incluso aquella mujer con su picara sonrisa, hablando de sembrar la muerte con la misma naturalidad que preguntaría en que día nos encontrábamos, y aquel aristócrata, con aire de superioridad creyendo que el mundo es suyo sin haber dado en este pueblo ninguna señal de grandeza que justificara sus pretensiones y claro, yo, el joven viejo que juega con la vida de los seres igual que patea una piedra por el camino, sin duda este era un grupo homogéneo, todos falsos y mentirosos, todos viles e hipócritas, por lo menos aquellos ladrones tenían el valor de aceptar la maldad de su corazón y actuar conforme a lo dictaba su alma; me sentía sucio en aquel ambiente, tenia que salir de ahí, no soportaba el aire de aquella habitación.

- Muy bien, pues antes que nada iré a inspeccionar los alrededores, no conozco bien este lugar y no pienso iniciar ninguna batalla sin conocer primero el terreno y mucho menos si nos superan tanto en numero, si no tienen inconveniente los veré en la posada y podrán decirme que han planeado para poder encontrar a aquellos bandidos, con su permiso señores, señorita.

Salí casi corriendo de aquel lugar hacia el aire puro del pueblo, al ambiente en la oficina me asfixiaba, y ahora que tenia un momento para pensar me decidí a efectuar el plan que les había prometido, después de todo, conocer de primera mano el terreno nunca estaba de más, así que subí al caballo y me dispuse a cabalgar un rato, algo no estaba bien en este pueblo, tal vez, no era tan buena idea permanecer en el, pero ya no había marcha atrás, un trabajo es un trabajo y hasta este día, nunca me he rendido en una misión que haya aceptado, esta tenia que terminar rápido, pues, por alguna extraña razón Jaffar no me simpatizaba y mis nuevos compañeros, bueno, ellos me eran indiferentes mientras yo se los fuera a ellos también, no quería problemas en aquel pueblo y hasta ese momento nadie me había buscado problemas, así que tal vez estaba siendo un poco paranoico, pero aun así no me gustaba este trato.

Di rienda suela a mi caballo rumbo a la salida del pueblo, debería de investigar bien los alrededores y encontrar las rutas por las que los bandidos escapaban mientras la luz del día aun fuera propicia para ello, si como lo afirmaba Jaffar eran tantos, seguramente los caballos al galope deberían dejar algún tipo de marca que no fuera demasiado difícil rastrear, ya después me encontraría con ellos en la posada, pues adivinaba que si queríamos seguir a los bandidos, ellos mismos tendrían que procurarse una montura, seguir jinetes a pie seria demasiada arrogancia incluso para los seres obviamente superiores de aquella oficina.
Volver arriba Ir abajo
Lord Estebanes
Chauvinismo Exaltado


Cantidad de envíos: 806
Edad: 21
Localización: Frente al PC
Fecha de inscripción: 13/08/2008

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
0/1000  (0/1000)
Alineacion: Legal Maligno

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Miér Jul 28, 2010 6:21 pm

Esteban de Feyerabend examinaba a Jaffar con perceptible curiosidad, el hecho de que un único hombre administrara toda la justicia de un pueblo se le antojaba, por demás, inverosímil. Y sin embargo, la tranquilidad no fue interrumpida por la anarquía de los pobladores, sino por una amenaza foránea, cosa sin duda admirable, pero que había dado lugar a las consecuencias que ahora se evidenciaban. Para Esteban el error era claro, no se puede esperar una vida en paz sino es bajo la tutela protectora que solo un Señor Feudal y su ejército pueden ofrecer, ese libertinaje que no paga tributos ahora se enfrentaba a las consecuencias, y resultaba por lo menos un poco irónico que él, un aristócrata con potestad en tierras lejanas, fuera a terminar ayudando, probablemente solo de forma superficial, una problemática que él consideraba de fondo.

Pese a todo, su voluntad de ayudar se torno inquebrantable, no por un interés filantrópico por supuesto, y es que, si bien la idea de poner en práctica su entrenamiento era atractiva, resultaba, ahora que lo sabía, mucho más atractiva la idea de acabar con las alimañas mas detestables que pudieran habitar la faz del planeta. Desde siempre Esteban había detestado a los ladrones, se le antojaban tan vulgares, tan de mal gusto y tan patéticos que incluso una vez llego a pensar que ellos merecían mas la pena de muerte que los violadores o los asesinos, así que la perspectiva de poder ajusticiar a esos viles parásitos, aun mas en nombre de la ley, aunque en este caso fuera tan precaria, resultó tan atractiva que una vez más experimentó una ligera ansiedad.

Al momento en que el escuálido Lord Oscuro se marchó Esteban todavía divagaba, llegando incluso a pararse a reflexionar sobre el vaporoso vestido de aquella extraña humana de cabellos verdes y lo inapropiada que resultaba la exhibición de tanta piel. Se percato de lo perdido de sus pensamientos y casi avergonzándose de sí mismo se obligó a recapacitar de una vez sobre el tema que les concernía; ladrones con montura, ¿y que mas?.

-Mi nombre es Esteban de Feyerabend y como decía, estoy dispuesto a prestar mi ayuda con vuestro problema, sin embargo considero apropiado, a diferencia del mendigo que se ha marchado, que discutamos más sobre el tema, así pues: ¿Los pobladores han logrado relatarle la cantidad aproximada de bandidos presentes en los asaltos? ¿Existe una tendencia apreciable en sus escapes? Quiero decir ¿escapan siempre por el mismo lugar? ¿Hacía que dirección?. Usted sugiere que encontremos su campamento y después regresemos, pero, ¿considera factible la organización de una emboscada, si es que también hay una tendencia en la manera en que ingresan al pueblo? Aunque claro, esto supondría una posible pérdida de los botines robados que posiblemente se encuentren en el campamento.-

_______________________________________
..::Ficha de Esteban de Feyerabend::..

Volver arriba Ir abajo
Johan



Cantidad de envíos: 348
Fecha de inscripción: 07/07/2010

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
540/1000  (540/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Jue Jul 29, 2010 5:09 am

Suspiro:

Al salir el Lord Oscuro nota el silencio de las calles. Ocasionalmente se escuchan ruidos o se ve alguna figura moverse a lo lejos, algún niño jugando, alguna señora paseando, pero siempre a lo lejos. Es como si le evitaran. En cierto sentido podría pensarse que es por eso, por su aspecto andrajoso.

Cuando Suspiro está por salir del pueblo nota un niño que se cruza y debe frenar el caballo. El niño es de unos 7 años y lo mira algo curioso, para luego decir:

- Es usted un señor raro, jaja, me quedaría a charlar con usted, caballero, pero mi madre ya me llama a almorzar, adios -

El niño se retira del lugar corriendo y pronto se pierde tras una esquina. Desde ese momento no se oyen más los ruidos de sus pasos. Cuando el lord oscuro se dispone a continuar su camino aparece en escena una anciana de cabellos desordenados y piel reseca. Parece ser que es muy vieja, pues apenas puede caminar. Se acerca a suspiro.

- ¿No es hermoso mi hijo? - le dice la anciana - no podrás dejar este lugar, nadie que llega acá puede hacerlo, te unirás a los gritos y al dolor -

Ella camina lentamente hasta entrar a una casa. Poco antes de dejar la puerta entrecerrada dice en voz alta, como hablando al aire:

- Si quieres luchar, sigue tu camino, si quieres escuchar los cuentos de una vieja loca, pasa -


----


En la magistratura:

Jaffar se mueve un poco y se hace más visible el cuadro. En la leyenda del mismo dice “Batalla de las planicies de Nair, 792”. El hombre se pasea un poco, de lado a lado, mientras contesta.

- Estas zonas son fértiles y tranquilas, he oído que en pueblos cercanos han divisado trolls y otras alimañas, pero por esta zona nada de eso es problema, lo más peligroso que se ha oído por estos lados es la plaga de roedores que acabó con las cosechas del año pasado, jajajaja – el magistrado se rió, haciendo sacudirse un poco sus barbas – este lugar es tranquilo, vivimos de la agricultura y siempre en paz, lo único que ha perturbado nuestro estilo de vida es la llegada de esos rufianes despreciables – Jaffar aprieta con su mano la empuñadura de la espada, mientras mira una imagen de una bella mujer puesta en el escritorio del magistrado. Es una mujer no mucho más joven que Jaffar, pero muy bien cuidada, con una belleza madura y solemne.
- La bella dama que ven en esa foto es… era… mi esposa. Fue asesinada por esos rufianes hace 6 noches. Comprenderán que lo único que quiero en estos momentos es acabar con ellos. De todas maneras no dejen que eso les nuble la vista, la misión es de acuerdo a la ley, no motivos personales, la justicia es lo que prevalecerá
- Sobre sus preguntas, Lord Esteban, los pobladores hablan de muchos bandidos. Atacan en grupos pequeños, de no más de 4 integrantes, pero se reparten por el pueblo. Es difícil saber con exactitud cuántos grupos atacan, pero supongo que al menos son 5 grupos. Sus escapes son por la noche, llegan, asaltan, destruyen y luego se marchan en medio de la noche, poco antes de que el sol se asome. Escapan por la puerta principal de la ciudad, al sur de la plaza. Una emboscada suena factible, pero ¿cómo emboscas a diferentes grupos sin que unos avisen a los otros?, además, eso no asegura la captura del líder de ellos. Aún así, creo que también es una buena opción pelear en el pueblo, pero sugiero que su idea contemple que no escape el líder de los bandidos, él debe ser el primero en colgar de la horca como escarmiento a cualquiera que quiera hacer daño jamás… y él fue quien personalmente asesinó a mi esposa

El magistrado se giró para que no vieran la mezcla de rabia y pena en su rostro envejecido.

Al ya no oírse las campanas, no se oyen mayores ruidos desde el exterior.




______________

Los turnos siguen siendo libres.

_______________________________________
Volver arriba Ir abajo
Suspiro



Cantidad de envíos: 391
Edad: 23
Localización: Toluca, México
Fecha de inscripción: 27/04/2009

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
150/1000  (150/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Jue Jul 29, 2010 6:08 am

Se aprende mucho en los caminos, pero se aprende más de aquellos que los han caminado, o por lo menos eso he oído decir, no puedo negar que la oferta de la anciana me intrigo, pero no tanto como el hecho de que una mujer de tal edad pudiera tener un hijo tan joven, los seres de este mundo no dejaban nunca de sorprenderme, pero quien sabe, tal vez yo mismo estaba cometiendo el error que otros cometían conmigo, para muchos, ese error había sido el ultimo, así que cuidándome de no juzgar a nadie por su apariencia no le di más importancia al asunto, pero sin duda los relatos de aquella mujer podían darme una mejor idea de a que nos estábamos enfrentando, y lo de loca, bueno, las personas que en realidad están locas jamás se dan cuenta de ello, así que decidí cometer ese error, todo mi ser me decía que era una perdida de tiempo, que siguiera mi camino, pero sopesando mis opciones decidí que si ella en realidad estaba loca yo perdería mi tiempo, pero si tenia razones para decir aquellas cosas y yo no la escuchaba podría perder algo mucho más valioso.

Desmonte de mi caballo y lo jale de las riendas hasta la entrada de aquella casa amarrándolo en el pórtico de la construcción, esto era sin duda una mala idea, yo lo sabía, pero no se podía ya hacer nada, aquel lugar me llamaba acariciando y embelezando lenta pero incansablemente mi curiosidad, y ahí estaba yo, con el eco de las campanas aun resonando en mi mente, con el ultimo tañido perdiéndose en la distancia y las calles cada vez más vacías mirándome como un fantasma dentro de un retrato, como congelado en el tiempo.

Por un momento se da cuenta, tal vez el azar o el destino, pero las palabras de la anciana rebotan en su mente al darse cuenta que por lo menos en el instante justo en que él cruza el umbral, las calles están vacías, expectantes y anhelantes de sus transeúntes, pero dándole aquel momento justo para deslizarse sin testigos a la negra boca que lo espera, la risa del niño suena en su mente y de pronto se da cuenta que sus pasos dejaron de oírse en el momento en que dejo de verlo, tonterías, tal vez esta gente no era normal después de todo pero preocuparse por los pasos de un niño cuando los bandidos esperan cualquier momento para atacar parece un ejercicio inútil, la cúspide de su movimiento se termina y el declive de su cuerpo hacia la oscuridad es indetenible, la puerta sede ante el peso de su mano que la empuja y su cuerpo cruza el umbral que separa aquellos mundos.

- Señora, ¿esta bien que su hijo juegue solo afuera?, me comentan que es un tiempo peligro el que viven en este pueblo.

Es lo único que acierta a decir, pues esta extrañamente conciente de que esta en esa casa para escuchar y no para hablar, y ahí esta de nuevo, el cosquilleo en su nuca, las pulsaciones en sus sienes, se da cuenta, el lo llama el embrujo del tiempo, no hay necesidad que se lo digan, de nuevo lo han engañado, lo han desviado de su destino y han logrado imponerse sobre su voluntad, una sensación desagradable pero conocida, su falta de experiencia ha logrado siempre meterlo en problemas, seguramente esta no seria la excepción, pero ya estaba ahí, así que se dispuso a escuchar aquella historias que tal vez arrojarian alguna pista sobre la situación del pueblo y ojala descifran el significado de las cripticas palabras que lo habian conducido a aquel lugar.
Volver arriba Ir abajo
Astralrider



Cantidad de envíos: 124
Fecha de inscripción: 18/07/2010

Ficha de personaje
Nivel:
Experiencia:
0/0  (0/0)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Jue Jul 29, 2010 6:25 am

Rydia acarició sus brazos cuando observo salir a aquel lord oscuro de la tienda, la verdad, era que sentía una rara sensación cada vez que lo observaba, no era de desagrado, era algo raro que no acertaba a adivinar que era, volteó en el preciso momento, en que el hombre que se encontraba con ella que respondía al nombre de Estebanes, le quitaba la vista de encima, Rydia clavó sus ojos en el cuadro que ahora quedaba completamente visible ante sus ojos recordaba el escenario de una antigua batalla,y la muchacha entrecerró los ojos para leer mejor el titulo del cuadro "Batalla de las planicies de Nair...792", no tenía la mas minima idea de por que ese nombre le recordaba algo, despues de todo, era un Hada, y estaba segura que doblaba en mucho los años que cualquiera de los dos presentes que se encontraban con ella pudieran tener, tal vez era solo la sensación hipnotizante que le provocaba el contemplar el dramatico realismo de aquel cuadro.

-Evidentemente señor...he escuchado un dicho que dice que cortes la cabeza y el cuerpo caera...si atraparamos al lider de los bandidos sin lugar a duda sus compañeros tendrían dos opciones desde mi punto de vista, venir a intentar rescatar a su compañero...o desperdigarse para que no se vuelva a saber de ellos.- Entonces Rydia se levantó y le dijo a Jaffar.

-Ahora que lo recuerdo...hay otra cosa que me inquieta,mas bien es una pregunta que deseaba hacerle...es que acaso en este pueblo no cuentan con una guardia...un cuerpo de guerreros o algo que pudiera hacerles frente, o sirviera de apoyo?....-al termino de sus palabras Rydia se quedó boquiabierta, el ultimo tañer de la campana le habia llamado la atención y se aproximó a la ventana de la oficina, la noche comenzaba a caer ya, y Rydia observó las calles, no alcanzaba a divisar un alma, y sobre todo, extrañamente todo habia sido sumido en el mas profundo silencio...Rydia acarició el cristal con las yemas de los dedos y dijo distraidamente en voz alta, expresando un pensamiento que quizá incomodará....-Como un toque de queda....se ha vuelto un pueblo fantasma.-dijo la muchacha distraidamente, mientras sus manos se deslizaban hasta posisionarse en el latigo que llevaba enredado a la cintura.

_______________________________________
"Escape de las tierras del oeste donde las brujas son perseguidas como una plaga"


Volver arriba Ir abajo
Lord Estebanes
Chauvinismo Exaltado


Cantidad de envíos: 806
Edad: 21
Localización: Frente al PC
Fecha de inscripción: 13/08/2008

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
0/1000  (0/1000)
Alineacion: Legal Maligno

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Jue Jul 29, 2010 8:11 am

La inscripción descubierta del cuadro llamó la atención de Esteban, sin duda la historiografía concerniente a las beligerancias que hubiesen ocurrido en aquella región podía resultar tan útil como interesante, en definitiva tendría que buscar la ocasión para investigar más a fondo la situación geopolítica de este continente, sin embargo, en aquel momento todo a cuanto debía enfocar su atención y energías debía ser la empresa cuya realización había aceptado y a la cual se encontraba ligado por el compromiso indeleble que siempre había significado su palabra.

El Magistrado continuó pronunciándose, y, pese a ello, Esteban encontró mayor motivo de conmoción en el perfeccionismo virtuoso de aquel pequeño retrato que en lo penosa que pudiera resultar aquella muerte trágica. –No puedo creer que incluso sobre estas tierras atrasadas florezca un talento capaz de plasmar una representación tan… palpable- pensó examinando palmo a palmo la obra de arte, pensando más en la identidad del artista que en la de la mujer de hermosura añeja, pues como había oído decir una vez a su padre, hombre apasionado por el arte y poseedor de una, no modesta, colección, cuando un retrato resulta conmovedor, es porque tiene más del alma del artista que del modelo.

Las palabras del magistrado Jaffar sacaron a Esteban de su abstracción artística, y la placentera contemplación de la belleza cedió de pronto ante la preocupación, definitivamente no había previsto que fuese tan grande la cantidad de bandidos, después de todo ellos no eran más que tres forasteros más un guerrero en decadencia y el numero de ladrones podía llegar incluso a veinte, cosa nada favorable y que de ser cierta, descartaría, según la opinión de Esteban, la posibilidad de un ataque frontal al campamento, tal vez ante tan evidente inferioridad numérica la fragmentación de la banda a la hora de cometer sus crímenes pudiera significar una ventaja.

-Señorita- dijo observando de manera fija a los ojos oliva de su compañera de aventura, casi recriminándole el hecho de no haberse presentado- espero no pecar de opinión tendenciosa al tratar de predecir el comportamiento de los mencionados parásitos, pero yo me veo inclinado a pensar que justamente esta clase de alimañas no distingue a tal grado la lealtad como para venir a rescatar a su líder o desbandarse ante su muerte, probablemente se limiten a sustituirle-
Entonces prosiguió, esta vez en dirección de Jaffar – Para serle sincero, me preocupa el hecho aparente de encontrarnos aun en clara inferioridad numérica ante el enemigo, si es certero lo que relatan, según usted, los pobladores, aun si encontráramos la ubicación del campamento, sería una misión casi suicida emprender un ataque frontal cuando pudiéramos vernos superados por una proporción de cinco a uno. En ese caso se me ocurre que la manera en que se dividen a la hora de realizar sus ataques pudiera resultar ventajosa para nosotros. Desconozco en realidad el proceder de las gentes de estas tierras, ideal sería que la ejecución del líder y algunos de sus esbirros ahuyentara al resto de la banda, aunque como venía diciendo, tengo mis reservas sobre esa idea.

Esteban continúo pensando, a tal grado que no pudo identificar con claridad el momento en que cesó el sonido de las campanas, extinguiéndose con él los pasos y los murmullos. No hacía otra cosa que evaluar posibilidades, ¿Qué tal diseñar trampas con estacas para caballos? O directamente construir una barricada y cerrar la entrada, y finalmente ¿Por qué no armar a los campesinos varones y proporcionarles una breve instrucción de combate? Cosa que probablemente el magistrado debió haber hecho y que Esteban no dudó en sugerir de inmediato.

_______________________________________
..::Ficha de Esteban de Feyerabend::..

Volver arriba Ir abajo
Johan



Cantidad de envíos: 348
Fecha de inscripción: 07/07/2010

Ficha de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
540/1000  (540/1000)
Alineacion:

MensajeTema: Re: Diligencias inconclusas   Vie Jul 30, 2010 4:44 am

Suspiro:

La casa por dentro se vía bastante descuidada. Las moscas se paseaban por doquier sin el más mínimo reparo en nadie, mientras más de una tabla estaba rota, formando verdaderas trampas casi a cada paso. En la chimenea se cocía una cacerola con muy poca comida en su interior, lo suficiente para una anciana que ya apenas comía y quizás un poco más. Un gato se escondió en algún rincón al ver al Lord oscuro entrar.

A medida que los ojos de aquel cuyas ropas parecían harapos se fueron acostumbrando a la tenue iluminación del lugar pudo distinguir un cuadro puesto en el medio de la sala. En él se veía a una señorita joven, de rasgos similares a la anciana, a cuyo alrededor se veía un niño muy similar al que había estado jugando afuera. No, el niño era idéntico. A primera vista se podía notar que el cuadro tenía muchos años allí, estaba maltrecho, mezcla del paso del tiempo y el poco cuidado general de la casa.

- Jaja, no hay bandido que sea capaz de hacerle daño a un fantasma, querido, además mi hijo de todas maneras volverá a morir en el siguiente ataque de los bandidos, no importa lo que yo haga para tratar de evitarlo, ¿no es así cielo? – las últimas palabras de la mujer fueron pronunciadas al aire, mientras la anciana parecía mirar a alguien de baja estatura cerca de ella, pero donde sus ojos reposaban no había nadie. La mujer continuaba hablando en todo momento como si hablara con una figura allí ausente, ignorando completamente a Suspiro.

- En este pueblo el tiempo ya no existe, es como cuando miras una puesta de sol, en ese momento todo parece detenerse, pero en este lugar ese momento es eterno, querido, ¿cierto tesoro de mis ojos?, claro que sí, una vez que entras en este lugar ya no puedes salir, no sin terminar con la maldición, pero son muy pocos los que vienen, no han podido terminar con la maldición y se han convertido en fantasmas que vagan por estas calles vacías. La muerte o la locura, cualquiera de ellas te llevará consigo, ¿no es así mi preciosura?, por supuesto que así es, querido, sólo Jaffar, ese viejo desquiciado, sólo él puede terminar con esto, claro que sí mi tesoro. Todo comenzó hace más de 50 años, ya he perdido la cuenta, en ese entonces había una guerra en este país y en este pueblo sólo quedamos los viejos, las madres y los niños. El viejo Jaffar fue el único que quedó para mantener la justicia, porque todos los jóvenes y soldados estaban en la guerra. Entonces llegaron los rufianes, oh, sí mi cielo, hombres malos, muy malos, ellos asesinaron a muchos y saquearon el pueblo. Ese día murió la esposa de Jaffar. Se contaba que ella era una bruja, oh sí, una bruja fea y mala, se dice que ella lanzó una maldición sobre los rufianes mientras hacían con ella toda clase de vejaciones antes de terminar con su vida, esa maldición los obligaría a no tener un solo día de paz hasta que se hiciera justicia, hasta que cayera la cabeza del líder de los bandidos. Jaffar, por su parte, juró que jamás descansaría ni él ni la gente del pueblo hasta impartir justicia. Desde ese día Jaffar busca la venganza, todos los días, pero siempre falla, no se si es está vivo o si es un fantasma más, pero con él todo el pueblo se ha llenado de fantasmas que no pueden descansar hasta no ver cumplida la promesa. Sí, tesoro, sí, debes esperar un momento, que la comida estará lista pronto. Los bandidos se han convertido en alguna cosa entre la vida y la muerte, incapaces de morir o descansar hasta que se cumpla el fatal destino escrito por la bruja. Cada 3 días vuelven a atacar el pueblo y cada 3 días Jaffar falla en su intento por acabar con ellos

La anciana se inclinó luego y parecía jugar con alguna criatura invisible, mientras pronunciaba palabras ininteligibles. Lo único que se entendió de todo lo que dijo desde ese momento fue “deja que mi hijo pueda algún día descansar en paz”. Por lo demás, parecía ignorar completamente al Lord.


===========================


En la magistratura:

Jaffar siguió paseándose, con cierta impaciencia, mientras parecía ordenar en su cabeza las ideas que habían sido pronunciadas.

- No, no tenemos guardia, no queda ningún soldado, ni guardia, ni nada parecido, todos han partido a otros asuntos. Tampoco encontrarás a hombres en edad de cargar una espada, salvo algunos viejos, no muy diferentes de mi, pero sin experiencia cargando un arma. A lo sumo pillarás algunos muchachitos en el pueblo o sus madres cuidándoles, los hombres y los jóvenes se han marchado en busca de aventuras, hace mucho tiempo. Por otro lado, tienes razón en que no hay suficientes soldados para poder realizar un ataque frontal, esperaba que llegaran más aventureros, siempre espero más… pero supongo que es una buena opción intentar lo que proponéis. Conozco al líder de los bandidos, nunca olvidaré su rostro luego de lo que hizo, así que si lo veo puedo indicarlo. Lo que no puedo permitir es que ese vil sujeto huya, no luego de lo que ha hecho acá, su cabeza rodará bajo mi acero. Por otro lado, no pienso cerrar la ciudad, los esperaré hasta que vengan para impartir justicia

El viejo soldado dio la espalda nuevamente a los presentes y dijo:

- Espero que ese andrajoso guerrero no se acobarde y vuelva para ayudarnos, necesitaremos de cuanta ayuda sea posible para vencer a esos malditos. Por ahora les dejo a ustedes decidir el modo para enfrentar a esos rufianes, después de todo yo estoy muy viejo y el principal esfuerzo de la tarea se lo llevarán ustedes, pero les aseguro que los apoyaré en todo momento, sólo pido el gusto de decapitar yo mismo al líder de los bandidos

Se quedó luego casi como hipnotizado mirando el retrato de la que fuera su mujer, mientras su mano resbalaba una y otra vez sobre el pomo de su espada, como si ardiera en deseos de usarla contra su enemigo.

En las afueras seguía el silencio, sólo interrumpido por ocasionales risas de niños y alguna que otra sombra que se paseaba por las calles, siempre a lo lejos. Era como si el sol del mediodía hiciera que todos estuvieran en sus casas, durmiendo la siesta, o quizás todos estaban refugiados por miedo a lo que pudiera ocurrir con el ataque de los bandidos.


====================

Astralrider: La cita con Jaffar era al mediodía y apenas llevan unos minutos hablando, no puede ya estar cayendo la noche.

Los turnos siguen libres.

_______________________________________
Volver arriba Ir abajo
 

Diligencias inconclusas

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 4.Ir a la página : 1, 2, 3, 4  Siguiente

Permiso de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Utopía Medieval :: Aηgαяαk :: Espheria :: Nair-
Publicar nuevo tema   Responder al tema