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 El Oráculo de Arthymia (Privada)

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Gerde
Belleza feérica


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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Lun Jun 14, 2010 12:10 pm

Todos:

-¿Tu qué crees?-Inquirió Shaiya con rudeza hacia el humano Isildur sintiéndose avergonzaba por su patética caída. Pero aceptó la mano del humano de todos modos junto con un breve asentimiento de cabeza y un cortante "gracias". Algo le preocupaba, y a su hermano también, el crecimiento desmesurado de las raíces solo podía significar una cosa... evidentemente, nada bueno para los lord. Y su preocupación se incrementó al salir de la cueva.

La criatura luego de mordisquear con fiereza el cuello del tabernero hasta cortar su yugular miró a los dos hombres que se dirigían hacia ella. Esta movió sus brillantes colas y abriendo su hocico hasta el máximo dejando entrever unos brillantes colmillos azules emitió un chirrido insoportable obligando a los más cercanos a taparse los oídos provocandoles una sordera momentánea. Esto afectó a Isildur, Gornal y Darken, frustrando el ataque de estos dos primeros.

La bestia olvidándose de su presa anterior, que ya estaba muerta, concentró la visual en la lady oscura que surgía de la cueva. Shaiya buscó a su alrededor intentando encontrar lo que le serviría para salir ilesa, pero no lo encontró, se había ido... ¿¡En que momento!?.
-Maldita mosca... ¡Darken! ¡ muévete! el silfo se ha ido ¡¡Darken!!-Gritaba constantemente pero su hermano no podía escucharla.

La criatura enseñó sus colmillos y avanzó con ligereza hacia la mujer, ella miró a su alrededor desesperada buscando alguna escapatoria pero entonces su visual se detuvo en la elfa, ¿y si tal vez...?

Shaiya sin perder un segundo más se incorporó con una agilidad felina y corrió hasta posarse detrás de la elfa a la cual sujetó por la espalda posando una afilada daga en su cuello.
-No te muevas-Le susurró al oído esperando la reacción de la bestia. Y tal como había supuesto la criatura se detuvo, aquella era una elfa solar, una hija de los bosques y del sol que los alimenta, de la misma manera que al silfo tenía vedado atacarle, así que luego de rugir roncamente se giró y se alejó a trote veloz.

La lady oscura suspiró aliviada sin soltar todavía a la elfa. Shaiya era una mujer que tenía mucha fuerza y la elfa podía sentir el filo de su daga tocando su garganta.
-Te voy a retener así, espero que no te incomode, pero es la única forma que tenemos para que no nos sorprenda alguna criatura del bosque, ¿entiendes?-Le informó en el oído sonriendo de lado, como si aquella situación le causara mucha gracia.

Darken, junto con los dos humanos, se libraron de la sordera. Y el lord oscuro quitando una figura de vidrio, perdectamente redonda, la comprimió con mucha fuerza en su mano derecha descargando toda su ira en ella hasta romperla. Su palma sangraba debido a los fragmentos de vidrio que se incrustó en ella, pero poco le importaba, había alguien que la pasaría mucho peor.
-Ese silfo que nos abandonó la pagara caro-Fue lo único que dijo dando unos pasos hacia adelante.
-Vamos rápido, quien se queda atrás considérese muerto-Finalizó con acritud.

Blaudy:

El silfo volaba apresurado escapando de sus secuestradores y compañeros en dirección a la libertad, pero se olvidó de un pequeño detalle: su brazalete.
Al principio nada sucedió, posiblemente se trataba de un verdadero invento impuesto por los lord para que el silfo no escapase. Pero resultó ser real.
Cuando hubo avanzado un largo trecho de camino la argolla comenzó a emitir un leve fulgor blanco que poco a poco incrementaba y, de pronto, como si un rayo se hubiera estampado sobre él, sintió que una dolorosa corriente eléctrica le recorría todo el cuerpo imposibilitando que continuase con su vuelo.
Cayó entonces sobre la hierba sintiendo como toda su magia desaparecía de su cuerpo y era absorbida por una fuerza desconocida. Dolor, debilidad y perpetua oscuridad.

El moribundo silfo quedó desmayado ante tanto dolor perdiendo hasta la última gota de su magia, osease su esencia. Pronto moriría.

Vulte:

Las hojas se desplazaron con elegancia hacia ambos lados invitando al icario a ingresar. Una vez adentró se encontraría, literalmente, en el interior de un gigantesco árbol donde todas las paredes eran su corteza y formaban arriba una oscura y alta cúpula.
Todo a su alrededor estaba adornado con raíces de colores y extrañas flores que el icario jamás contempló en su vida a pesar de que, toda su existencia la vivió en los bosques.

En el centró había una especie de mesa con cortinas rojas a sus costados pero cuando el icario se acercara y tocara con sus manos el material descubriría que se trataba de una planta. ¡Todo en esa vivienda estaba decorada por vegetación viva!.

Sobre la mesa había un espejo donde Vulte se podía reflejar, pero solo al principio, pues luego la imagen se tornó borrosa hasta ser reemplazada por un claro, uno de los pocos en aquella extensa vegetación, entonces la imagen se acercaría hasta el césped y se detendría en el silfo que yacía moribundo en él.

-Vulte-Volvió a pronunciar aquella voz pero esta vez concentrándose en un punto en específico, una luz, sí, una brillante lucesilla como el de las luciérnagas que voló alrededor del alado.
-Tienes que ayudarle, es un hijo de la naturaleza, como tu, y merece vivir-

Entonces la luz se acercó a la salida y se detuvo esperando la reacción del icario.
-Demuestra tu amor hacia la naturaleza, y solo así recibirás la recomenzar que mereces; todas tus preguntas serán prontamente resueltas...-

Luego de diez minutos aproximadamente, en que el icario seguiría la luz se encontraría con su objetivo, pero una bestia de varios ojos brillantes y colas largas como látigos se encontraba a punto de devorar al silfo ya que este había perdido su magia y con ello su esencia feérica y además parecía encontrarse muerto, así que no estaría desobedeciendo ninguna orden si se lo comía.

-Demuéstrame lo que sabes hacer, tráelo al árbol-Murmuró la voz hasta extinguirse por completo.

Todos:

Anduvieron un largo rato avanzando, la lady oscura se negaba a soltar a la elfa y Darken se mostraba indiferente ignorando cualquier comentario que los demás pudieran proferir.
El bosque se presentaba tenebroso, lúgubre y varios ojos brillantes se asomaban de las partes más oscuras y frondosas de los alrededores para luego desaparecer en un pestañeó, además diferentes sonidos de aves jamás escuchadas rompían el silencio. Por suerte ningún sonido irritante como el de aquella criatura se volvió a escuchar.

A medida que avanzaban el bosque parecía perder fuerza y llegó un momento que -tal y como si un hacha gigante hubiera intervenido en aquel ecosistema, la boscosidad desapareció por completo. Seguían habiendo árboles, por supuesto, pero estos eran pequeños, comparados con los otros:

Spoiler:
 


Además un camino de piedra intervenía en el suelo y varias columnas se alzaban orgullosas conduciendo hacia una escalinata blanca.

Pero cuando Darken aventuró un paso hacia la escalinata una flecha pequeña se incrustó en su brazo provocando que maldiciera por lo alto. Y así, varias risitas femeninas se escucharon.



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Lamento la demora, tienen plazo hasta el día domingo para contestar, mucha suerte.

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Nissa Revane



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jun 16, 2010 3:50 pm

La creatura acababa de matar al tabernero, la sangre del tabernero escurria entre sus fauces, habia mordido el cuello del pobre sujeto, ninguno de los presentes habria soportado tal ataque pero para nuestra suerte habia sido el tabernero el desafortunado, pero eso no era lo importante, la bestia seguia frente a nosotros, los dos humanos habian intentado atacar, yo por mi parte permanecia apuntando a la bestia, por un momento la bestia abrio el ocico, solte la flecha pero un chillido me hizo fallar el tiro. Busque al silfo que nos acompañaba pero habia desaparecido, -Maldita mosca cobarde- dije para mis adentros.

Tome rapidamente otra flecha a pesar del leve mareo que me habia provocado aquel ruido, apuntaba vagamente a la cabeza de la creatura, a pesar de que la habia atacado tenia la mirada fija en Shaiya, la situacion era muy rara, no conocia ningun tipo de bestia que no atacara a la persona que la habia atacado.

Estaba aguantando la respiracion, permanecia lo mas quieta que podia, tenia la mira fija en aquella bestia, estaba a punto de soltar la flecha cuando la rubia me tomo por sorpresa usandome de rehen.


-Quieta, no te muevas- una voz resono en mi cabeza, supuse que habia sido Shaiya a la que habia escuchado pero la voz no era de ella, la misma voz de antes seguia dandome consejos, aunque en situaciones como esta no era necesario que me lo dijeran, no hice ningun ruido solo permaneci quieta mientras no perdia de vista a la creatura que se levantaba frente a mis ojos. Baje la flecha y el arco, era inutil agotar energias, no me gustaba ser rehen, las dudas sobre la mujer empezaron a invadir mi mente, no sabia por que tomarme de reen la salvaria, pero por alguna extraña razon la creatura desaparecio entre el boscoso bosque.

Tome la flecha con la mano derecha por si fuera a requerir de ella.
-Me sorprende que una mujer tan habilidosa como tu necesite de alguien para sobrevivir.- llevabamos caminando bastante tiempo, habia guardado la flecha en el carcaj, me empezaba a agotar, tener que ser rehen era mas cansado de lo que parecia, mi pocision era incomoda y encima tenia que cargar con el peso de los brazos de Shaiya, tenia la mano derecha puesta en el mango de mi espada.

Habia permanecido en silencio todo el camino, solo pensaba en una cosa, parecia que el par de hermanitos ocultaban algo, Darken daba la imprecion de que algo le preocupaba, y Shaiya mostraba sin pena el nerviosismo que la invadia.
-¿Se puede saber por que soy tu escudo?...- Me empezaba a molestar tener que ser escudo de alguien, podia safarme en el momento que shaiya se descuidara pero no tenia nececidad de hacerlo por el momento, solo observaba los luminosos ojos de las creaturas del bosque.

La boscosidad del bosque terminaba sin previo aviso, solo unos cuanto arboles de menor tamaño se erguian en la continuacion, un camino de piedra se abria paso entre los arboles, el pelirrojo se dispuso a caminar por el, pero inmediatamente despues de poner un pie sobre el una flecha se disparo incrustandose en uno de sus brazos.

Empuje a Shaiya para atras, no pesaba seguir sirviendole de escudo cundo las flechas llueven frente a ti. La flecha era pequeña, muy pocas veces se veian flechas de ese tamaño.
-Proteccion quieres... proteccion tendras, pero no a costa de mi vida.- desafortunadamente no habia podido ver de donde habia provenido la flecha.

Permaneci frente a Shaiya, habia tomado mi arco y una flecha en cuestion de segundos, puse en posicion la flecha y permaneci alerta a cualquier movimiento brusco.

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Nissa Revane

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Isildur



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 17, 2010 11:47 am

Furia, tensión, agresividad, rabia…sentimientos que siempre me hacían disfrutar, y más aún cuando los combinaba con un certero golpe de espada. Hacía tiempo que mi arma no embestía a detestables y patéticos seres, y este era momento para acabar con la resignación a la cual la estaba sometiendo. Una buena estocada en el costado del monstruo destrozaría todos sus órganos vitales y le doblegaría ante mí y mis compañeros. En el transcurso de mi acción vislumbré el otro lado del engendro reptil, y observé como Gornal se disponía a efectuar la misma táctica que yo.

“Vaya, un hombre muy observador y perfectamente preparado para la estrategia en combate. Está claro que un ataque por ambos flancos tiene más posibilidades de éxito que uno solo” musité para mis adentros mientras canalizaba toda la ira en mis brazos y dirigía la espada hasta la criatura.

No pude finalizar mi acto, pues un rugido estridente penetró en mi mente, haciendo que mi arma cayera al suelo y ensordeciéndome por momentos. Aquel terrible gruñido me hizo subyugar de terror y pánico, y tan solo pude colocar mis manos sobre los oídos y gritar para desprenderme de esa terrible prisión a la cual me había condenado el extraño lagarto. No podía oír, ni escuchar nada de lo que sucedía a mi alrededor; mis ojos se movían prestos en todas las direcciones intentando hallar una solución. Debía controlarme so pena de empeorar las cosas.
Me separé rápidamente de la criatura y busqué con la mirada a mis compañeros: Gornal y el lord pelirrojo estaban en la misma situación que yo; el tabernero yacía muerto sobre la densa vegetación con una gran abertura en su cuello; la elfa había sacado su arco y se disponía a lanzar una flecha; y Shaiya… “¿habría corrido la misma suerte que el tabernero?” No pude dejar de sentir un fuerte escalofrío que recorrió cada parte de mi ser e hizo que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran. Pero, para mi sorpresa y alivio, la hermosa fémina asomó por el hueco superficial y, un tanto nerviosa, desenfundó una pequeña daga y corrió hasta situarse tras la elfa. Su afilada y brillante daga rozó el cuello de la elfa, desafiando la mirada de la gran criatura, cuyas viles intenciones se había centrado en la lady oscura.

“¿Qué hace?” pensé mientras mi sordera se desvanecía poco a poco y el dolor de oídos comenzaba a amainar. “¿Se ha vuelto loca?”

Sin embargo y ante mi atónita mirada, el extraño ser se detuvo y, tras un ronco rugido, se giró y comenzó su marcha en dirección opuesta a nuestra posición. Me quedé perplejo, sin comprender la situación, pero sonriendo por la habilidad de Shaiya. Sin duda alguna, era una mujer de recursos…pero con esto, me había demostrado que sabía mucho más de lo que nos contaba…

La sordera finalizó para mi alivio y rápido me acerqué a coger la espada que, segundos antes, había dejado caer en el frondoso suelo. Después de limpiarla con unos jirones de ropa, la enfundé y eché una mirada suspicaz a la lady oscura, desafiando su fulgor, intentando leer sus pensamientos para comprender la acción que había desempeñado.

Proseguimos la marcha. El camino a seguir se antojaba complejo y colmado de densa vegetación que impedía nuestro paso; altos y gruesos árboles, enormes matorrales y multitud de raíces convertían el paraje en lúgubre y angosto, asemejándolo a un bosque peligroso y para nada transitado. Darken encabezaba nuestra marcha, profiriendo insultos hacia el escurridizo silfo que había escapado e indiferente a todo tipo de comentarios. Shaiya, por el contrario, caminaba ágil aferrando a la elfa, impidiendo que ésta viajara a su antojo. Yo me aburría, pero mi mente se distraía analizando y observando cada recóndito lugar de la espesura; miles de ojos brillantes nos observaban allí por donde pasábamos y los graznidos de aves se antojaban, en ocasiones, aterradores.

“¿Habría cigüeñas en el Bosque de Promenthas?” pensaba mientras echaba una mirada a Darken que caminaba en una posición cercana a la mía. Siempre me habían gustado esas aves zancudas, tan graciosas con sus largos picos, revoloteando siempre en busca de alguna incauta presa que poder llevarse al estómago.

Aún intentando disfrutar del camino que recorríamos, mi aburrimiento era sobrenatural. Miré al humano y me encogí de hombros. Para romper la monotonía, inquirí unas palabras con él:
- Mi nombre es Isildur – dije estrechándole la mano-. ¡Vaya situaciones de las que estamos escapando, ¿no crees?! ¡Esperemos que las cosas se tornen mejor a partir de ahora, aunque este insólito bosque me produce escalofríos! – reí yo-. Además, suceden cosas extrañas – volví a mencionar, esta vez acercándome más al oído del humano para que no me escuchara ninguno de nuestros compañeros-. El bosque es distinto a todos cuantos he visto en mi vida, no se… – titubeé un instante - como si fuera artificial. Además, aunque mujer bella y muy hábil, Shaiya me desconcierta…y su hermano, con ese peinado tan extravagante y esa actitud tan altiva y orgullosa. Creo que es un hombre muy raro… - volví a reír otra vez-. Nos ocultan algo, de verdad lo intuyo…

Rápidamente mi conversación se desvaneció al percatarme de que entrábamos en una zona cuya vegetación se reducía excesivamente. Ahora, los altos árboles daban paso a otros más pequeños y de menos ramas; los arbustos y raíces dieron lugar a un camino de piedra escoltado por varias columnas que colmaban el ecosistema de confina belleza. Allá, en la cercanía, se vislumbraba una escalinata blanca que supuse sería nuestro destino por el momento. Me alegré, de verdad me emocioné y dejé escapar una alegre sonrisa al columbrar aquel paraje un poco menos desolador.

Mi alegría duró pocos instantes, pues Darken, que encabezaba nuestra comitiva, fue alcanzado por una flecha en el brazo, haciendo que maldijera por todo lo alto. De nuevo problemas…nuestra misión, al parecer, estaba condenada al fracaso…

- ¡Emboscada! – grité a los cuatro vientos-. ¡Debemos refugiarnos tras los árboles!

Mientras corría al árbol más cercano pude oír varias “risitas” femeninas. ¿Más mujeres guerreras? Sin duda las féminas acabarán siendo nuestra perdición…aunque prefiera darles otro destino más placentero, esta vez tendré que conformarme con rebanar sus cuellos” me dije y una sonrisa se dibujó en mi tez mientras sacaba mi arco y ponía una flecha en él.

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¿Estamos locos mi señor?... ¿o es nuestra sabiduría la que conduce a la locura?



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http://www.utopiamedieval.com/fichas-de-personajes-f93/ficha-de-isildur-steel-t7038.htm#147713
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Blaudy



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jun 17, 2010 11:59 am

¡Libre! ¡Por fin era libre! O al menos eso creía el silfo

Volaba apresuradamente entre los árboles, pero entonces... aquel maldito brazalete comenzó a brillar. Blaudy trató de ignorarlo, pero aquel resplandor fué en aumento, y luego, una brutal descarga de energía recorrió todo su cuerpo. Quiso gritar, pero su boca no le respondió. Quiso volar, pero sus alas eran estáticas. No pudo hacer nada para evitar caer al suelo, casi a cámara lenta. Sus manitas trataron de aferrarse a cualquier cosa, pero se cerraron sobre el aire.

... No ...

Su caida no fué particularmente dura... ser tan pequeñito tenía sus ventajas, ademas, el cesped amortiguó el impacto en gran medida. Entonces sintió como si le clavasen un aguijón en el cuello, entre las vértebras. Entonces si pudo gritar, y lo hizo, con todas sus fuerzas. Sentía como si aquella aguja invisible le estuviese succionando la energía vital. El dolor era insoportable, y la sensación de que se le escapaba la vida, cada vez mayor. No pudo mantener la consciencia durante mas tiempo, y quedó desmayado sobre el suelo.

Blaudy... hermano... ven a mi...

El silfo despertó en medio de un... ¿bosque? Bueno, a primera vista lo parecía, solo que el suelo no se veía, estaba todo cubierto de... nubes. Tampoco se veían las copas de los árboles, solo infinidad de troncos y de nubes, allá donde mirase el silfo. Entonces lo vislumbró. Una esfera de luz verdosa flotaba a unos metros de el, danzando entre los troncos. Una risa cristalina resonó por la zona. Blaudy se acercó a la luz, pero esta se alejó de el, y la risa volvió a sonar.

¡Espera! ¿Quien eres?

Ven a mi... tu tiempo se acaba

Por mucho que se esforzase el silfo en atrapar aquella luz, no lograba darla alcance, su risa martilleaba sus oidos, y la luz del bosque en el que estaba comenzó a disminuir, de modo que la luz verde era lo único que le permitía ver. Ante la posibilidad de quedarse a oscuras, no le quedó mas remedio que seguir corriendo tras la luz. Se detuvo, jadeando, sin poder continuar, haciendo caso omiso de los ánimos que le daba aquella bolita luminosa. Se derrumbó sobre el suelo, totalmente agotado. La luz se le aproximó, situándose a escasos centímetros de el.

No abandones... tu vida está en juego...

¿Que... que has querido decir con eso?

Se levantó de golpe, y trató de agarrar la luz, que se alejó una vez mas. El silfo vió como se alejaba, ganando altura hasta perderse en las nubes del cielo, dejándole a oscuras... El silfo gritó hasta hacerse daño.

¡Espera! ¿Quien eres? ¡Esperaaaa!

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Gornal



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jun 20, 2010 6:27 pm

Mientras corría, con la espada desenfundada, hacia la criatura. Los oscuros aunque heroicos momentos que tanto Gornal como su espada habían presenciado juntos, le llenó de poder y de furia, la sangre le ardía por dentro, lo único que Gornal quería era conseguir una fuerte estocada en el costado del ser monstruoso para poder tener una muerte más a sus espaldas. Pero mientras se dirigía hacia la criatura, esta dirigió su mirada tanto a Gornal como a su otro atacante. En ese momento, el engendro movió sus colas y abrió sus fauces de manera descomunal, - ¿aquí llegará mi final? – Pensó Gornal. Pero justo entonces la criatura emitió un fuerte sonido que dejaría sordo a cualquier ser vivo, y así fue, Gornal no oía nada en absoluto, para no perder la conciencia, Gornal soltó su arma y se taponó los oídos, mientras dirigía su mirada al ser. Observó que la criatura se dirigía hacia la lady oscura, pero en ese momento Shaiya se colocó detrás de la elfa mientras la apuntaba con una daga en el cuello. El monstruo al ver esta situación rugió de nuevo, pero esta vez fue un sonido ronco, y se fue a trote feloz.

Los oídos ya empezaban a responderle a Gornal, y empezaba a percatarse de los sonidos de la naturaleza, sin perder un momento cogió su espada y la enfundó. Sin decir ni una sola palabra seguimos por nuestro camino, mientras la elfa seguía “prisionera” de la lady oscura.

- Mi nombre es Isildur. – dijo el humano que estaba al lado de Gornal, mientras le estrechaba la mano, a lo que Gornal accedió. – El mío es Gornal Lawless. – contestó Gornal. Pero el humano siguió hablándole - ¡Vaya situaciones de las que estamos escapando, ¿no crees?! ¡Esperemos que las cosas se tornen mejor a partir de ahora, aunque este insólito bosque me produce escalofríos! – Gornal asintió con la cabeza, para afirmar todo lo que estaba diciendo el humano. Isildur se acercó al oído de Gornal, para que los demás no lo oyesen y le señaló - Además, suceden cosas extrañas. El bosque es distinto a todos cuantos he visto en mi vida, no se… como si fuera artificial. Además, aunque mujer bella y muy hábil, Shaiya me desconcierta…y su hermano, con ese peinado tan extravagante y esa actitud tan altiva y orgullosa. Creo que es un hombre muy raro…. Nos ocultan algo, de verdad lo intuyo… - mientras Isildur le comentaba esto a Gornal, este iba pensando que el humano tenía mucha razón, por lo que esbozó una leve sonrisa al pensar – Será un buen compañero de aventuras, además sabe utilizar muy bien la estrategia.

Los individuos seguían caminando, cuando la vegetación empezó a ser bastante más escasa que anteriormente. Al mirar de frente, Gornal pudo observar una bella estructura, una pequeña escalinata de color blanco, se hallaba ante ellos, además existían unas preciosas columnas a los lados, por otro lado, el suelo estaba adoquinado. En este momento, el pelirrojo, que comandaba la expedición, fue alcanzado por una flecha en el brazo y acto seguido unas risas femeninas.

- ¡Emboscada!¡Debemos refugiarnos tras los árboles! - Profirió Isildur. Esta era una buena táctica ya que los árboles nos facilitarían bastante nuestro ocultamiento, pero también es verdad, que posiblemente esa gente que había disparado contra el pelirrojo nos estuviera siguiendo desde antes, pero de todas formas era una buena técnica.

- Es una buena idea compañero. – dijo Gornal, mientras se dirigía hacia uno de los árboles que se encontraban más cercanos al guerrero, en el momento que desenfundaba de nuevo su espada.

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Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto.

Spoiler:
 


Spoiler:
 


[b]Ficha:
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Vulte



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jun 20, 2010 7:40 pm

-¡Fnrrminr! –algo así como “¡Cuidado!”.
La dura espada del Icario golpeó con tanta fuerza aquella cosa deforme, con todas sus fuerzas y haciendo más gala ahora de sus músculos. Quería… No. Debía salvar al pequeño cosa-graciosa que el charco le había mostrado. Pero… ahora… sabíamos que la traducción no era “Cuidado”, sino algo mas como “Quítate” o “Te mataré aquí mismo gran cosa del demonio”.


Había salido del árbol en cuanto pudo sin pedir más indicaciones. Al primer segundo supo dónde se encontraba la pequeña-cosa-graciosa y no dudó para nada. Aquello que lo atacaba… En realidad no lo había visto antes, pero… vaya que era feo, más que el sapo-rana-machohembra de hace minutos; sin embargo, si identificó el lugar de inmediato; pasar… gran parte de su vida en aquel bosque le daba una buena orientación dentro de él.

-¡Ysshncrnn! –Volvió a rugir, mientras tomaba a Mosco-azul (el otro nombre le pareció algo ofensivo) y se giraba hacia la criatura. No supo si en realidad su golpe lo había tumbado, o simplemente había llamado su atención. Para lo que Vulte buscaba… daba lo mismo:
Entrar, golpear, agarrar, y correr.

Había de llevarlo rápido hacia el árbol cuanto antes. Y… justo eso trataba de hacer. Por eso el plan era así de… “bruto” (realmente no era un plan, simplemente… hacía lo primero que le llegaba a la mente).
Cerró sus manos como formando una esfera entre ambas, pero abriendo los dedos para que el aire entrara y aquel ser no se asfixiara. Había decidido llevarlo así porque de otro modo, corriendo como él corría ahora (aunque pesado por las alas) quizás lo habría arrojado sin darse cuenta y lo habría puesto en una muerte peor.

-Vivir poder necesitar
Le susurró sin girar; parecía un pequeño roedor huyendo del gato. Aunque en este caso, el roedor era del mismo tamaño que el gato, o incluso más. Corrió, corrió, corrió y siguió corriendo, todo cuanto le dieron las piernas y todo cuanto le fue permitido. Quizás aquella cosa le tendía una trampa, o quizás lo alcanzaría… Fuese como fuese, Vulte no pensaba en eso, sólo… En regresar.

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Gerde
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Miér Jun 30, 2010 3:38 pm

Off: Lamento la demora, soy una pésima master... Lo sé T.T
Pero he estado algo ocupada... ni modo, no es excusa, así que intentaré que no se repita. Los siento u.ú

ATENCIÓN:

La partida ahora toma un carácter de riesgo máximo así que si lo desean pueden dejar la partida tal y como está, y recibir su calificación correspondiente, mientras que los que continúan (bajo su propio riesgo) optan al bonus de 700 pts.

Saludos.
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Todos:

Luego del inopinado ataque en contra del lord oscuro por aquellas mujeres misteriosas, el grupo, siguiendo la instrucción expuesta por Isildur, se refugió detrás de los árboles que marcaban el límite entre el valle de las Dríadas y el bosque de Promenthas. Nissa se desasió de Shaiya a tiempo para apuntar con su arco, pero la lady oscura dejó de prestarle atención y sacando una daga larga de su cadera se refugió detrás de uno de los árboles, si sus cálculos estaban en lo cierto de nada le serviría seguir teniendo cautiva a la elfa puesto que estaban en territorio de otro enemigo y desconocía sus verdaderos intereses.

Darken a diferencia de los demás no se movió de su sitio y recorriendo con la mirada a su alrededor apretó la mandíbula con actitud irascible. Un poco más allá, cruzando aquel escalón se encontraba lo que buscaba, faltaba tan poco para llegar, ¿por qué retroceder? Entonces dio un paso adelante con tozudez despertando nuevamente las risas de aquellas misteriosas féminas.

Se detuvo y desvainó su espada esperando a que pasara lo que mantenían preparado aquellas mujeres. Hubo un minuto de profundo silencio, de perturbador silencio, pero de pronto una gruesa raíz que surgió del suelo amarró de los tobillos al lord oscuro interrumpiendo su andar. Entonces las risas regresaron.

Mientras Isildur mantenía en alto su arco unas pequeñas manos envolvieron su cuello, al principio con suavidad pero luego se cernieron a él comprimiendo unas largas uñas verdes en su piel.
-Sss... Tranquilo, si haces un movimiento en mi contra mis uñas serán garras y tu cuello será historia-Susurró una voz femenina directamente en su oído. Aquella mujer tenía raíces por cabello y pequeñas flores rojas surgían de él como adornos expidiendo un afrodisíaco aroma. Además tenía el pecho completamente desnudo y carecía completamente de piernas al estar unida al árbol donde Isildur se encontraba.

Spoiler:
 


Algo similar le ocurrió a Gornal, sus piernas fueron completamente sujetadas por unas gruesas raíces verdes que crecieron de súbito bajo sus pies. Entonces una delicada mano acarició su mejilla mientras que la otra palpaba la mano donde sujetaba la espada.
Fue entonces que sintió aquel aroma floral que provenía de una mujer que surgía del árbol donde él estaba, aquella fémina de cabello cobrizo lo miró a los ojos y ladeo la cabeza.
-No me vas a atacar... ¿verdad?-Murmuró con voz aterciopelada sin dejar de acariciar la mejilla del humano.

Spoiler:
 


Vulte y Blaudy:

La criatura rugió con ferocidad al ver escapar a su presa en manos de aquel gigante con alas blancas. Se enderezó con elegancia y haciendo bailar de manera circular sus colas de puntas brillantes partió en su marcha con las fauces descubiertas soltando un grito atronador pero a diferencia del anterior tenía la función de crear una bola de aire que tumbaría al icario, pero en vez de lograr aquello consiguió que este fuera empujado con asombrosa rapidez unos metros más adelante debido a su fuerza física.

La vivienda árbol lo esperaba con las puertas abiertas, y en su interior, en vez de encontrarse con la mesa y el espejo donde anteriormente presenció la situación de Blaudy vería a una mujer. Ella lo miraría con una encantadora sonrisa y se acercaría hacia él a pasos ligeros como si flotara y tomaría con sus dos pequeñas manos a su compañero de raza, correría el espejo y lo depositaría sobre la mesa.

-Lo has logrado, Vulte-Habló la mujer girando su cuello de piel ligeramente verdosa mientras sacudía su cabello cual hierba bañada por el rocío.
-Mi nombre es Gerde, bienvenido hijo mío, te estaba esperando-

Todos:

Nissa y Shaiya se encontraban a salvo, por el momento, y Darken se sacudía con ferocidad intentando librar sus piernas de aquellas raíces. Entonces una figura femenina ataviada solamente con las raíces que la creaban surgió frente a ellos, atrás de la escalinata blanca.

Spoiler:
 


-Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím-La driada mayor sonrío mientras extendía los brazos.
-Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado.

(La respuesta que consideren correcta al acertijo debe ser enviada por PM, no lo olviden, ¡Por Pm!)

Vulte y Blaudy:

Mientras el hada esperaba la respuesta del icario caminó con parsimonia hacia la mesa donde el pequeño Blaudy luchaba por vivir.
-¿Qué te han hecho?-Inquirió ladeando el rostro con dulzura. Entonces alzó la mano y un brillante objeto similar a un cuerno de unicornio surgió de sus manos, lo acercó con suavidad hacia Blaudy y un rayo de luz baño al silfo por un determinado momento devolviéndole su esencia y desapareciendo todo lo oscuro provocado por el brazalete.

El hada hizo desaparecer el objeto y miró con complicidad al icario por un rato, luego Blaudy despertaría
.

...............

Turnos: Libres
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Vulte



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Sáb Jul 03, 2010 9:50 am


Vulte no se podía aguantar esa sonrisa de oreja a oreja, mientras dejaba al Mosco en las manos de aquella hembra y la miraba a los ojos, atento a sus palabras. Únicas palabras que podía entender a la perfección, aunque en realidad no supiese que significaban… Pero las entendía. Quizás era suerte, o magia.

-¿Cría tuya ser?
Preguntó con mucha duda. Aquella le había llamado Hijo, y dada la falta de familia de este, y que la pudiera entender… Parecía cuadrar. Él era la cría de ella, por eso lo había mandado y por eso lo había encontrado. Quizás el sapo era la forma en que le decía “Ven, ya se dónde estás, ven conmigo de nuevo, hijo”.

Sonrió aún más y extendió las alas para mostrarle cuán grande era. ¿Hace cuanto que su madre no lo miraba? ¡Debía impresionarla para que lo quisiera más! Se agachó para dejar su espadón en el suelo, y rápidamente se volvió a poner en pie mirando a su madre.

-Nombre mío Vulte ser yo mío.
Y quiso ir a abrazarla… Pero se detuvo al mirar lo que hacía con el Mosco. Lo apuntaba con algo que parecía peligroso. Y Vulte cambió la sonrisa por una repentina cara de odio ¡Había sido engañado! En un segundo, tenía ya la mano sobre la espada y se abalanzaba sobre ella, pero se detuvo extendiendo las alas y creando una gran corriente de aire cuando vio que… nada iba mal, al contrario, iba bien.

Y nuevamente ¡sonrió aún más enorme que antes!
-¿Salvar tu Mosco hacer pudiste?
Y volvió a dejar el espadón en el suelo mientras se acercaba despacio y con tranquilidad hacia el Mosco.
-¿Ser el quien saber?
Hasta ahora se preguntaba… ¿Por qué su madre lo había hecho ir a ayudar a alguien que no conocían? Bueno, es que no era una pregunta importante. De ayudar, ayudaba y se sentía bien solo con eso. Pero ¿qué tal si era alguien importante que conocía el bosque tanto como Vulte?

¡Sería de gran ayuda…! Se giró con fuerza y sintió que sus alas rozaron algo, pero no le dio importancia. Al mismo tiempo, alzó el brazo zurdo y tomó una saeta con la mano derecha, tensándola en la ballesta y apuntando al mismo lugar por donde había entrado.
-¡Cosa grande poder correr venir nosotros atrás, Vulte cuidar madre Mosco también cuidar!

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Isildur



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Jul 06, 2010 7:04 pm

Oculto tras el grueso árbol me hallaba, con mi arco preparado para incrustar la flecha de gracia a una de esas endiabladas mujeres que nos impedían el paso. A mi lado pude ver como mi compañero Gornal desenfundaba su espada y realizaba la misma acción que yo; por el momento, estaríamos a salvo cobijados por el tronco de los esbeltos árboles, mas debíamos actuar prestos y de forma sensata si queríamos salir victoriosos de este cometido…y no subestimar a los nuevos adversarios, siempre las apariencias engañan…

En posición cercana a la mía, observé como Nissa empujaba ligeramente a la lady oscura y sacaba su arco rápidamente, colocando una afilada flecha en él; permaneció semioculta, atenta a cualquier movimiento de la naturaleza. Por su parte, Shaiya se movió hasta un árbol cercano y adoptó posición de ataque, aferrando una pequeña daga que se disimulaba en la zona de la cadera.

Se hizo el silencio, aterrador y frío como las noches de invierno. Ni el aire se movía, ni la naturaleza parecía estar viva. De pronto, unos pocos pasos se oyeron y el hiriente ruido del metal saliendo de la vaina resonó por doquier; y, de nuevo, las risas de las hembras sonaron burlonas, arrebatando la tranquilidad del entorno.
Asomé ligeramente el rabillo del ojo por el lateral derecho del tronco; vislumbré a Darken avanzando poco a poco hasta que, de repente, unas raíces surgieron del suelo y atraparon los tobillos del lord oscuro, impidiendo su avance y haciendo que se detuviera por completo, sin posibilidad de defenderse. De nuevo, las carcajadas sonaron crueles y estridentes, como si estuviesen riéndose de nosotros por nuestra desdicha. Darken se sacudía inútilmente, intentando salir de la prisión a la cual las misteriosas raíces le habían condenado.
Entonces, una figura femenina, desnuda en su mayoría, surgió del suelo como por arte de magia. Miró a Darken con ferocidad y pronunció unas palabras entendibles:

- “Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím” - la driada mayor sonrío mientras extendía los brazos y prosiguió con sus palabras – “Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:”

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado.


¿Qué estaba diciendo esa extraña mujer? No permitiría que una fémina de los bosques acabase con mi cometido, no caería en su trampa tan fácilmente, no iba a permitir que volviese a reírse de mí. Por eso, armándome de valor, alcé de nuevo mi arco cargado y tensé la cuerda con el fin de liberar la flecha hacia el corazón de la hembra…pero algo no iba bien, algo escapaba a mi sutil intuición…pero, ¿qué era?
No tardé mucho en averiguarlo, pues enseguida unas manos alargadas se aferraron a mi cuello comprimiéndolo ligeramente. ¿De dónde han salido? me dije mientras en mi cara se dibujaba la desesperación y soltaba mi arco asustado. Finalmente me percaté de la situación: la mujer había surgido del tronco del árbol y tenía el dorso al descubierto; además, desprendía un agradable aroma que me volvía “loco” por momentos. Aunque de extremada belleza era, pude resistir la tentación y no produje ningún movimiento brusco; ella me susurró al oído, con una dulce voz que erizaba cada cabello de mi cuerpo:

- Sss... Tranquilo, si haces un movimiento en mi contra mis uñas serán garras y tu cuello será historia.-

No pude sino obedecer a su deseo, pues sin duda alguna estaba atrapado e indefenso. ¿Qué me quedaba entonces? Mi mente viajó al acertijo que había pronunciado la dríada mayor. Estaba claro que debíamos acertar la respuesta para poder atravesar ese intrigante bosque y proseguir nuestra marcha.

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¿Estamos locos mi señor?... ¿o es nuestra sabiduría la que conduce a la locura?



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Gornal



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Jul 06, 2010 7:37 pm

Tal y como había dicho Isildur, Gornal se ocultó tras un árbol cercano a su compañero, desenfundado su espada a gran velocidad. Miró hacia sus compañeras, Shaiya y Nissa, quien forcejeaba con la lady para desasirse de ella y poder ocultarse tras los árboles o arbustos. Pero la atención de Gornal fue llamada por Darken, que avanzaba poco a poco con su espada desenvainada a pesar de haber recibido un flechazo en uno de los brazos. ¿Por qué esa prisa por atravesar la escalinata y llegar a ese parte del bosque que parece tan extremadamente protegida? Se decía Gornal mientras asomaba una parte de la cabeza por el lateral del árbol que le servía de cobertura.

Absorto en sus pensamientos e intentando no perder detalle de todo cuanto sucedía a su alrededor, Gornal vio como Darken era atrapado por unas extrañas raíces y, acto seguido, surgía una hermosa mujer a su frente, casi desnuda.
¡Que belleza! Se dijo Gornal sin perder detalle de la fémina, que de pronto pronunció unas palabras que sonaron tan dulces y hermosas, como aterradoras y perversas:

- “Forasteros y forasteras... bienvenidos al Jardín de las Delicias, mi nombre es Lumhn y ellas son mis hermanas, Ruth y Jahilím” - la driada mayor sonrío mientras extendía los brazos y prosiguió con sus palabras – “Si la escalinata queréis cruzar este acertijo tendréis que descifrar:”

Gruesas casas sostienen dedos de verdor, silbantes con el viento siempre están a nuestro favor. Si los ves y no lo sabes tu camino aquí termina. Una ultima pista al acertijo te doy, los elfos bien los conocen y de enanos no son agrado


- ¡Vaya! Acabamos de entrar en un bosque custodiado por mujeres brujas – dijo Gornal mientras acariciaba el filo de su espada y se giraba hacia Isildur, quien se encontraba con el arco en posición de ataque desde el árbol contiguo -. Debemos crear una táctica Isildur – prosiguió Gornal – haz fuego de cobertura con el arco y yo saldré por el lateral opuesto para asestar el golpe de gracia a esa condenada mujer-.

Pero las palabras de Gornal se perdieron en el viento al ver surgir una forma humana del tronco donde se escondía su compañero. Gornal quedó impasible e impresionado, y sintió repugnancia y odia al ver a su amigo casi estrangulado por aquella mujer misteriosa.

- ¡Vas a ver lo que es bueno, maldita cabrona con ramas! – gritó enfurecido Gornal mientras se disponía a salir de su escondite y otorgar el espadazo a la adversaria-.

Sin embargo, su acción no pudo ser ejecutada, pues en el instante en el cual se disponía a partir, otra de las mujeres surgió de su árbol, acariciando su mejilla y aferrando la mano que esgrimía la espada. La dríada susurró unas palabras al oído de Gornal:

- No me vas a atacar... ¿verdad?-Murmuró con voz aterciopelada sin dejar de acariciar la mejilla del humano

Acongojado y analizando la situación suya y de sus amigos, Gornal prefirió relajarse y dejarse llevar por el aroma que la mujer traía consigo. Sintió que se desmayaba y caía, pero ello era solo fruto de su imaginación, aquel afrodisíaco perfume le estaba haciendo pensar de forma lasciva…

“No puedo caer en la tentación” se decía el humano. Debo pensar, y rápido…Tengo que encontrar una solución al acertijo que nos ha propuesto la driada mayor…

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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Dom Jul 11, 2010 1:03 pm

Mientras veía como la luz se perdía en las alturas, el silfo se percató de que tenía alas, y voló tras el resplandor que se alejaba. Comenzó a ganarle terreno, la tenía... cerca. Alargó la mano para agarrarla... solo un poco mas... sus dedos se cerraron sobre la bolita, que emitió un fulgor cegador que saturó la vista del silfo...

Sus ojos recobraron la visión, y durante un segundo no consiguió recordar como se respiraba. Se incorporó tosiendo, y entonces sus pulmones se llenaron de aire. Miró alrededor, entrecerrando los ojos para acostumbrarlos a la luz. Entonces lo recordó todo: la huida, el brazalete, el resplandor, mucho dolor, la oscuridad...
Se llevó la mano a la muñeca donde debería estar el brazalete que le habían puesto los lords, y sus dedos palparon el frío metal. Blaudy se percató que estaba algo suelto, y ser muy consciente de lo que hacía, tiró del grillete, que se rompió como si estuviese hecho de madera muerta. Algo desorientado, pudo articular algunas palabras.

¿Donde... estoy? Casi...

Bajó la vista hacia los restos del grillete, que se habían reducido a polvo bajo sus dedos. Fué entonces cuando le vino a la mente el recuerdo de la descarga, la caida... el extraño sueño.
Parpadeó para terminar de acostumbrar la vista, y se encontró a si mismo sentado en una mesa. Miró por todos lados, parecía estar en el interior de un arbol hueco, como las moradas de su poblado, solo que muchísimo mas grande ¿Sería acaso la casa de un elfo?. Miró a la puerta de la sala, donde había dos figuras, ambas de espaldas. La enorme masa de plumas de una de las figuras le recordó entonces a Blaudy que era uno de los aventureros de la taberna. En segundo plano, la otra figura, claramente femenina, miraba al plumas. El silfo aleteó hasta que se aseguró que sus alas le sostendrían, y voló hasta estar frente a ambos seres. Saludó agitando la mano.

¡Hola! -El entusiasmo del silfo pareció disiparse de pronto, y desvió la mirada hacia abajo, cruzándose los brazos tras la espalda- Esto... no se si habeis sido vosotros quienes me habeis salvado pero... si es así, os estoy muy agradecido...

El silfo trató de sonreir para reforzar sus palabras, y sin saber muy bien que hacer, dió una voltereta hacia atrás en el aire. Luego miró a la figura femenina. Abrió muchisimo los ojos al comprobar que tenía alas... ¿como las suyas?. Vaya... ¿era un hada? No podía ser... las hadas no eran tan grandes. El silfo fué consciente de que tenía la boca abierta de la sorpresa, y voló hacia ella, quedando a un palmo de su rostro, examinando su cara mientras le llevaba una mano al mentón.

Em... perdona si parezcco algo rudo pero... ¿Que eres? Pareces un hada pero... eres así como... muy grande ¿no?.
-El silfo pareció darse cuenta de algo- ¡Perdón! Pregunto sin decir nada... me llamo Blaudy... Blaudy el silfo, un placer conocerte. Si estas junto al grandullón... No pareces ser mala.

El recuerdo de como la rubia le había parecido buena persona y luego le había adormecido le vino a la mente, y se alejó unos metros de ambos, mirándolos a ambos de pronto con desconfianza...

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Gerde
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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Jue Jul 22, 2010 12:55 am

Lumhn escuchó atentamente las respuestas de los forasteros y le envió una mirada fulminante a la elfa que guardó silencio ante el acertijo.

-La respuesta es correcta-Musitó enviándole una mirada serena al humano Isildur-El bosque-Guardó silencio por unos instantes y sus ojos se desviaron hacia Gornal-No obstante tu respuesta estuvo muy cercana así que te dejaré pasar-
Entonces varias raíces crecieron a sus pies envolviendo a la mujer con lentitud mientras era sumergida al interior de la tierra hasta desaparecer, ambas dríadas curvaron una mueca de fastidio y se fusionaron nuevamente con los árboles.

El silencio volvió a reinar en aquel hermoso jardín y al parecer la tranquilidad llegó para quedarse, excepto para la elfa que terminó con los pies amarrados por unas gruesas raíces que no cedían ante sus armas.


Blaudy / Vulte

-No tienes que temer Blaudy-Musitó el hada con voz pausada-Soy tu hermana de raza y entiendo el mal que has tenido que afrontar con aquellos lord oscuros-
Suspiró
-No tienen piedad con nada ni con nadie, son demonios en forma humana Blaudy-Alargó la mano en dirección al silfo y clavó sus ojos en los suyos curvando una sonrisa-Ven, confía en mí, se el daño que te causaron, absorbieron tu magia con aquellos instrumentos oscuros que poseen...-Sacude la cabeza-No eres el primero ni el último que los afronta, ellos son así, les gusta atraparnos, dañarnos... Son un error de la creación, todo su ser se basa en la corrupción total-Gira el rostro en dirección al icario que parecía alarmado.
-Ellos dañan los bosques-Le dice con seriedad-Ellos son el verdadero enemigo, esa criatura que anteriormente te atacó, no lo volverá a hacer, cuenta con ello-

Gerde se acercó a la planta que cumplía la función de mesa y al pasar sus manos sobre ella un espejo redondo apareció, el mismo que Vulte vio al principio. Los sostuvo con ambas manos y se los presento.
-Atención-Pidió con su delicada voz y en el espejo surgieron dos imágenes, una enfocaba a Darken y la otra a Shaiya los cuales subían el peldaño de un escalón blanco.
-Ellos, han mentido desde el principio, no van a buscar niño alguno, ellos van tras el Oráculo de Arthymia-Y en el espejo se dibujaron varios árboles otoñales que bordeaban una flor gigantesca- la van a dañar-Dice mirando a Vulte y luego cambia la vista hacia el silfo-Ese oráculo es importante para nosotros, ha estado desde el principio de los tiempos y estabiliza este bosque-
Sabía que aquello último era mentira, puesto que ella fue la encargada de hacer crecer desmesuradamente al bosque de Promenthas, no obstante ellos no tenían como saberlo y le convenía que le atribuyeran esa nueva fuerza al Oráculo.
-Si el oráculo cae, el bosque completo lo hará también, yo podría, con mis poderes, para hacer que se mantenga con vida, pero a la larga resultará insuficiente-.
Deja caer los hombros con fingida resignación.

Isildur – Gornal

Luego de subir las escalinatas seguidos de ambos los oscuros llegaron frente a un camino de tierra bordeado por amplios árboles otoñales. Estaban muy cerca de su objetivo, ambos sonreían.
Darken impaciente aceleró el paso hasta conducir el grupo, Shaiya lo siguió adelantando el paso también y luego le susurró algo en el oído, Darken retiró un viejo pergamino y lo hojeó por un rato, sonrío ampliamente y le envió una mirada significativa a su hermana, esta se detuvo y miró a ambos humanos con una sonrisa burlesca.
-Es una lástima, pero el viaje para ustedes acabo-Musitó guiñándole un ojo a Isildur con coquetería y luego, ambos hermanos aceleraron la marcha, y antes de que los humanos los alcanzaran los árboles se cernieron sobre ellos cerrándoles el paso, uno de estos, el más grande, comenzó a mover sus ramas como si tuviera vida propia.



Spoiler:
 


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Turnos y plazo libre para postear

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Vulte



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MensajeTema: Re: El Oráculo de Arthymia (Privada)   Mar Jul 27, 2010 10:42 am

Asintió con suavidad, mientras soltaba un gruñido parecido al de un Bulrock al enterarse de las intenciones de aquellos que le habían dado el morral lleno de… Cosas brillantes. Luego, giré hacia el pequeño Mosco para saber cómo se encontraba.
Al parecer, podía escuchar las palabras de aquella mujer (que no le respondió si era su cría o no) tan bien como él.

Vulté miró entonces la flor gigantesca y hermosa que ella les enseñó, y se quedó maravillado… Pensando en todo lo que aquella vida representaba. Daba vida, más vida, y tenía la suficiente para vivir para sí misma. Era algo realmente… maravilloso. Saber que aquello hacía que la vida se extendiese, que las plantas tomaran fuerza y vida para continuar, y que incluso con ellas, animales varios fueran en su compañía.

Sonrió, y se sintió genial sólo por eso. Por saber que había un algo que se encargaba de dar una maravillosa vida al todo. Que el bosque dependía de una planta tan frágil, pero tan fuerte. Era una completa armonía, saber que uno está frente al todo, al dador de vida, y a la vez, que se debe proteger a ese todo para que continúe con su misión; para que siga dando la vida tan necesaria para todos. Que el todo dador, era tan frágil, que sus creaciones debían protegerle.

-¡Proteger Vulte cuidar poder el yo! –gritó con fuerza y decisión, tomando la espada con ambas manos y blandiéndola con fuerza, sólo para demostrar su poder y así tratar de llevarse el visto bueno por parte de aquella mujer que, según recordaba Vulte, aún no le daba su nombre.

Inmediato a eso, rugió como un oso y tomó la espada solo con una mano, dejando ver toda su magnificencia, mientras buscaba con apresuro los ojos de la dama.
-Dejar Vulte intentar querer cuidar.

Era maravilloso que, pese a que Vulte no se comunicaba del todo bien, aquella mujer le entendiera a sus palabras. Sentía que tenía un fuerte lazo con ella; fuese como su sirviente o lo que fuere, le gustaba sentirse protegido, sentirse útil y entendido por alguien.

Caminó un par de pasos, hacia la salida, y regresó la mirada hacia atrás, junto con todo su cuerpo, esperando a que ella dijera algo. Si le negaba… aceptaría sus palabras. Y si lo aceptaba, él lo haría con mucho más gusto.

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El Oráculo de Arthymia (Privada)

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